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La baja natalidad marca un giro demográfico en Zona Bananera
Las dinámicas demográficas del municipio de Zona Bananera atraviesan un punto de inflexión. Según el informe anual de Zona Bananera CómoVamos, con base en proyecciones del Dane correspondientes al año 2024, el territorio registra su menor ritmo de crecimiento poblacional en los últimos años (1,1 %), en un contexto marcado por la fuerte reducción de nacimientos y cambios en las decisiones reproductivas de la población.
Aunque el municipio alcanza 79.037 habitantes, su crecimiento se ha ralentizado de forma sostenida desde 2020. Si bien entre 2019 y 2024 el aumento acumulado fue del 10,6 %, la tendencia reciente evidencia una pérdida de dinamismo, asociada principalmente a la disminución de la natalidad, más que a variaciones en la mortalidad, la cual se ha mantenido estable en 4,2 durante los últimos tres años.
NATALIDAD EN DESCENSO
Uno de los datos más relevantes del informe es la caída del 44 % en los nacimientos desde 2021. En 2024 se registraron 1.077 nacimientos, de los cuales el 87 % ocurrió en zonas rurales, lo que confirma que la transformación demográfica también impacta al campo. Entre 2021 y 2024, la tasa de natalidad descendió 11,5 puntos porcentuales, lo que equivale a 846 nacimientos menos, una reducción que empieza a tener efectos estructurales en el crecimiento poblacional.
Este comportamiento se explica por una combinación de factores. Por un lado, los impactos sociales y económicos del Covid-19 alteraron proyectos familiares y condiciones de estabilidad. Por otro, el informe señala un cambio cultural y social, en el que cada vez más personas deciden postergar o renunciar a la maternidad y paternidad, influenciadas por limitaciones económicas, acceso a educación y transformaciones en los modelos familiares.
Pese a este escenario, de acuerdo con el informe Zona Bananera mantiene una ventaja demográfica a corto plazo: el 61 % de su población se encuentra en edad productiva (15 a 64 años). Este bono demográfico representa una oportunidad para el desarrollo económico y social, siempre que se traduzca en empleo, educación y condiciones de bienestar. No obstante, si la tendencia actual se mantiene, el municipio podría enfrentar a mediano plazo retos asociados al envejecimiento poblacional y al relevo generacional, especialmente en un territorio mayoritariamente rural, donde vive el 96,3 % de los habitantes.
Por lo anterior, el informe plantea así un desafío clave para la planeación pública local: adaptar las políticas sociales, económicas y de desarrollo rural a una población que crece más lentamente y que redefine sus dinámicas familiares, laborales y territoriales.
