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Indígenas en medio de la guerra: combates entre las ACSN y el Clan del Golfo en la Sierra Nevada dejan muertos, heridos y desaparecidas
Los enfrentamientos entre las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada y el Clan del Golfo en zona rural de Aracataca ya dejan un mayor arhuaco muerto, varios heridos entre ellos mujeres embarazadas y un niño, desaparecidas y decenas de familias desplazadas. Organizaciones indígenas, la Defensoría del Pueblo y plataformas de derechos humanos advierten sobre una crisis humanitaria creciente y exigen un corredor humanitario urgente.Comunidades arhuacas atrapadas en la nueva escalada del conflicto.
Las comunidades indígenas arhuacas de Serankwa y Dwanawimaku, ubicadas en la cuenca del río Aracataca, quedaron atrapadas en medio de los enfrentamientos armados entre las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN) y el Clan del Golfo, que se autodenomina Ejército Gaitanista de Colombia (EGC).
Los combates se registran de forma intermitente desde el 17 de febrero de 2026, y aunque en algunos momentos han cesado, las organizaciones sociales advierten que los actores armados continúan presentes en el territorio y fortaleciendo sus posiciones, lo que mantiene latente el riesgo de nuevas confrontaciones.
La situación ha encendido las alarmas de organizaciones indígenas, defensores de derechos humanos y de la Defensoría del Pueblo, que advierten que la confrontación armada se está desarrollando muy cerca de comunidades indígenas y campesinas.
La guerra cobra su primera víctima: un mayor arhuaco de 92 años
El episodio más dramático ocurrió el 7 de marzo, cuando un mayor arhuaco de aproximadamente 92 años murió tras la explosión de una granada durante los combates registrados en el sector de Cerro Azul, en la parte alta de la comunidad indígena de Serankwa.
De acuerdo con la Confederación Indígena Tayrona (CIT), organización político-administrativa representativa del pueblo arhuaco, el hecho evidenció el nivel de riesgo al que están expuestas las comunidades.
La organización también confirmó que al menos siete integrantes del pueblo arhuaco resultaron heridos por material explosivo, entre ellos dos mujeres embarazadas y un niño de seis años, quienes requieren atención médica urgente.
A esta situación se suma la desaparición de al menos dos mujeres indígenas, cuyo paradero aún es desconocido.
“Hasta el momento los enfrentamientos continúan desarrollándose en medio de la población indígena, lo que ha impedido la atención médica urgente a las personas heridas y la realización de labores de búsqueda de las personas desaparecidas”, alertó la Confederación Indígena Tayrona.
Desplazamiento, confinamiento y una tragedia silenciosa
La crisis humanitaria no solo ha golpeado a las comunidades indígenas. Según el comunicado de la Plataforma de Derechos Humanos del Magdalena (PDHAL), la violencia también ha afectado gravemente a comunidades campesinas de las veredas Fuente Alta, Fuente Baja, Cerro Azul, Las Margaritas y Chimborazo, en el municipio de Aracataca.
De acuerdo con esta organización, alrededor de 55 familias unas 275 personas han sido desplazadas por los enfrentamientos.
La plataforma también denunció un hecho particularmente doloroso: una mujer embarazada perdió a su hijo en medio de esta situación, y actualmente permanece confinada en el territorio sin acceso a atención médica, al igual que otras familias que no han podido salir de la zona.
Cadáveres sin levantar y riesgo sanitario en la zona
Aunque los combates han disminuido en intensidad, la crisis humanitaria continúa agravándose. Según información recopilada por la plataforma de derechos humanos, el número de combatientes muertos podría oscilar entre ocho y diez integrantes de ambos grupos armados, aunque hasta ahora no existe una cifra oficial.
Lo más preocupante es que varios de esos cuerpos permanecen en el territorio sin levantamiento técnico, lo que ha generado preocupación por riesgos sanitarios. Los cadáveres, advierten las organizaciones, se encuentran en estado de descomposición, situación que incrementa el temor de las comunidades y profundiza la crisis humanitaria.
Casas quemadas, escuelas cerradas y territorios bajo amenaza
La violencia también ha dejado graves afectaciones en la vida cotidiana de las comunidades. La Defensoría del Pueblo reportó quema de viviendas, corrales y animales de subsistencia, mientras que varias instituciones educativas han tenido que suspender sus actividades.
Entre los centros educativos cerrados se encuentran Gunmaku (institución indígena), La Esperanza, Cerro Azul y Las Margaritas, entre otros. Todo esto ocurre a pesar de que el territorio se encuentra entre dos posiciones militares del Estado: el Batallón de Ingenieros No. 2 (BITER 2) y el Batallón de Alta Montaña No. 6 (BAMAS 6). Sin embargo, según las organizaciones sociales, no ha sido posible garantizar salidas seguras para las familias que permanecen confinadas.
Alertas por violaciones al Derecho Internacional Humanitario
La Defensoría del Pueblo hizo un llamado urgente a las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada y al Clan del Golfo para que excluyan a la población civil de las confrontaciones armadas.
La entidad recordó que el Derecho Internacional Humanitario (DIH) obliga a los actores armados a adoptar medidas para evitar daños a civiles y bienes protegidos.
Además, recordó que ambos grupos firmaron compromisos con el Gobierno Nacional para respetar el DIH, en el marco de los espacios sociojurídicos de conversación adelantados con estos actores.
Sin embargo, los hechos recientes evidencian el incumplimiento de esos compromisos.
Exigen corredor humanitario y cese de hostilidades
Ante la gravedad de la situación, las organizaciones indígenas y de derechos humanos exigieron el cese inmediato de las hostilidades y la habilitación de un corredor humanitario en la cuenca del río Aracataca.
La Defensoría del Pueblo también solicitó que se permita el ingreso de organismos humanitarios y de autoridades judiciales para realizar el levantamiento técnico de los cuerpos y atender a las comunidades afectadas. Por su parte, la Plataforma de Derechos Humanos pidió al Alto Comisionado para la Paz explorar la posibilidad de un cese bilateral al fuego entre el EGC y las ACSN, con el fin de reducir la violencia en el territorio.
“La Sierra Nevada no puede seguir en guerra”
La investigadora y defensora de derechos humanos Norma Vera advirtió que la situación en la Sierra Nevada es extremadamente grave y requiere una reacción urgente del Estado.
“La situación de la Sierra Nevada es gravísima. Es necesario exigir al Ejército Gaitanista y a las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada que establezcan un corredor humanitario para salvar la vida de indígenas y campesinos en Aracataca”, afirmó.
Para la activista, el conflicto armado continúa golpeando a una región que lleva décadas soportando la violencia.
“No es posible que un territorio que lleva más de 30 años en conflicto siga sufriendo de esta manera”, señaló.
Un territorio que pide paz
Las autoridades arhuacas reiteraron que su pueblo no forma parte del conflicto armado y exigieron respeto por su territorio ancestral.
En medio de la crisis humanitaria que se vive en la Sierra Nevada enviaron un mensaje claro a los actores armados y al Estado colombiano:
Mientras tanto, en las montañas de Aracataca, comunidades indígenas y campesinas siguen esperando que el silencio de las armas permita rescatar a los heridos, encontrar a los desaparecidos y evitar que la guerra siga avanzando sobre su territorio.
