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Así van los índices de violencia en los primeros 90 días en el Magdalena
Aunque los asesinatos disminuyeron frente a 2025, municipios como Santa Marta, Fundación y Ciénaga concentran los mayores niveles de violencia, mientras aumentan los casos contra mujeres.
Por: Arnol Sarmiento
Los homicidios continúan siendo uno de los principales desafíos de seguridad en el departamento del Magdalena, en medio de la implementación de la política de “Paz Total” y los diálogos sociojurídicos adelantados entre el Gobierno nacional y estructuras como la ACSN.
De acuerdo con cifras de la Plataforma de Derechos Humanos PDHAL, entre el 1 de enero y el 1 de marzo de 2026 se registraron 114 asesinatos en el departamento. Santa Marta encabeza la lista con 28 casos, seguida por Fundación con 14; Ciénaga y Zona Bananera con 11 cada una, y Aracataca con 10 homicidios. Estos municipios configuran los principales núcleos de violencia en el inicio del año.
La información conocida de manera exclusiva por OPINIÓN CARIBE evidencia, además, la persistencia del denominado “corredor de la muerte”, integrado por Fundación, Aracataca, Zona Bananera y Ciénaga. Esta franja territorial se mantiene como un enclave estratégico donde confluyen disputas entre estructuras armadas ilegales por el control de rutas y economías ilícitas, incidiendo directamente en el incremento de los índices de homicidio y en la degradación de la seguridad regional.

En cuanto a las víctimas, el reporte señala que 10 mujeres fueron asesinadas durante el primer trimestre de 2026, un dato que refleja un incremento frente al mismo periodo del año anterior y evidencia un agravamiento de la violencia de género en el territorio.
No obstante, en términos generales, se registra una disminución de 21 homicidios en comparación con 2025, cuando se contabilizaron 135 casos en el mismo lapso. La reducción también se refleja en Santa Marta, que pasó de 43 asesinatos en 2025 a 28 en 2026.

Pese a esta leve mejoría estadística, el aumento en los homicidios de mujeres —que pasaron de 7 a 10 casos— y la concentración de la violencia en corredores estratégicos plantean interrogantes sobre la efectividad real de las políticas de seguridad y los avances concretos de los procesos de negociación en el territorio.
La reducción en las cifras no logra ocultar una realidad estructural: la violencia sigue reconfigurándose en el Magdalena, con focos territoriales definidos y un preocupante aumento en los homicidios de mujeres. Sin control efectivo del territorio, desarticulación de estructuras criminales y resultados verificables de la política de “Paz Total”, los avances seguirán siendo estadísticos y no transformaciones reales en la seguridad del departamento.