Educación
El liderazgo de Joceline Azar impulsa la transformación y consolidación de la USM
La Institución Universitaria de Santa Marta —USM— se consolida como un referente de oportunidades y nuevas historias para cientos de jóvenes samarios, gracias a una visión construida con compromiso, pasión y profundo sentido de servicio. Y detrás de esa transformación hay un nombre: Joceline Azar Nigrinis, rectora que creyó en el poder de la educación pública como herramienta para abrir caminos e impulsar talentos en la región.
Asumir ese reto implicó un cambio drástico en su vida profesional y personal. A comienzos de 2024, Azar Nigrinis dejó atrás una extensa trayectoria en el sector privado para ponerse al frente del proyecto educativo público más joven de la ciudad.
«Hay decisiones que tomas y desde el primer momento sabes que no hay marcha atrás. Una de estas fue la que tomé el 1 de enero de 2024, cuando decidí pasar del sector privado al sector público», recordó la rectora. «No les voy a decir que fue fácil, porque en realidad no lo fue. Habían dudas que no me dejaban dormir. Pasar de una zona de confort de 26 años a una zona completamente desconocida para mí, me hizo preguntarme muchas veces: ¿Estaré tomando la decisión correcta?».
La adaptación al entorno público trajo consigo importantes desafíos administrativos que demandaron resiliencia y paciencia. «Los procesos lentos, que yo quería ver mucho más rápido, me enseñaron a fortalecer la paciencia. Son tiempos completamente diferentes a los que yo venía acostumbrada», explicó. Sin embargo, esa experiencia terminó por reforzar su convicción: «En algún punto de este camino entendí algo que me marcó para siempre: estas decisiones, las más retadoras, no significan que te estás equivocando; significa que estás creciendo y que estás construyendo algo mucho más grande».
Hoy, los frutos de esa apuesta hablan por sí solos. La USM ha experimentado un crecimiento exponencial en su comunidad universitaria, con más de 1.300 estudiantes activos y una institución que, en palabras de su rectora, dejó de ser un sueño para convertirse en una realidad.
«Empezas a trabajar con un gran esfuerzo, sin aplausos, sin ruidos, sin esperar reconocimiento… y hoy los resultados comienzan a hablar por sí solos. Una institución con alma, una institución viva llena de docentes, de historias de transformación. Una universidad que dejó de ser un sueño para convertirse en una realidad», enfatizó Azar Nigrinis.
Para la rectora, sin embargo, el verdadero indicador de su gestión no está en las cifras sino en el impacto cotidiano sobre las familias samarias.
«Llegar todos los días a la institución y ver a mis estudiantes haciendo sus parciales, a los profesores motivándolos a que saquen adelante el semestre, y ver a los padres de familia diciéndome ‘gracias porque aquí sus hijos encontraron oportunidades de estudiar y salir adelante’… eso ya lo paga todo. Paga mis dudas, mis noches de insomnio y todo aquello que en algún momento significó una gran pregunta», concluyó.
Bajo esta apuesta institucional, la USM continúa fortaleciendo espacios académicos, ampliando el acceso a la educación superior y construyendo una universidad conectada con las necesidades del territorio y los desafíos del futuro. Una historia que, hoy más que nunca, sigue transformando vidas y consolidando nuevas oportunidades para Santa Marta.
