Geopolítica Parroquial
La desaprobación de Petro, ¿el factor decisivo de la segunda vuelta presidencial?
Con un 55,2 % de los colombianos rechazando la gestión del presidente saliente, el candidato de la continuidad del Gobierno Petro, Iván Cepeda, enfrenta su mayor reto a diez días de la segunda vuelta, donde la encuesta lo ubica con el 44,5 % de la intención de voto.
Por: Arnol Sarmiento
La más reciente encuesta de AtlasIntel para la revista Semana —la firma que más se acercó al resultado real de la primera vuelta— revela que el 55,2 % de los colombianos desaprueba la gestión del presidente Gustavo Petro, frente a un 42,8 % que la respalda. En un balotaje donde uno de los candidatos es percibido como la continuidad directa de ese gobierno, esa cifra no es un dato más: es el techo de una candidatura.
El 55 % que lo dice todo
En Colombia, ese fenómeno se expresa con una claridad inusual. Cepeda no solo debe convencer a los indecisos de que su proyecto es viable; primero debe convencerlos de que él no es Petro. Una distinción que, a diez días de la elección, su campaña no ha logrado instalar con suficiente fuerza en el imaginario colectivo.
El dato de desaprobación del 55,2 % no surge de una encuesta cualquiera. AtlasIntel demostró en la primera vuelta que sus modelos capturan con precisión la temperatura real del electorado colombiano. Que esa misma metodología arroje una mayoría clara de rechazo al Gobierno no es un resultado menor.

Lo que ese número refleja, en el fondo, es una acumulación de frustraciones: la reforma a la salud, que generó incertidumbre en millones de familias; la política de paz total, que no terminó de consolidarse; la tensión permanente con el sector privado; la volatilidad del peso; y el aumento sostenido del costo de vida. Cada una de esas fricciones dejó una marca en el electorado que hoy Cepeda debe enfrentar como herencia.
¿Puede Cepeda escapar del abrazo de Petro?
La pregunta que define esta recta final no es si Cepeda tiene propuestas sólidas, sino si puede desvincularse a tiempo de un presidente que, paradójicamente, fue quien más contribuyó a llevarlo hasta la segunda vuelta.
Es un dilema sin salida limpia: alejarse demasiado de Petro significa perder la base militante que lo sostiene; mantenerse cerca significa seguir cargando con un 55 % de desaprobación como ancla.
En ese equilibrio imposible se juega, en buena medida, el resultado del 21 de junio. Y, por ahora, los números de la encuestadora más precisa del ciclo electoral colombiano sugieren que el lastre es demasiado pesado.
