Territorio & Poder
123 BARRIOS DE SANTA MARTA SIGUEN ATRAPADOS EN REDES ELÉCTRICAS SUBNORMALES
Air-e reconoce que cerca del 40 % de los barrios de la ciudad enfrenta esta condición. La empresa pide recursos públicos para normalizar las redes, mientras Pedro Pueblo continúa pagando una energía cara, inestable y peligrosa.
Por Víctor Rodríguez Fajardo
Santa Marta tiene aproximadamente 313 barrios y 123 de ellos se encuentran en condición de subnormalidad eléctrica. La cifra, entregada por el gerente territorial de Air-e en el Magdalena, Luis Guillermo Rubio, ante el Concejo Distrital, significa que casi cuatro de cada diez sectores de la ciudad dependen de redes que no ofrecen las condiciones técnicas necesarias para garantizar un servicio seguro y estable.
Detrás del término “subnormalidad” vive una realidad menos elegante: postes instalados por las comunidades, transformadores sobrecargados, conexiones improvisadas, oscilaciones, daños frecuentes y familias que pagan por un servicio que puede fallar cuando más lo necesitan.
Air-e sostiene que buena parte de los problemas se relaciona con el fraude y con las deficiencias de las redes construidas durante años en barrios que crecieron sin planeación. Según Rubio, cerca del 33 % de la energía comprada por la empresa termina perdido por conexiones fraudulentas.
El dato es grave, pero no puede convertirse en una explicación que descargue toda la responsabilidad sobre los usuarios. En esos mismos sectores viven miles de familias que pagan puntualmente y soportan apagones, fluctuaciones y daños de electrodomésticos sin recibir siempre una respuesta proporcional a lo que aparece cobrado en la factura.
La empresa también sostuvo que no tiene capacidad para financiar por sí sola la normalización masiva y pidió la participación del Gobierno nacional y de las entidades territoriales.
La exposición incluyó varios anuncios: una nueva subestación de 50 MVA en Bureche, la repotenciación de la subestación Gaira y el estudio de otra infraestructura eléctrica en el corredor de la Troncal del Caribe hacia Guachaca. También se habló de intervenciones sobre transformadores y puntos críticos del Centro Histórico.
Faltan, sin embargo, las preguntas que convierten un anuncio en compromiso: ¿cuánto costarán esas obras?, ¿cuándo comenzarán?, ¿qué barrios serán atendidos primero?, ¿cuántas familias serán beneficiadas y quién pondrá los recursos?
Santa Marta no acaba de descubrir su subnormalidad eléctrica. Lo nuevo es que el propio operador reconoce la dimensión del problema. Son 123 barrios esperando que el Estado, el Distrito y Air-e dejen de pasarse el transformador caliente de una mano a la otra.
Mientras ellos discuten quién paga la normalización, Pedro Pueblo sigue pagando la factura.
