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EL CONFLICTO CAMBIÓ DE FORMA: EL NUEVO MAPA ARMADO DEL MAGDALENA

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Los principales grupos armados y criminales de Colombia se fragmentaron, transformaron y reacomodaron durante la última década. Varios de esos actores tienen incidencia directa en el Magdalena, donde las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y el Clan del Golfo concentran buena parte de la disputa territorial, mientras estructuras locales como Los Primos y Los Carperos completan un mapa criminal cada vez más complejo. Las dos grandes estructuras llegaron a escenarios de negociación con el Estado, mientras las redes locales se han asociado, reconfigurado, enfrentado o reaparecido en medio de la disputa por el territorio y las economías ilegales.

Por: Unidad Investigativa | Opinión Caribe

 

EL CONFLICTO CAMBIÓ DE FORMA

El conflicto armado colombiano ya no tiene el mismo rostro. El Informe N.° 56 de International Crisis Group, divulgado el 7 de agosto de 2026, reconstruyó la fragmentación de los principales grupos armados y criminales del país durante la última década y mostró cómo antiguas organizaciones dieron paso a nuevas estructuras, divisiones, reacomodos y redes capaces de conservar o ampliar su influencia territorial.

La fragmentación no necesariamente significó debilitamiento. En distintas regiones, grupos que cambiaron de nombre, perdieron comandantes o se dividieron consiguieron mantener integrantes, fuentes de financiación, corredores estratégicos y capacidad para ejercer presión sobre las comunidades. En otros casos surgieron organizaciones locales capaces de relacionarse con estructuras de mayor alcance, operar para ellas y posteriormente disputarles territorios y economías ilegales.

Varios de los actores incluidos en esa transformación tienen incidencia directa en el Magdalena. Allí, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada -ACSN- y el Clan del Golfo o Ejército Gaitanista de Colombia -EGC- aparecen como las organizaciones de mayor capacidad dentro de una disputa que también involucra estructuras locales como Los Primos y Los Carperos.

El departamento permite observar, en escala territorial, lo descrito por Crisis Group a nivel nacional: organizaciones que conservan poder pese a los golpes del Estado, redes locales que se reorganizan y alianzas que pueden convertirse en disputas.

DEL PARAMILITARISMO A UN MAPA MÁS FRAGMENTADO

La historia de las ACSN y el Clan del Golfo está conectada con las transformaciones posteriores a la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia. La desaparición formal de aquellas estructuras no eliminó todos sus integrantes ni sus rutas, economías o mecanismos de control. Parte de ese poder se reorganizó bajo nuevas denominaciones y mandos.

En la Sierra Nevada, distintas organizaciones sucedieron a estructuras que durante años ejercieron dominio armado hasta consolidarse las actuales ACSN, conocidas históricamente como Los Pachenca. El Clan del Golfo, por su parte, construyó una organización de alcance nacional y avanzó sobre territorios donde otros actores habían perdido capacidad.

Cambió la estructura, pero permanecieron corredores estratégicos, redes criminales, conocimiento del territorio, economías ilegales y mecanismos de presión sobre las comunidades.

DOS GRANDES ESTRUCTURAS EN DISPUTA

En el Magdalena, las ACSN y el Clan del Golfo no solo tienen presencia. También se enfrentan.

Uno de los episodios más claros ocurrió en Aracataca, donde durante 2026 comunidades rurales quedaron en medio de combates entre ambas organizaciones. La Defensoría del Pueblo documentó enfrentamientos en sectores de Cerro Azul y alertó sobre las afectaciones a la población civil.

La disputa también alcanzó Sitionuevo y la Ciénaga Grande de Santa Marta, un territorio estratégico por su conexión con la Sierra Nevada, el río Magdalena, el mar Caribe y las vías que comunican con el Atlántico.

El valor de estas zonas no radica únicamente en su extensión. Controlar un corredor permite movilizar hombres, armas, mercancías y recursos, pero también ejercer presión sobre las comunidades, cobrar extorsiones y condicionar actividades económicas.

El control armado, por tanto, no siempre se manifiesta mediante combates. También aparece cuando una organización impone horarios, exige dinero, vigila movimientos o determina quién puede circular por determinadas zonas.

LOS PRIMOS: DE ALIADOS A COMPETIDORES

La trayectoria de Los Primos ayuda a entender esa reconfiguración.

La estructura tiene antecedentes en grupos locales que operaban en el norte y centro del Magdalena y, durante parte de su evolución, varios de sus integrantes terminaron vinculados al Clan del Golfo. Esa relación los conectó con actividades como extorsión, homicidios, tráfico de estupefacientes y control territorial.

Con el tiempo, sin embargo, la relación comenzó a romperse. Investigaciones y reportes oficiales han señalado disputas entre Los Primos y el Clan del Golfo por territorios y rentas ilegales, especialmente aquellas asociadas con extorsión y narcotráfico. La estructura pasó así de ser señalada como un brazo operativo asociado al EGC a convertirse también en un actor capaz de disputarle espacios.

Su presencia ha sido identificada en municipios como Fundación, El Retén, Aracataca, Zona Bananera, Algarrobo y Pivijay.

Su forma de operar muestra además cómo funciona una célula criminal en el conflicto actual. Las tareas pueden distribuirse entre sicarios, cobradores, vigilantes, distribuidores de drogas y personas encargadas de identificar víctimas o suministrar información. Esa organización en red permite conservar capacidad operativa incluso después de perder integrantes o jefes.

LOS CARPEROS: UNA ESTRUCTURA QUE REAPARECIÓ

Los Carperos representan otro fenómeno. La organización tuvo presencia histórica en Palermo y sectores de Sitionuevo, donde fue relacionada con extorsiones, homicidios y tráfico de estupefacientes. Después de diferentes operativos, las autoridades llegaron a reportar su desarticulación.

Sin embargo, en 2026 la Defensoría volvió a advertir sobre su presencia en Palermo. La alerta no solo habló de una posible reactivación, sino que señaló el riesgo de que la estructura fuera cooptada por el Clan del Golfo o por las ACSN en medio de la disputa territorial.

Los Carperos no representan necesariamente un tercer poder comparable con las ACSN o el Clan del Golfo. Su importancia radica en que muestran cómo una red local puede desaparecer temporalmente del radar institucional, reaparecer y volver a convertirse en una pieza útil para organizaciones de mayor capacidad.

LA PAZ TOTAL NEGOCIÓ CON LOS DOS GRANDES ACTORES

La política de Paz Total del Gobierno de Gustavo Petro abrió procesos distintos con las dos principales organizaciones que hoy aparecen disputándose territorios en el Magdalena.

Las ACSN participaron en un Espacio de Conversación Sociojurídico que comenzó con acercamientos en diciembre de 2022 y pasó a una etapa formal en agosto de 2024. El proceso produjo acuerdos relacionados con la protección de civiles, el no reclutamiento de menores, la reducción de homicidios, la disminución de acciones contra la Fuerza Pública y restricciones a la extorsión en territorios priorizados.

El Clan del Golfo también entró en una ruta de negociación sociojurídica durante el Gobierno Petro, con rondas de conversación encaminadas a establecer compromisos y mecanismos para un eventual tránsito hacia la legalidad.

No fueron procesos idénticos ni tuvieron el mismo alcance. El punto relevante para el Magdalena es otro: las dos principales organizaciones que simultáneamente disputaban territorios en el departamento llegaron a tener canales de negociación con el Estado.

Eso no permite afirmar que las conversaciones hayan causado su expansión ni que negociar equivaliera a fortalecerlas. Lo que sí quedó demostrado es que los procesos no alcanzaron a desmontar sus redes territoriales antes del cambio de Gobierno.

El caso de las ACSN permite observar esa tensión con mayor claridad. Durante el proceso hubo reducciones de homicidios en municipios priorizados como Santa Marta, Ciénaga y Dibulla, un resultado que debe reconocerse. Sin embargo, la organización conservó hombres, mandos y presencia territorial, mientras otras zonas del Magdalena continuaban registrando violencia y disputas armadas.

Esa diferencia también aparece en las cifras departamentales recopiladas previamente por Opinión Caribe. Con datos de PDHAL, Medicina Legal y Santa Marta Cómo Vamos, el Magdalena acumuló 2.485 homicidios entre enero de 2022 y junio de 2026. La cifra no permite atribuir esas muertes a las ACSN, al Clan del Golfo u otras estructuras, ni establecer que las negociaciones hayan provocado su aumento; sí muestra que las reducciones observadas en algunos territorios priorizados no tuvieron el mismo comportamiento en el conjunto del departamento.

La negociación logró disminuir determinadas expresiones de violencia en territorios específicos, pero no significó el desmonte de la estructura ni el fin de la disputa armada.

DE LA NEGOCIACIÓN A LA OFENSIVA

El cambio de Gobierno modificó radicalmente la relación del Estado con las organizaciones armadas. La administración de Abelardo De La Espriella cerró varios de los procesos heredados de la Paz Total y convirtió la recuperación de la autoridad y el control territorial en uno de los ejes de su política de seguridad.

El presidente impartió a las Fuerzas Militares y de Policía la orden de combatir las estructuras criminales con toda la capacidad del Estado. La nueva estrategia incluye operaciones contra cabecillas, persecución de las finanzas ilegales, reactivación de órdenes de captura y decisiones de extradición.

El episodio más visible ocurrió el 4 de septiembre con la muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, alias “Bendito Menor”, señalado como uno de los principales cabecillas de las ACSN y quien anteriormente había sido reconocido como representante de esa organización dentro del proceso sociojurídico.

El caso resume el cambio de política: de interlocutor dentro de un proceso de acercamiento a objetivo de una operación de la Fuerza Pública. Pero también abre otra dimensión del problema: golpear un mando no significa necesariamente desmontar la estructura que existe debajo de él.

LA OFENSIVA TAMBIÉN MUEVE EL MAPA CRIMINAL

La presión del Estado comenzó a sentirse no solo sobre los hombres armados, sino también sobre los mandos y las finanzas que sostienen a las organizaciones. En el caso de las ACSN, Opinión Caribe documentó la captura de tres responsables financieros en un periodo de seis meses. La secuencia evidencia resultados operativos, pero también la rapidez con la que la estructura ha logrado reemplazar a quienes administran sus rentas.

La presión alcanza además a su cúpula. Carmen Evelio Castillo Carrillo, alias “Muñeca”, permanece privado de la libertad y tiene firmada su extradición a Estados Unidos, mientras Fredy Castillo Carrillo, alias “Pinocho”, continúa prófugo y ha sido priorizado para captura con fines de extradición. Ambos son señalados como cabecillas de las ACSN. Ese escenario incrementa la presión sobre la línea de mando y abre interrogantes sobre una posible recomposición interna de la organización. Hasta ahora, sin embargo, no existe información pública suficiente para afirmar que se haya formalizado un nuevo Estado Mayor.

La capacidad de relevo aparece entonces como uno de los desafíos centrales de la ofensiva. La captura de un financiero o de un comandante puede afectar temporalmente una estructura, pero el impacto estratégico depende de impedir que otro integrante asuma rápidamente la misma función.

Al mismo tiempo, la presencia armada se ha hecho más visible en sectores productivos. El 28 de agosto, hombres armados habrían ingresado a fincas de Portón de Morán, Río Frío y Orihueca, en Zona Bananera, donde, según denuncias conocidas por Opinión Caribe y el gremio bananero, intimidaron trabajadores, interrumpieron labores de corte y empaque e hicieron exigencias extorsivas.

Estos hechos muestran otra dimensión del control criminal. Una organización no necesita ocupar formalmente una población para afectar la vida económica de un territorio: puede hacerlo intimidando trabajadores, interfiriendo en la producción o condicionando el funcionamiento de una actividad empresarial.

La ofensiva del Gobierno también apunta a las fuentes de financiación. El presidente ordenó una operación conjunta contra el robo de hidrocarburos y señaló al corredor asociado al poliducto de Pozos Colorados como uno de los focos bajo investigación, con pérdidas concentradas principalmente en Magdalena y Cesar. Por ahora, no existe evidencia pública suficiente para atribuir esa economía ilegal específicamente a las ACSN o al Clan del Golfo.

Tres días después de la muerte de “Bendito Menor”, el 7 de septiembre, las autoridades reportaron 11 capturas y la aprehensión de un menor en procedimientos desarrollados en Aracataca, Zona Bananera, Loma del Bálsamo y San Sebastián de Buenavista.

Entre las personas investigadas fueron señalados presuntos integrantes o colaboradores de las ACSN, el Clan del Golfo y Los Primos. También fueron incautadas armas de fuego, municiones, motocicletas, teléfonos y un inhibidor de señal.

El resultado ya no puede leerse únicamente como una suma de capturas. La fotografía es más amplia: mientras el Estado aumenta la presión sobre cabecillas, finanzas y economías ilegales, las organizaciones conservan capacidad para relevar mandos, reacomodar redes y mantener presencia en territorios donde se disputan rentas y corredores.

EL NUEVO MAPA ARMADO DEL MAGDALENA

El Magdalena ya no puede entenderse únicamente como un territorio dividido entre dos organizaciones. Las ACSN conservan influencia histórica en la Sierra Nevada y en sectores del norte del departamento. El Clan del Golfo ha buscado ampliar su presencia y disputar corredores estratégicos. Alrededor de ambos operan estructuras locales capaces de prestar servicios criminales, independizarse o cambiar de alianza.

Los Primos pasaron de una relación con el Clan del Golfo a escenarios de confrontación con esa misma organización. Los Carperos reaparecieron en un territorio donde las ACSN y el EGC disputan influencia.

Durante la Paz Total, las dos estructuras principales llegaron a escenarios de negociación con el Estado. Después del cambio de Gobierno, la estrategia pasó a una ofensiva centrada en capturas, extradiciones, persecución de las finanzas criminales y recuperación territorial.

El desafío ahora no consiste solamente en determinar cuántos integrantes puede capturar la Fuerza Pública. La verdadera prueba será establecer quién controla el territorio después, cuánto de las economías que sostienen a estas organizaciones logra desmontar el Estado y si los golpes contra sus mandos consiguen impedir los relevos internos.

Recuperar el territorio significa impedir que la salida de una organización sea aprovechada por otra; que las redes de extorsión sobrevivan al cambio de cabecilla; que un comerciante tenga que averiguar quién cobra ahora o que un campesino simplemente cambie de estructura armada a la cual debe pedir permiso para movilizarse.

El Magdalena permite observar las consecuencias de esa transformación: organizaciones que negocian y combaten, células que cambian de alianza, estructuras que reaparecen y redes que sobreviven a los cambios en las políticas de seguridad y a los relevos de gobierno. El reto del Estado ya no consiste únicamente en golpear los nombres visibles del mapa criminal, sino en impedir que el poder que dejan atrás vuelva a reorganizarse bajo otro nombre.

 

SOBRE ESTA INVESTIGACIÓN

Este trabajo periodístico fue elaborado por la Unidad Investigativa de Opinión Caribe a partir del análisis y contraste de informes nacionales e internacionales, documentos oficiales, alertas institucionales, cifras de violencia, decisiones gubernamentales y el archivo periodístico construido por Opinión Caribe sobre la evolución de las estructuras armadas y criminales con incidencia en el departamento del Magdalena.

La investigación toma como punto de partida el Informe N.° 56 de International Crisis Group, divulgado el 7 de agosto de 2026, y aterriza sus hallazgos sobre la fragmentación de los grupos armados y criminales en la realidad territorial del Magdalena.

FUENTES CONSULTADAS

International Crisis Group: Informe N.° 56, publicado el 7 de agosto de 2026, sobre la transformación y fragmentación de los principales grupos armados y criminales en Colombia durante la última década.

Opinión Caribe: archivo periodístico e investigaciones sobre las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, Clan del Golfo, Los Primos, Los Carperos, Paz Total en el Magdalena, Espacio de Conversación Sociojurídico con las ACSN, operativos de la Fuerza Pública, presión sobre los mandos de las organizaciones, incursiones armadas en Zona Bananera y evolución de la violencia departamental.

Defensoría del Pueblo: alertas tempranas, informes y pronunciamientos relacionados con enfrentamientos entre las ACSN y el Clan del Golfo, riesgos para comunidades de Aracataca, Sitionuevo, Palermo y la Ciénaga Grande de Santa Marta, así como advertencias sobre la reaparición de Los Carperos.

Policía Nacional y Fuerza Pública: información sobre capturas, estructuras criminales, antecedentes de Los Primos y Los Carperos, incautaciones, operativos contra redes de extorsión y acciones contra integrantes de las ACSN y el Clan del Golfo.

Gobierno Nacional y Presidencia de la República: decisiones relacionadas con la terminación de procesos de diálogo, órdenes de captura, extradiciones, directrices de seguridad y operaciones contra economías ilegales, incluido el robo de hidrocarburos.

PDHAL, Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses y Santa Marta Cómo Vamos: cifras utilizadas previamente por Opinión Caribe para establecer el comportamiento de los homicidios en el Magdalena entre 2022 y junio de 2026.

Gremio bananero y denuncias conocidas por Opinión Caribe: información sobre incursiones armadas, intimidaciones y exigencias extorsivas en fincas de Zona Bananera.

Documentación pública sobre los procesos de Paz Total: información relacionada con los espacios de conversación y negociación desarrollados durante el Gobierno de Gustavo Petro con las ACSN y el Clan del Golfo.