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Nación

18 días sin volver a casa: Lyan debería estar en clase y no en manos de un grupo armado

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Han pasado 18 días desde que Lyan José Hortúa, un niño de tan solo 11 años, fue arrebatado de su hogar por un grupo armado en el corregimiento de Potrerito, zona rural de Jamundí. Desde entonces, su familia vive una pesadilla: no hay noticias de su paradero mientras la incertidumbre crece.

La infancia de Lyan, que debería estar marcada por cuadernos, recreos y clases de ciencias, se ha visto interrumpida por la violencia. Estaba en casa la noche del 3 de mayo cuando hombres armados y encapuchados irrumpieron en su vivienda. Lo sacaron a la fuerza y se lo llevaron junto a una empleada doméstica, quien fue liberada horas después. Él, hasta hoy, sigue desaparecido.

Marcha en Cali con el clamor de liberación del niño secuestrado en Jamundí.

Lyan es uno de tantos niños en Colombia que ven sus derechos vulnerados por el accionar de grupos ilegales. No está enfermo ni perdido. Está secuestrado. Y mientras muchos niños se encuentran en sus dia a dia y viviendo felices, él hoy permanece privado de su libertad, en un lugar incierto, sin poder estudiar ni jugar.

La estructura Jaime Martínez, disidencia de las FARC, ha sido señalada por las autoridades como responsable del crimen. El cabecilla alias «Oso Yogui» estaría detrás del secuestro, de acuerdo con información entregada por la Gobernación del Valle.

“Esto es un acto inhumano, inadmisible. Estamos haciendo todo lo posible para lograr su liberación”, expresó la gobernadora Dilian Francisca Toro, quien anunció una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información que conduzca al paradero del niño.

La Procuraduría General designó una agencia especial para intervenir en el proceso penal que se adelanta por este caso. Expresan que el objetivo es garantizar el respeto a los derechos de la familia y presionar por una resolución rápida y eficaz.

Mientras tanto, manifestaciones pacíficas se han llevado a cabo en Cali, Jamundí y otras ciudades, donde ciudadanos, vecinos y organizaciones sociales exigen respuestas. En las pancartas se lee una frase que se repite con fuerza: “Los niños no se tocan”.

Alcaldesa de Jamundí, Paola Castillo en el plantón por la liberación de Lyan.

Aunque durante días hubo críticas por su silencio, este miércoles el presidente Gustavo Petro se pronunció a través de su cuenta de X (antes Twitter), condenando el secuestro.

“Lyan no es mercancía. Quienes convierten un niño en mercancía ya no son sino tratantes de personas: esclavistas. Quienes lo retienen, desobedezcan a sus superiores. Libérenlo ya.”

Este mensaje marca el primer pronunciamiento directo del jefe de Estado sobre el caso.