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Territorio & Poder

Pinedo pone la tarifa de energía en el centro de la pelea con la Nación

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El alcalde pidió un tratamiento diferencial para el Caribe y aseguró que muchas familias de Santa Marta enfrentan la disyuntiva de pagar la luz o comprar alimentos. El reclamo interpreta el malestar ciudadano, pero necesita convertirse en una propuesta tarifaria concreta.

Por Víctor Rodríguez Fajardo

“En Santa Marta la gente o paga la energía o come”. Con esa frase, el alcalde Carlos Pinedo Cuello puso sobre la mesa una realidad que Pedro Pueblo conoce sin necesidad de estudios: en buena parte del Caribe, el recibo de la luz dejó de ser un servicio público para convertirse en una amenaza mensual contra el mercado de la casa.

El mandatario pidió que el Gobierno nacional reconozca las condiciones climáticas y sociales de la región al definir cobros y metas de consumo. También sostuvo que no puede compararse el gasto energético de una ciudad sometida a altas temperaturas con el de territorios donde encender un ventilador durante buena parte del día no es una necesidad.

En el Caribe nadie prende el abanico para adornar la sala. El calor obliga, el servicio falla y, aun así, la factura llega puntual y cara.

El reclamo cobra mayor importancia frente a las medidas que premian reducciones superiores al 10 % frente a una meta individual de consumo y establecen recargos cuando el usuario supera ese margen. Aplicar el mismo rasero climático a todo el país puede convertir una política de ahorro en un castigo regional.

Sin embargo, la denuncia del alcalde debe pasar del discurso a la fórmula. El Distrito tiene que explicar qué propone concretamente: subsidios adicionales, metas diferenciadas por temperatura, modificaciones regulatorias, aportes presupuestales, reducción de pérdidas o intervención sobre determinados componentes de la tarifa.

También debe informar si presentará una solicitud técnica ante el Ministerio de Minas y Energía, la Comisión de Regulación de Energía y Gas y la Superintendencia de Servicios Públicos. De lo contrario, la frase terminará describiendo correctamente el problema sin mover un solo peso del recibo.

La región necesita ahorrar energía, pero la Nación debe reconocer que aquí el consumo básico es distinto. No se puede exigir eficiencia únicamente al usuario mientras las pérdidas, la infraestructura insuficiente y los problemas del operador terminan cobrados en la misma factura.

Pinedo puso el tema en el centro de la discusión. Ahora debe poner sobre la mesa los números, la propuesta y la ruta institucional. Porque entre pagar la luz y comprar comida no debería existir una elección.