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Pongámonos serios. Por Rubén D. Ceballos

Opinión Caribe

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Los espacios ganados en los ámbitos público y político ha sido una larga y formidable batalla en la que ha tenido que ver la lucha contra la exclusión, la alienación y la segregación, entre otras formas de discriminación, por lo que debemos conocer y reconocer la labor de quienes nos han antecedido en buena forma (no los otros) y entender hoy más que nunca, que requerimos gobernantes serios, que sepan, puedan y en realidad y verdad apunten, desde su estructuración, conocimiento de la cosa pública y cercanía con las altas instancias del poder público, a la defensa de los intereses colectivos mejores por encima de los de unos pocos, quienes prevalidos de su posición dominante, se aprovechan de lo cual para seguir manipulando situaciones en su propio beneficio.

Entender como ciudadanos de bien que es posible hacer política desde todos los lugares y desde la cotidianidad, lo mismo que como ciudadanos que cada día ven violados sus derechos y se sienten impotentes ante la ineficacia gubernamental, la impunidad de todas las formas delincuenciales, la inoperancia educativa, la lejana posibilidad de salir de la pobreza y de las distintas formas de discriminación que deben soportar.

Comprender también que ninguna de las reformas aprobadas en los últimos años ha generado los efectos positivos que se necesitan, toda vez que no benefician integralmente espacios de igualdad, en el entendido que para hacer efectivos los derechos de los ciudadanos y comunidad toda es urgente e importante generar condiciones de equidad y desarrollo, por lo que un serio compromiso debe ser el que ningún magdalenense se quede por fuera del progreso.
Que la capacidad y el compromiso no es cuestión de momentos, sino ese algo permanente y continuo que requiere del esfuerzo y la preparación que debe exigirse a todos los políticos, y más a aquellos que desde el ejecutivo pretenden conducir los destinos de una colectividad, que como la nuestra necesita de gobernantes que sepan y puedan hallar los senderos mejores por donde conducirnos a la meta segura de la prosperidad. Gobernantes comprometidos con cambiar es estado de cosas en que nos encontramos sumidos para desgracia de todos, capaces de generar políticas públicas que bien y mejor potencien a todas nuestras unidades territoriales.
Esa es la proyección que necesitamos los magdalenenses traducida en resultados y en lo que importante sobremanera son saber, poder, conocimiento, trayectoria y experiencia.

Los ciudadanos tenemos ahora el poder del voto, por tanto debemos usarlos para incidir y poder ayudar a lograr superiores niveles de igualdad, más cuando es necesidad primordial en el Magdalena, que lleguen los mejores dotados a los espacios de toma de decisión para poner en agenda pública la solución de nuestras múltiples necesidades., lo mismo que en procura de lograr una gobernabilidad que incluya a la ciudadanía.
Los magdalenenses no hemos sido bien gobernados, las falencias de ello están ahí a la vista de todos, no resisten nuestros gobernantes el más mínimo análisis nuestros gobernantes. Rajados estamos en educación, trabajo y buen gobierno, tres claves para el desarrollo que hacen mutis por el foro. Tampoco contamos con una verdadera cultura democrática, para que la ciudadanía alce su voz y sea considerada cuando de tomar decisiones y buscar soluciones a sus dificultades se trate.
Buenos gobiernos son, tanto vitales como esenciales, para establecer cualquier programa de desarrollo que nos potencie como debe y tiene que ser, donde las oportunidades sean piezas importantes que permita acceder a trabajos dignos, y con los cuales poder luchar en mejor forma contra la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida de manera sostenible.
Igualmente, importante es además, en este rumbo y como parte ineludible de este esfuerzo por mejorar la gobernabilidad, derrotar la corrupción, principalmente por cuanto ocupamos primeros lugares en esta materia, reto enorme que tienen los próximos gobernantes cuyo éxito será benéfico para todos los magdalenenses, por lo que aspiramos a que quienes lleguen tengan las capacidades suficiente para enfrentar dichos retos y salvaguardarnos del ignominioso y oscuro panorama en que os encontramos. Saber y poder es el llamado.

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