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Columnistas

La desigualdad no conmueve

Opinión Caribe

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Por:Cecilia López Montaño

Permanentemente aparecen en la prensa mundial y local, datos que demuestran que junto a la reducción de la pobreza mundial la concentración de la riqueza está llegando a niveles absurdos.

No solo es una preocupación de Oxfam que muchos ortodoxos descalifican, sino que varios premios Nobel de Economía, como Paul Krugman y Joseph Stiglitz reiteran con gran preocupación.

Durante la semana anterior, la prensa internacional, se ocupó del tema con grandes titulares como «Los Ricos globales son cada vez más y más ricos», tomando como base las cifras del último informe de Oxfam. La cifra que ya reproduce la prensa nacional arroja lo siguiente: 62 personas en el mundo tienen tanta riqueza como la de 3.500 millones de personas ubicadas en la mitad más baja de la escala mundial de ingresos. Y lo peor es el incremento de esa brecha dado que en el 2010 el número de súperricos era de 388.

Al mismo tiempo, en un interesante artículo de Patricia Cohen en el New York Times Internacional, señala que 9 de cada diez socios de las grandes corporaciones asistentes al foro de Davos, que se realizó en los días en que estas informaciones salieron a la luz, se pueden encontrar en por lo menos un Paraíso Fiscal, que la autora reconoce como una de las grandes causas de esta profunda desigualdad. Más aun, denuncia claramente cómo es el sector bancario el que está en el corazón de este sistema con tan solo 50 grandes bancos en el mundo manejando la gran mayoría de la riqueza off-shore, es decir, aquella que se oculta en los paraísos fiscales.

La pregunta pertinente es porqué los ricos del mundo se pueden dar el lujo de hacer caso omiso de estas realidades y concentrar su interés en temas distintos.

Claramente esto sucedió en Davos donde el tema prioritario fue la Cuarta Revolución Industrial. Probablemente lo que sucede es algo obvio que poco se plantea; la concentración de la riqueza va mano a mano con la concentración del poder y mientras se estudia cómo el capital aumenta su participación en los ingresos mundiales, la disminución del trabajo se toma como una de esas reivindicaciones que se escuchan, pero finalmente se ignora.

Si a los súper ricos del mundo este tema lejos de preocuparlos los entusiasma como parece, le debería tocar al resto de la humanidad enfrentar este tema. Pero como están lejos del poder político y obviamente económico, la alternativa es recuperar esas organizaciones de trabajadores que jugaron un gran papel durante ese periodo del New Deal Americano, cuando nació y se consolidó la clase media estadounidense. Pero las realidades del mercado laboral mundial son un gran freno. Como la informalidad se convirtió en la forma de generar ingresos para quienes solo tienen como activo productivo su mano de obra, el reto es cómo se agrupa no solamente a un grupo disperso, sino aun desconocido en su real composición y con sectores que están en la triste tarea de simplemente sobrevivir.

Para empezar a entender cuál puede ser la vía para darle a esta absurda concentración de riqueza el análisis y la acción que amerita, por qué no se empieza a estudiar el poder, los poderosos, los súper ricos a ver si se logra frenar esta loca e injusta concentración de la riqueza. Puede ser la vía para entenderlos y poder actuar.

Mientras la desigualdad se siga tomando como un tema de justicia social y no como una explicación de las recurrentes crisis de las economías, esta desigualdad solo será abordado por quienes tienen sentimientos pero carecen de poder real. En consecuencia, nada frenaría esta loca carrera en donde unos pocos son cada vez más dueños del mundo.

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