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Un gran poder

Opinión Caribe

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“En la carrera en que andan los periodistas debe haber un minuto de silencio para reflexionar sobre la enorme responsabilidad que tienen”, decía el Nobel, Gabriel García Márquez y más correcta no puede ser su apreciación. El periodismo es un poder y, como tal, todo poder desmedido y desbordado es perverso. Pero a su vez, podría llegarse a una conclusión paralela tomada de la misma frase y es que en la carrera en que andan los periodistas debe haber un minuto de silencio para reflexionar sobre el enorme poder que tienen, pero aquello no se debe entender extraviado de la ética y el compromiso que implica desarrollar “el mejor oficio del mundo”.

El periodismo permite confrontar al poder sirviendo como contrapeso en la búsqueda de un orden justo y que contribuya a la sociedad a tomar las mejores decisiones basándose en algo clave: La información. Con ella formamos juicio junto con la experiencia y los elementos históricos que expresamos en las diversas autopistas comunicativas. Pero, para que la información pueda brindar elementos que den peso a un juicio constructivo, debe centrar su génesis en la investigación, con el respeto y rigurosidad de la misma, ya que, en palabras del célebre García Márquez en su discurso “Periodismo: el mejor oficio del mundo”, “la investigación no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo por definición debe ser investigativo”.

En estos cuatro años de vida, OPINIÓN CARIBE se ha propuesto como meta impostergable ser la expresión de la región Caribe, desarrollando el periodismo en contacto con la gente y descubriendo que cada parte de nuestra región tiene algo que decir y quiere ser visible ante sus denuncias, costumbres y sueños.

El periodismo ha permitido mostrar un Departamento que es irreconocible, incluso para la gente Caribe, porque para nuestro infortunio, pareciera que nuestra representatividad se reduce a la francachela, el célebre mamagallerismo y el folclor, lo que da un parte de tranquilidad a todos porque “todo está bien, todo está bacano, acá no ha pasado nada”, pero aquí pasa de todo.

El centralismo se ha encargado de manejar aquel estereotipo inteligentemente para subordinar a las demás regiones en su “sabiduría” capitalina frente a la “ignorancia” de la provincia. Deplorable que ese centralismo andino hacia las regiones esté contagiando a las capitales departamentales de sus territorios. Esa imposibilidad de ser partícipes del diálogo nacional o regional evita que liderazgos frescos puedan surgir y representar a quienes no tienen espacio en el orden del día.

El problema es estructural y la forma sí tiene relevancia si se quiere transmitir y convencer con los fundamentos; sería como tener un texto espléndido, pero con una terrible ortografía. No podemos nosotros, los Caribes, caer en el mismo círculo vicioso que nos divide en vez de identificarnos con causas comunes de región para recuperar la dignidad que tanto nos ha sido esquiva.

Es imperativo para todos apoyar nuevos liderazgos que provengan de la región. Es increíble que ser bogotano fuera uno de los primeros requisitos para la lista de presidenciables, con unas cuantas excepciones que se pueden contar con los dedos de la mano, como Rafael Núñez oriundo de Cartagena, la mayoría de presidentes que han tomado las riendas del país han sido bogotanos y, en vez de ejecutar políticas públicas que estén orientadas a estrategias que potencialicen las ventajas geográficas que cada región le brinda al desarrollo del país, se busca un progreso que se orienta desde Bogotá hacia al resto de municipios del territorio nacional, el cual solo se entiende como la urbanización masiva, ya que la capital es el modelo a seguir, pero hemos descuidado el campo y ahora en estos tiempos de sequía y de un petróleo incierto e inestable, nos está pasando factura la forma como se ha estado manejando el país.

Pertinente es la anécdota del Canal de Panamá, no muy lejos de estas tierras, cuando este estaba bajo el control de los Estados Unidos. Una de las excusas de los estadounidenses para no entregar el canal era que los panameños no sabían ni tenían como administrarlo y que todo se iba a echar a la basura. Basta con solo ver lo que es hoy Panamá gracias al Canal, el cual no solo se fortaleció, sino que dio para aumentar su tamaño y su operación, contribuyendo a que sea la economía de mayor crecimiento en América.

Por estas razones, todos debemos ser la voz viva de la expresión Caribe y apoyar a aquellas causas que nos identifiquen para unirnos. Desde este medio de comunicación nos comprometemos a ser quienes impulsen y propugnen por creernos la idea que sí podemos mandar y cumplir nuestro destino manifiesto, sobre todo a aquellos incrédulos que ignoran su historia y son dañinos repitiendo aquellas conductas de las que tanto nos quejamos. Colombia está llamada a que sus regiones autodeterminen sus destinos dentro del contexto nacional. Creemos que en cien años de soledad son demasiados los minutos de silencio, por ello hemos tomado la bandera desde la fundación de Opinión Caribe de expresar lo que siente la región, ese es nuestro poder.

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