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Inseguridad a control

Opinión Caribe

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Por: Rubén Darío Ceballos

La percepción de inseguridad, refiere el investigador social Marco Córdova Montúfar, es una de las dimensiones más complejas en el campo de estudio de la seguridad ciudadana, en la medida en que la naturaleza subjetiva a la que es inherente su construcción individual y colectiva, no permite una cuantificación integral de sus implicaciones, no sólo dentro del ámbito de la seguridad como tal, sino y de manera más difusa aún, en el contexto general de la dinámica social en su conjunto, ya que de alguna manera, la percepción de inseguridad, en tanto genera la construcción de un imaginario social que va definiendo pautas culturales y estrategias políticas enmarcadas en un contexto específico, necesariamente tiene que ser contextualizada alrededor de la relación ser humano y entorno, esto es el espacio urbano y concretamente la ciudad en su sentido más amplio. Entendiendo, que esta es una relación que se inscribe en un proceso dialéctico, ya que al mismo tiempo que las características espaciales de la ciudad condicionan la dinámica social, esta configuración en últimas es el resultado de la praxis social que contiene.

Así las cosas, vemos como hay una creciente percepción de la inseguridad en nuestra ciudad y municipios del Magdalena, debido al acometimiento de delitos que se suceden y no son denunciados por las víctimas, fundamentalmente por desconfianza de los ciudadanos hacia las instancias encargadas de procurar justicia, lo que indica un grado de incredulidad en las cifras oficiales sobre los índices delictivos. Las autoridades parecieran desconocer y hasta ignorar las reales situaciones a la hora de dar sus cifras sobre los índices delictivos, que marcan inconsistencia respecto de la verdad verdadera de lo que acontece.

La realidad nos lleva a conclusiones reales sobre el fenómeno delictivo en nuestros territorios, en los que operan bandas, células y pandillas entre otras del crimen organizado, reflejando confusiones conceptuales y objetivas de las autoridades ante el fenómeno delictivo, dados sus procedimientos y modos operativos Amén de lo anterior, no existe una reflexión sobre la verdad verdadera que autoridades y ciudadanía deben saber sobre lo que acontece delictivamente y se cubre en los delitos cometidos y no denunciados.

Es decir, deber de las autoridades es acercarse a las cifras propias del acontecer delictivo, a efecto de poder confirmar o desvirtuar la sensación de inseguridad que hace camino en la ciudad y municipios del departamento. La percepción ciudadana reside en que el problema de la inseguridad persiste y es tan grave o peor cada día y cada vez más. Estamos en una circunstancia incómoda, pero que debe afrontarse con toda claridad. Mientras cualquier gobierno quiere decirle a sus gobernados que el fenómeno delictivo está bajo control, si esto no es cierto, también debe afrontar la realidad para poder explicarla. La inseguridad sigue estando fuera de control y la población lo sabe y lo resiente, situación la cual debe ser combatida con todos y cada uno de los elementos de que se dispongan para tal fin, so pena que se siga generando en la población una especie de temor colectivo, que de seguirlo padeciendo la comunidad puede desbordar en circunstancias de impredecibles consecuencias.

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