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Columnistas

Rezago social

Opinión Caribe

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Por Rubén Darío Ceballos

Tenemos pobreza y rezago social, lo cual es, por su dimensión, un problema de enorme complejidad que implica el diseño, implementación e implantación de políticas para combatirlos, ya que las gradaciones de brechas y rezagos impactan. Atraso educativo. Carencia de acceso a la seguridad social, a vivienda y servicios en las viviendas, alimentación inadecuada, altos o muy altos grados de marginación. Un índice de desarrollo económico registrado en los últimos años que lleva al traste cualquier posibilidad de bienestar social. Diferencias en la calidad de vida. Aspectos que requieren de una política de desarrollo social que pueda orientar a la política económica; que se recuperen nociones como la del desarrollo regional; y, sobre todo, que esté orientada a la garantía de los derechos humanos, y al quiebre de la desigualdad, lo que entraña un nuevo curso de desarrollo.

Combatir pobreza, hambre y desigualdad debe ser causa que nos hermane, por ser problemáticas que no pueden esperar, requieren de acciones urgentes e inmediatas, porque hablamos de la vida de cientos de miles de nuestros ciudadanos. Niños que padecen desnutrición. Los indicadores relacionados con las carencias con las que se mide la pobreza en medición multidimensional que tiene que ver con diversos aspectos, registran descenso, de allí la necesidad de coordinar esfuerzos para poder tener eficacia en lo social, al tiempo de evitar duplicidades y dispersión de programas que impidan esa eficacia. Igual se impone atender a la pobreza rural que es lacerante y la pobreza urbana que genera violencia, desigualdad, polarización, odio rencor y saña.

En la pobreza, está gran parte de la fractura de la cohesión e integración social que hoy padecemos.

Importante implementar una cruzada contra el hambre, definir la población objetivo, los criterios de integración (pobreza extrema, pobreza alimentaria, cinturones de miseria, municipios con el más alto porcentaje de población en condición de pobreza extrema y carencia alimentaria). Atención integral al adulto mayor y a las madres cabeza de familia. Procurar salidas productivas. Diseñar estrategias de inclusión y de bienestar. Enfocarse en derechos, a partir de una óptica que garantice el derecho de hombres y mujeres a acceder a la alimentación.

Ser todas nuestras dependencias eje articulador de toda la política social. Hacer transparentes los recursos; establecer comisiones para que el esfuerzo de planeación y de aplicación de estos recursos sea óptimo y se trabaje con denuedo en los municipios en materia de vivienda, salud, drenaje, agua potable, seguridad social, de manera coordinada, estableciendo metas e indicadores para ver el éxito o el fracaso de tales medidas para reorientar el camino.

Establecer para las carencias que implican la pobreza extrema, indicadores en cuanto a ingreso, acceso o el combate al rezago educativo, salud (medicina y salud comunitaria). Seguridad social. Producción de alimentos. Procurar que los programas sociales no se manejen con un carácter politiquero sino con claridad, con el acuerdo de todos, para que todos los programas sociales atiendan a su misión que es actuar para los que menos tienen, en especial, cuando lo que le espera al pueblo de sus gobernantes es la esperanza.

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