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Análisis

El precio de la fama

Opinión Caribe

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“Las prostitutas que laboran en Taganga son, en su mayoría, de otras ciudades”

Cansados de escuchar que Taganga está lleno de putas, los nativos del pueblo exigen a las autoridades locales, que a sus mujeres no las cataloguen más como prostitutas. Aseguran, que las ‘mujeres de la vida alegre’ que han invadido y, a su vez, desprestigiado al corregimiento, provienen de otras ciudades del país, y no corresponden a las nacidas en el pueblo, tal como se denuncia en los medios de comunicación locales.

Ante esta situación, OPINIÓN CARIBE indagó ante la Policía Metropolitana de Santa Marta, las pruebas, capturas, u operativos que respalden los señalamientos en contra de este corregimiento durante los últimos años, sin embargo, dichos documentos no han sido suministrados, mientras que la comunidad sigue estigmatizada por una situación, que aunque parezca real, no está comprobada.

Por Laura Vélez Vargas

Aunque el pueblo tradicional de pescadores de Taganga es disfrutado por miles de propios y visitantes que a diario recorren El Camellón con el ánimo de disfrutar sus paradisíacas playas, se presume que en este lugar, en medio de los vendedores, existen algunos muy particulares que comercializan sustancias ilícitas, otros esporádicos y difíciles de localizar, los cuales ofrecen servicios sexuales, sin embargo, estas mujeres no pertenecen, en su mayoría, a las tagangueras, quienes cansadas de esta estigmatización, se unieron el pasado 29 de agosto a la marcha pacífica que recorrió más de cuatro kilómetros hasta la Alcaldía distrital, para hacer un alto a los constantes señalamientos hechos a su corregimiento.

Charline Matos y Paula Manigua, próximas a graduarse de la Universidad del Magdalena, como tagangueras, salen al paso al sentirse afectadas por los constantes señalamientos que a diario reciben con respecto a su comunidad.

“Cansadas de que se diga que todas las mujeres de Taganga son prostitutas, drogadictas y fiesteras. Que nuestras madres venden nuestra virginidad a los extranjeros y luego nos prostituyen con foráneos que buscan diversión y sexo, es una mentira que a diario nos toca enfrentar en cualquier escenario donde se nos juzgue”.

Charline Matos, quien actualmente lleva a cabo sus prácticas profesionales de psicología, asegura, que entre sus proyectos de vida está Taganga, pues es un corregimiento que ha aportado mucho a la sociedad Caribe.

“Nuestro pueblo todavía conserva las raíces de las etnias y esto, quizás, es lo que atrae al turismo, pero los mismos han hecho que se pierda la esencia de los tagangueros y ahí se inicia la estigmatización con respecto a las drogas, a la prostitución infantil y juvenil. La idea es que se pueda recuperar todo ese tejido, toda esa historia que nosotros tenemos y que la mujer taganguera sea reconocida por sus aportes positivos”.

Por su parte, Paula Manigua, estudiante de séptimo semestre de Ingeniería Industrial, ante el sinnúmero de señalamientos que durante años ha recibido su pueblo, decidió unirse a la Junta de Acción Comunal de Taganga como conciliadora y a la Junta de Usuario, “hace años sufrimos un estigma muy grande a raíz del proceso del VIH que se realizó en Santa Marta, cuando dijeron centro de la prostitución, quiero que se hable bien de Taganga que la población con mayor nivel de esta enfermedad de transmisión sexual en la Ciudad pertenecía a Taganga, cuando eso no era verdad, porque al momento en que las entidades de salud llevaron a cabo ese programa, involucraron a muchos jóvenes de otros barrios que vinieron a realizarse las pruebas aquí, ese detalle causó todo el problema”.

“Quiero que mi pueblo se recupere, que nos identifiquen como personas de bien, que no nos tengan como personas drogadictas, a las que nos gusta vender vicio o que somos el y que, en lugar de cosas malas, digan que es un bello corregimiento turístico, al que puede venir la gente a disfrutar sin pensar que la van a atracar o que se van a drogar. Entonces, ese estigma debemos acabarlo para volver a ser ese pueblo ancestral que éramos antes”, expresó Paula.

Mostraron su preocupación por la pérdida de valores y sentido de pertenencia de los tagangueros, quienes al vender sus tierras a extranjeros están dando pie a que Taganga pierda su horizonte tal y como está sucediendo.

“La mayoría, por no decir todos, los hoteles y bares de Taganga son de personas foráneas, quienes se encargan de decirle a los visitantes que vayan a sus hoteles porque tendrán drogas y niñas, por tanto, los turistas ya vienen con esa mentalidad e irrespeto y se hospedan en ciertos lugares donde van a tener todos esos servicios que contribuye, en gran medida, con la mala fama del corregimiento. En muchas ocasiones, las discotecas son utilizadas como centros de expendio, y tienen a mujeres de otros lugares, hasta de la misma ciudad de Santa Marta para ofrecer sexo”.

Paula manifestó como miembro de la Junta de Acción Comunal, que han brindado a las instituciones educativas de Taganga un servicio, junto con la Policía, de charlas a los estudiantes de primaria y bachillerato para que luchen por tener otro tipo de oportunidades y no adquieran malos hábitos, “no aseguro que no hayan jovencitas tagangueras prestando este tipo de servicios, no conozco a ninguna hasta el momento, sin embargo, como en todos los lugares, siempre hay una persona con conflictos, necesidades que toma la decisión de transitar por ese camino”.

Tanto Charline como Paula afirman, que hasta ahora no conocen de alguna captura con respecto a esta problemática de la prostitución o ‘turismo sexual’ en Taganga, pero les preocupa que algunos niños de este corregimiento no continúen con sus estudios y preparación educativa por dedicarse a la pesca, “incentivamos a nuestros jóvenes para que sigan estudiando, que tengan otras metas y, si quieren dedicarse a pescar, al menos que terminen su bachillerato y accedan a las diferentes facultades o cursos ofrecidos por la Universidad del Magdalena, con todas las garantías, solo para los tagangueros”.

VENEZOLANAS COBRAN $20 MIL

OPINIÓN CARIBE conoció la historia de Alexandra Matos, que con escasos 16 años, termina su bachillerato en la Institución Educativa Distrital de Taganga, Sede Wizhuka, además de ser una de las mejores estudiantes de su clase, quien comenta, que el estigma de la prostitución les afecta, puesto que son constantes las historias de rechazo hacia las personas de Taganga cuando van a una Universidad o a buscar un empleo formal, “lo que nos molesta es que personas que no son propias de acá vengan a dañar el buen nombre del pueblo. Ese es un problema que no se ha podido solucionar, pero no debería ser así, porque nos están haciendo matoneo por ser tagangueras”.

Recuerda que entre sus compañeros de escuela se habla de las venezolanas que han llegado hasta Taganga, quienes por 20 mil pesos se ofrecen para tener sexo, “ahí también están dañando al pueblo, porque vienen extranjeros y ellas pueden decir que son de aquí. De esta forma ofrecen una mala imagen de este corregimiento”.

A pesar de todo, muchas de sus conocidas le han contado, que, aunque las traten mal, ellas se sienten orgullosas de ser de Taganga, “nosotros, la nueva generación, hemos tratado de hacer campañas y de hablar con personas que son mayores que nosotros y con más poder para ver cómo pueden ayudarnos con esta situación, sin embargo, este estigma sobrepasó el nivel nacional e internacional y no podemos de la noche a la mañana hacer que eso cambie. Pero hemos hecho lo posible para que se enteren que todo lo que se dice de Taganga no es verdad”, advirtió la menor.

Sobre el presunto ‘turismo sexual’ muy hablado en la Región, no hay evidencias por parte de las autoridades de la ciudad de Santa Marta que constate tal situación, a pesar de que OPINIÓN CARIBE en reiteradas ocasiones las solicitó.

Basados en lo anterior, se da pie al análisis desde el campo de la Antropología, para conocer las posturas de líderes del corregimiento, quienes están indignados por el señalamiento y acusaciones directas hacia las personas de su comunidad.

Para la antropóloga Verónica Meléndez Charris, esto obedece al abandono histórico por parte del Estado y el reflejo de la globalización económica que inició desde la década de los 50 del siglo pasado, coincidiendo con la construcción de la carretera que los comunica con Santa Marta. Considera que este nuevo paso le dio entrada a las civilizaciones extranjeras que han sembrado la semilla del cambio para bien o para mal a esta comunidad.

Manifiesta, que algunos tagangueros se han dejado influir, pues encontraron en ello una posible respuesta para suplir la pobreza, por medio de la reinvención de los empleos que se derivan a partir del turismo: sector económico que trae consigo las viciadas opciones de la explotación sexual, los hurtos en diferentes modalidades y el expendio de alucinógenos. Sin embargo, vale la pena aclarar que por unos cuantos no está bien generalizar.

“Es cierto que la globalización trajo las costumbres de otros países, pero dicha problemática social ya estaba prescrita en Taganga dada a la ausencia del Estado”, puntualizó Meléndez Charris.

Toda una mezcla de posibilidades bacanales que son buscadas por muchos extranjeros como una alternativa de escape a su tradicional forma de vida, contrastando con los valores más arraigados de la comunidad nativa. La Antropóloga agregó, que el Distrito debe potenciar las políticas sociales o públicas en la comunidad por medio de una mejor educación y ofertas laborales.

Es importante mencionar que la Universidad del Magdalena ha apoyado a la comunidad taganguera, pueblo ancestral de pescadores, con el Programa de Ingeniería Pesquera a través de su sede en Taganga. Por pertenecer a dicho corregimiento, los habitantes tienen grandes beneficios en cuanto a facilidades de pago, muchas veces son gratuitos, y resaltando que es el único programa a nivel nacional en formar ingenieros pesqueros para el país y Latinoamérica.

Pero preocupa, que muchas veces los mismos tagangueros desistan de este abanico de posibilidades y prefieran seguir con la tradicional faena de pesca, que ciertamente se ha visto empañada por leyes y normas que, prohíben esta actividad en áreas protegidas. Un vivo ejemplo, es la audiencia que está vigente para el próximo 21 de septiembre, en donde dos pescadores serán judicializados y si el juez encargado les imputa cargos, de aproximadamente nueve años de cárcel, serían los primeros integrantes de este gremio sindicados del delito de pesca ilícita.

Tesoris Matos, pescador y padre de Alexandra, dice que algunas veces las personas de la comunidad de Taganga se retiran de los cursos simplemente por la falta de recursos o tiempo.

“La pesca artesanal sigue, pero se realizan diversos cursos para implementar la tecnología porque esta nos atropella. Actualmente, hago un taller de computación gratuito, todos los jueves por la tarde y en diciembre nos darán los certificados. Esto, nos ayuda a conectarnos con pescadores de todo el mundo, a través de Skype e Internet para compartir diversas técnicas de la pesca”, indicó Matos.

Además, que, en un proyecto con la Universidad del Magdalena en el 2012, tuvo la posibilidad de viajar a Chile para hacer una pasantía con los pescadores del mencionado país, “ya tenemos el proyecto de cultivos de mariscos, sin embargo, encontramos que el gobierno chileno apoya mucho a los pescadores, pues es una potencia en lo que a mariscos se refiere”.

RESISTENCIA CULTURAL

Román Matos Martínez, director del Centro Cultural de Taganga, trabaja por mantener las sanas costumbres de sus paisanos, a través de cuatro dimensiones: investigación etnográfica, formación artística, patrimonio cultural, y eventos y comunicaciones, “contamos con una sala de teatro, que es visitada por nativos y turistas, además del Museo de la Memoria que tiene muestras fotográficas, piezas artesanales y el salón del Chinchorro, donde se registra esta actividad tradicional de los pescadores tagangueros; una biblioteca, con literatura infantil y juvenil, entre otras”.

Aduce, que cuentan con un centro de documentación cuyo énfasis son las investigaciones, publicaciones, estudios antropológicos regionales, pero que, lamentablemente, hay estudios sobre Taganga que no han sido compartidos con la comunidad cuando cumplen con los requisitos académicos, “queremos que estas investigaciones reposen en este corregimiento y sean socializados con los tagangueros, que puedan ser confrontados, para que sea un lugar de referencias históricas, pero esos estudios se quedan allá en los nichos académicos. Nosotros en el archivo de la Casa de Patrimonio estamos en la búsqueda permanente de esos archivos.”

“Tenemos archivos históricos de algunos investigadores porque hemos podido rescatar el material. Eso es lo que pasa aquí con los académicos, pues vienen a Taganga y estudian a cinco pescadores día y noche, los mueven de aquí para allá, quitándoles tiempo, prometiéndoles que van a traer una copia, pero nunca regresan a traer dicha investigación”, objetó el coordinador del Centro Cultural.

LA ‘MALA FAMA’ NO ES NUEVA

Según Román Matos, desde hace mucho tiempo, Taganga ha sido centro de diversas críticas, a pesar de que ha aportado grandemente a Santa Marta, “lastimosamente, pese a todo el servicio social histórico registrado en el que Taganga ha prestado a través de la extracción y venta a Santa Marta; de su pasado, además, de la piedra de cal, con la que se han construido muchas de las edificaciones del centro histórico de la Ciudad, entre otras cosas que han aportado en el desarrollo de la ‘Perla de América’, lo único que recibimos son ataques y señalamientos, siempre dirigidos a la malversación y a afectar la reputación de los tagangueros.

De Taganga se ha dicho mucho. Cuando no existía la carretera e iban los equipos de fútbol a enfrentarse con el Distrito éramos los cavernícolas, los animales, los indios. Después de construida la carretera, decían, esa gente es violenta, agresiva y salvaje. Luego, en un momento, se dieron unos casos de homosexualismo aquí, entonces hablaban que esto estaba lleno de gais. Posteriormente, se dieron unos casos de sida, entonces, Taganga se vuelve sinónimo de sida. Ahorita lo que hay son prostitutas y drogas”, aseveró Matos.

Expresó, que sí es cierto que hay lugares de rumba y que Taganga, en estos momentos, es el foco de diversión de Santa Marta. También hay sitios que extienden sus horarios hasta las 3 o 4 de la mañana y otros que ofrecen los ‘afterparties’, que duran más de dos días, pero que esto es con la complacencia de las autoridades, “hay nichos de permisividad, indudablemente hay ‘turismo sexual’. Eso no se puede tapar con el dedo. Pero, ¿son las niñas de este pueblo quienes se están prostituyendo? De pronto hay algunas, pero no son todas”.

Dijo, que como Charline, Paula y Alexandra, hay muchas niñas estudiando en las universidades, que tienen proyectos de vida, vinculadas a sus familias, pero que cuando se hacen esas aseveraciones en público, terminan dañándoles su buen nombre a todas.

Pierine Peñaranda, quien fue nombrada presidente de la Junta de Acción Comunal en Taganga, como defensora del papel de la mujer, en general, le explicó a este medio que es necesario encontrar una solución a fondo de esta problemática, pues se conoce, por investigaciones en las que ella misma estuvo involucrada, que las mujeres que prestan el servicio de prostitución en este corregimiento son de otras ciudades.

“El material de apoyo de esta investigación que se hizo a fondo con la comunidad y las autoridades correspondientes, está en manos de la Policía. Salíamos por las noches y mirábamos qué menores de edad había por ahí y qué movimientos extraños eran anormales. Eso se hizo en conjunto con los tagangueros para ver si eran niñas de aquí o no. Aquí en Taganga, todavía hay algo muy bonito y es que todo el mundo se conoce y cuando alguien ve a una niña ‘mal parqueada’ les avisan a los familiares para que estén pendientes”.

Pierine reiteró, que también se hizo un control en las discotecas para ver si había menores de edad tagangueros, pero no hubo casos, “la prostitución se da por mujeres foráneas, de Medellín, Cartagena y Barranquilla, pero nuestras niñas y mujeres Tagangueras no se prostituyen, así como los medios de comunicación lo han hecho ver, los cuales aseguran que nuestra educación se ha basado en vender a nuestras hijas a los extranjeros, esto es mentira y es un irrespeto.

Con respecto al turismo sexual indicó, que es algo que como comunidad no pueden controlar, «sí es cierto que hay mujeres que vienen a rebuscarse con extranjeros, pero que todas son de Taganga, no es cierto, además, la vigilancia de menores de edad por la noche o la entrada y salida de chicas en hoteles y bares, es competencia de las autoridades policivas”.

Expuso igualmente, que dentro de las investigaciones que se realizaron en conjunto con la Policía se supo que había un proxeneta de universitarias, con un catálogo de las hijas de muchos samarios que ejercen la prostitución.

INVESTIGACIÓN DE LA UNIMAG

Mediante un estudio, con una inversión de más de 59 millones de pesos, la Universidad del Magdalena con apoyo de Unicef, el Fondo de Naciones Unidas contra las drogas y el delito, la Gobernación del Magdalena, la Alcaldía de Santa Marta y la Fundación de Investigación Acción Local en Turismo, realizó una investigación a fondo, liderada por Jaime Morón Cárdenas, actual profesor de planta adscrito a la Facultad de Ciencias Empresariales y Económicas de la Alma mater.

La investigación que lleva por título ‘Caracterización de la explotación sexual infantil en Taganga’ tenía como fin identificar los canales de distribución e intermediación utilizados en este corregimiento, sin embargo, según el docente, más que un ‘turismo sexual’ se encontró un turismo de sustancias psicoactivas como marihuana, cocaína, “esta investigación se hizo hace seis años. No encontramos evidencia fáctica que nos evidenciara que existiera explotación sexual, pero sí hay prostitución, que es diferente. Hay una oferta sexual tanto masculina como femenina.”

De igual manera, Morón aseguró, que sobre el tema de explotación sexual solo se encontró un caso, el de una niña que se entregó a Bienestar Familiar, “era samaria, menor de edad y su familia la explotaba sexualmente en Taganga”.

“Casualmente la explotación sexual no fue un mercado como nosotros pensábamos inicialmente, lo que sí encontramos fue un nivel de prostitución, que eso es diferente, pues es una decisión de un adulto de venderse. Tampoco encontramos rutas de pedófilos, pues Taganga no es el sitio preferido para la pedofilia”, puntualizó el docente.

Agregó, que el tema de sida o VIH es más un mito urbano que una realidad, pues no existe un dato específico de cuántos tagangueros en realidad padezcan esta enfermedad, “en ese momento hicimos varios talleres, ha pasado mucho tiempo, estoy tratando de hablar con la Universidad para que se haga una investigación similar, porque las cosas han cambiado últimamente, pues he mantenido contacto con gente que trabajó conmigo ese tema y dicen que se han enterado de otros casos de explotación sexual”.

Taganga es muy flexible en materia de consumo de alucinógenos y rumba, lo que es asociado con prostitución y explotación sexual, pero la realidad es que estas prácticas realizadas en este corregimiento son responsabilidad de mujeres de otras ciudades, “en las encuestas que hicimos, nos dimos cuenta que en las temporadas altas iban mujeres de todas partes del país y en las temporadas bajas, de Santa Marta, Ciénaga y Barranquilla”, explicó Morón.

EL SEÑALAMIENTO NO CONSTRUYE

Aunque este medio conoció de antemano que la Policía de Turismo visita constantemente los hoteles y hostales de Taganga, y algunos aducen que ejercen fuerte control sobre los foráneos que llegan a solicitar el servicio de habitación, “revisamos que quienes quieran ingresar tengan su respectiva cédula de ciudadanía o documentación respectiva, que si llegan a altas horas de la noche con una persona que no esté registrada, se le restrinja el ingreso, entre otros”, afirmó uno de los administradores de un hotel de Taganga.

Sin embargo, se conoce que otros establecimientos les dan facilidades a sus clientes para que hagan lo que deseen. Un claro ejemplo, fue el caso de una menor de edad que en días pasados fue denunciada como desaparecida y hallada por la Policía en uno de los hoteles del corregimiento en compañía de un extranjero. Ella declaró que él era su novio, por tanto, el caso no trascendió.

Según Román Matos, se debe hacer pedagogía con los jóvenes, con los dueños de hoteles, con los turistas, con todos los involucrados en este proceso, “porque si al turista no se le hace pedagogía viene y hace lo que quiere, es el mito del servicio que todo el mundo pretende vender, pero, a costa de qué”.

Aclara, que hay turistas que llegan a Taganga y respetan a esa comunidad ancestral, respetan a sus niñas y conocen que no se hace turismo sexual.

“Es importante que los hoteles tengan en cuenta qué sistema están implementando para que un turista ingrese una menor a su habitación. Si, en realidad hace pedagogía, advierte sobre multas. Es fundamental fortalecer el sistema de educación en Taganga, hay una cantidad de cosas por hacer, pero del señalamiento no estamos pasando. El señalamiento no construye, sino que destruye”, expresó Román Matos, director del Centro Cultural de Taganga.

CUESTIONARIO DIRIGIDO A LA POLICÍA METROPOLITANA

OPINIÓN CARIBE exalta la labor de la comandante de la Policía Metropolitana, Sandra Vallejos en la ciudad de Santa Marta. Pero es necesario que se aclaren las dudas y se entregue información oportuna para la realización de las investigaciones de los medios informativos.

La Coronela, en algunas ocasiones, ha hablado en diferentes medios sobre este tema, por ejemplo, el 9 de agosto de 2015, en el portal KienyKe confirmó la presencia de extranjeros en Taganga que están delinquiendo y que están “instrumentalizando a los niños y adolescentes en la venta de estupefacientes y en la prostitución. Ya tengo identificados sitios de expendio de estupefacientes y vamos a hacer los operativos respectivos”.

A continuación, ponemos en conocimiento de los lectores las preguntas enviadas por este medio a la comandante de la Policía Metropolitana, Sandra Vallejos, que queremos que resuelva para dar a conocer a las personas la realidad de lo que tanto se ha dicho sobre Taganga.

  1. ¿En Taganga hay ‘turismo sexual’?
  2. Si la respuesta es sí, por favor solicitamos registros de capturas, si se han realizado. Información sobre qué bandas o qué personas están identificadas. ¿Cuál es su mecanismo de trabajo, cifras?¿Cuántos procesos tienen abiertos? Este punto es muy importante, porque necesitamos material probatorio para informar con argumentos la verdad sobre lo que sucede en Taganga.
  3. Si no hay datos o información sobre capturas o bandas identificadas, ¿tiene razón la comunidad en reclamar y pedir que no se les dañe su buen nombre al ser tratados como territorio sexual?
  4. ¿El turismo sexual se da en el sector hotelero o en la comunidad como tal?
  5. Pierine Peñaranda, quien en algún momento se apropió de la situación, dice que investigó a fondo esta problemática, con apoyo de varios comandantes de la Policía y con la comunidad en general, para descubrir si en realidad eran las niñas de Taganga quienes se prostituían por dinero con extranjeros u otros señores que iban exclusivamente a Taganga para esto.

Pierine asegura, que la investigación arrojó, que las mujeres dedicadas a este oficio en Taganga son de otras ciudades que aprovechan a los extranjeros para ‘rebuscarse’. También dice que la investigación señala a una persona que tenía un catálogo de niñas de Santa Marta que ejercen la prostitución como ‘prepagos’. ¿Qué conoce acerca de esto? ¿Es posible obtener el material de esta investigación?

Hasta el cierre de la presente edición, no se obtuvieron las respuestas requeridas, las cuales pretendían aclarar las afirmaciones confusas sobre el supuesto ‘turismo sexual’ en la comunidad de Taganga.

 

 

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