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Análisis

Tributos y calidad de vida

Opinión Caribe

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En el mundo, los productos pagan un IVA promedio del 15 %

Aunque el aumento del IVA (del 16 % al 19 %) que pretende el Gobierno Nacional con la reforma tributaria que presentó ante el Congreso en pasados días, es baja ante otros países del mundo, es evidente que los niveles de riqueza, distribución y desarrollo de esas naciones son crecientes, situación muy distinta a la de Colombia, que no da muestras de una retribución de sus impuestos en el progreso y calidad de vida de sus habitantes.

Si bien el alza del IVA del 16 % al 19 % es indispensable para cubrir el déficit fiscal del país y que no se tenga que recurrir a recortes en el gasto social, por ejemplo, en los programas gubernamentales que benefician a la niñez, al adulto mayor, a la salud, a la educación, los colombianos no comprenden el porqué de unos gravámenes relativamente altos no contribuyen a un avance significativo en cuanto a la calidad de vida.

Y es que la reforma tributaria ha sido criticada en gran medida por diferentes sectores que alegan que los nuevos gravámenes están dirigidos únicamente a las ‘personas de a pie’, clase media y baja, beneficiando exclusivamente a las trasnacionales, que cada vez se hacen más ricas, pagan impuestos en otros países y la calidad de vida de esas naciones va en crecimiento, mientras que, Colombia sigue en las mismas luchas: mal servicio de salud y educación, vías precarias, inseguridad, hacinamiento en las cárceles y demás.

OPINIÓN CARIBE conversó con algunos expertos, quienes analizan los puntos más controversiales de la propuesta de la reforma tributaria y explican el evidente desarrollo de algunos países que pagan altas tasas tributarias.

PROPÓSITO DE LA REFORMA TRIBUTARIA: TAPAR EL HUECO FISCAL

Para Guillermo Fino, exdirector de la Dian y actual docente universitario, la reforma tributaria se hace para pagar las deudas que ya contrajo el Estado con terceros a través de la figura de los anticipos, “el Estado ya ha suscrito contratos de vigencias futuras con diferentes empresas, entonces, tiene una cantidad de deudas que deberá pagar cada año por horas que ya contrató”.

Además, afirmó, si bien los argumentos de los gastos sociales son ciertos, es mucho más cierto el tema de que el Estado está muy endeudado y no ahorró lo suficiente en la época de la bonanza petrolera, por tanto, como se le acabó el dinero, el país depende de una reforma tributaria.

Carlos Cabrera Saavedra, docente universitario y magíster en Derecho -Programa de Tributación y máster en Hacienda Pública y Administración Financiera, señaló, que los ingresos que generará la reforma tributaria para el país escasamente alcanzará a cubrir parte del hueco existente, pero no las nuevas necesidades de gasto del postacuerdo.

Cabe mencionar, que, según las cifras del Stockholm International Peace Research Institute, en el año 2014, Colombia destinó el 3.4 % de su PIB al gasto en defensa, aunque si ese gasto se compara con otros países y teniendo en cuenta el PIB en ese año, Colombia estaba en el puesto 25 en gasto militar, y el noveno, si se compara con otros países que tienen conflictos internos y/o internacionales.

No obstante, y a pesar del ‘afán’ que pueda tener el Gobierno Nacional para que se apruebe la reforma tributaria, pues se le dio un plazo de siete semanas (16 de diciembre) al Congreso para discutir y aprobar los 311 artículos que conforman esta reforma presentada por el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, los senadores le hicieron saber al presidente de la República, Juan Manuel Santos, que se tomarían el tiempo necesario para discutir esta reforma que ha sido tan polémica y que ha ‘pisado tantos callos’.

UNA MEDIDA QUE ASUMEN TODOS LOS PAÍSES

No solo Colombia ha recurrido a reformas tributarias para cubrir una crisis económica interna, por lo contrario, muchos países del mundo han aumentado los impuestos y han ampliado los sectores a los que se les aplica.

Argentina, por ejemplo, inició el cobro del IVA a los servicios en general, que antes no estaban gravados, hace un par de años. Uruguay, por su parte, reinstauró el impuesto a la compra de carnes blancas luego de siete años de exenciones.

Lo cierto, es que, por lo general, la decisión sobre qué bienes y servicios tributan o no y la cantidad a tributar depende de la política económica de cada gobierno y al sector productivo que se pretende ayudar.

No obstante, la calidad de la mayoría de estos países es diferente a la colombiana, a pesar de que el tributo en Colombia es relativamente alto. En España, por ejemplo, de cada 100 euros públicos, se destina 37 (17.7 % del PIB) a la protección social: pensiones o prestaciones por desempleo.

Por su parte, países como Croacia, Holanda y Dinamarca invierten más en gastos de salud.

Para ‘Justicia Tributaria’, entidad que integra académicos, exfuncionarios de Estado y organizaciones, quienes tienen como objetivo analizar la estructura tributaria de Colombia, es preocupante que no se adopten políticas para corregir los problemas de creación y concentración de la riqueza, sino que se ahonda en la crisis interna, “con medidas que parecieran tener el único propósito de tranquilizar los mercados externos, siguiendo los lineamientos del Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico”.

En ese sentido, la Entidad expresa, que es absurdo adoptar medidas comparando a Colombia con los países más desarrollados, cuando es evidente que está lejos de alcanzar los niveles de desarrollo y calidad de vida de esas naciones.

LA SITUACIÓN COLOMBIANA

Para el experto en Administración Pública y docente universitario, Carlos Augusto Cabrera Saavedra, el problema de Colombia radica en que la reforma tributaria está concentrada en las rentas de trabajo que son las que hoy ya no aguantan más tributación, “con la disculpa de fomentar la economía se dejan quietas a las grandes empresas, que deberían aumentar su tributación real, porque si se mira la tributación nominal, parecería alta comparativa con los otros países; sin embargo, hay gran cantidad de descuentos, beneficios, reducciones, para las empresas, por tanto, la tributación real es inferior a la de muchos países en condiciones similares a la de Colombia”.

“En países como España, por ejemplo, la calidad de vida es superior a la colombiana. Allá también se cobra el impuesto a la renta, el IVA, el impuesto a las propiedades, a los vehículos. En términos generales, consta de una tributación similar a la de Colombia, pero, lo que sí cambia es el nivel de progresividad, es decir, allá los que tienen más dinero, pagan mayores impuestos”, aseguró el docente.

Por consiguiente, el alza del IVA va a ser fuerte para los sectores de escasos ingresos (clase media y pobre) y el impacto que probablemente pueda generarse es una disminución en el consumo básico, “si bien la canasta familiar no está gravada, hay una serie de productos que hoy no está considerada parte de ella, pero que hacen parte del consumo básico de cualquier colombiano.

La canasta familiar se debe actualizar de acuerdo con las condiciones de la sociedad, de la evolución, los cambios en los hábitos de consumo, y en este momento, en el país hay muchos bienes que no están considerados parte de esta, pero que deberían”, expresó Cabrera Saavedra.

El senador Robledo coincide con Cabrera al decir que la clase media y pobre no solo tienen necesidades básicas como la canasta familiar, “un ciudadano del común también de vez en cuando tiene algún otro tipo de gasto”.

Igualmente señala, que el 60 % de la canasta familiar ya está gravada y hay otro porcentaje importante que tendrá impuestos del 5 %, tomando productos básicos como el café, “resulta que no se trata solo del IVA sino de todos los impuestos indirectos que, por cierto, algunos existen desde antes de la reforma y también golpea de forma indirecta a la ciudadanía: el IVA, el 4 por mil, la gasolina y demás”.

Esta situación conlleva a la evasión de impuestos y a otras presuntas irregularidades que logrará reducir el impacto que tiene bolsillo de los consumidores. Y, si no se tributa en el país, no va a ser posible que el Estado invierta en las mejoras de servicios, lo que genera un círculo vicioso que desenlaza en un país estancado.

EVASIÓN DE IMPUESTOS, UN PROBLEMA MAYOR

Para Cabrera Saavedra si la gente no tributa, no son posibles, por ejemplo, los niveles de servicios de infraestructura que requiere el país.

“La gente dice que en otros países tributan más y tienen mejores servicios, pero cómo vamos a lograr mejores servicios en este país si no tributamos. Lógico que no son comparables los niveles de tributación, porque no son comparables los niveles de ingresos, por ende, los niveles de las infraestructuras no se pueden comparar. Lo que sí se puede afirmar es que el país está en la posibilidad de aumentar la tributación en sectores que no lo hagan actualmente”, señaló el docente investigador.

Pedro Pablo Pabón, economista con maestría en gerencia empresarial, quien se desempeñó como docente universitario y empresario en varias áreas, también señaló, que países como Argentina y Venezuela hasta el año pasado, se caracterizaron por tener un modelo asistencialista, pero que en Colombia, aunque existe un Sisbén, subsidiado por el Estado, las personas pagan de su propio bolsillo para la prestación de un buen servicio de la salud y se les da dinero, así sea mínimo, a las universidades públicas para acceder a una educación.

Del mismo modo indicó, que los colombianos han perdido la fe en el Gobierno, “tenemos diferentes criterios culturales. Los ciudadanos creen que los políticos y funcionarios que trabajan para el Estado muchas veces hacen parte de un botín de guerra y que van a beneficiar a sus intereses particulares. Desde esa perspectiva, los conciudadanos entendemos que nuestros impuestos van a ser birlados y no van a ser retribuidos a la comunidad, que es su fin último, entregarle bienestar”.

Reiteró, además, que en países como Francia se mantiene el sistema educativo gratuito hasta los 25 años y la salud también es gratis, “este modelo es diferente al de Inglaterra que es privado y ahí están las dualidades”. Asimismo, en Argentina la educación y la salud corresponden al modelo francés, donde el Estado aporta de forma gratuita a la población, indistintamente de la nacionalidad.

“Se estima que hay en el orden de 38 mil estudiantes colombianos en la Universidad de Buenos Aires, que es gratuita. Hay muchas personas que vienen a disfrutar del beneficio que el Estado entrega a los residentes en este país o a quienes lo habitan”, reiteró el experto, quien reside en dicho país.

Por su parte, Santiago Rojas, actual director de la Dian, afirmó, que la evasión tiene varios retos, “no se trata de un tema policivo de perseguir a los evasores, todos los colombianos debemos ser conscientes que en la medida en que no pagamos impuestos estamos haciendo que los mismos ciudadanos paguen por ello, porque todos al final exigimos salud, educación, atención para los niños”.

Aseguró, que este año se ha recuperado con las labores de la Dian alrededor de 6 billones de pesos, que eran de evasión. Sin embargo, aún hay mucho por hacer, pues hay mucho dinero que se llevan a los paraísos fiscales, a muchos países donde no pagan impuestos.

“Con la reforma tributaria hay unas medidas muy fuertes, inclusive de índole penal. Los que evadan más de cinco mil millones de pesos se van a ir para la cárcel entre 4 y 9 años”, aseveró el funcionario.

No obstante, el senador Jorge Enrique Robledo criticó, que, en esta medida, aunque un evasor de impuestos no se diferencia mucho de un ladrón de bancos y tendrá cárcel al igual que en Estados Unidos, en el primer parágrafo de la reforma aduce que si enmiendan la culpa y pagan lo que evadieron, no tendrán que pagar con cárcel.

DIFICULTAD EN EL SISTEMA

Para Guillermo Fino, exdirector de la Dian, la entidad debería impulsar la educación y la formación de personas para conocer el sistema de pago de impuestos más a fondo, pues alguna vez se complejizó el sistema de pago de obligaciones y se creó el Cree, el Imán, el anticipo y otras formas de recaudo que hace difícil el cumplimiento del pago de los gravámenes para los contribuyentes, “cuando los sistemas tributarios son sencillos y simples de administrar son fáciles de cumplir. Aquí tenemos demasiadas complejidades desde hace unos 4 o 5 años y eso hace que la gente no tenga la posibilidad de cumplir de una manera adecuada”.

El monotributo, por ejemplo, del que tanto se ha hablado por su facilidad y simplicidad para llegar a pequeños comerciantes pues va dirigido a aquellos con ingresos inferiores a 40 millones de pesos al año, que declaran renta y pagan sus impuestos anuales, tendrán la posibilidad de dejar de lado la engorrosa declaración de renta y establecer una cuota fija mensual, con un 1 % de reducción al impuesto.

“Si una miscelánea vende 5 millones de pesos mensuales o 60 millones de pesos al año, no debe pagar el monotributo porque estamos hablando de que sean ingresos de más de 100 millones de pesos al año. Son los pequeños negocios que hoy estén vendiendo un poco más de 8 millones de pesos al mes, que pueden escoger entre pagar la renta o monotributo”, aseguró Santiago Rojas.

Agregó, que con esta figura se tienen grandes beneficios pues ya no tendrán que declarar renta, se les disminuye el tributo del 3 % al 1 %, es una cuota fija mensual, con el beneficio de que una parte de ese pago va a ir a una cuenta especial del comerciante para ahorros destinados a la pensión y cuando llegue ese momento, el Estado le dará el 20 % más de su dinero ahorrado. Igualmente, la reforma va a remover el 1.5 % del impuesto de retención en la fuente que se cobra actualmente por el uso de datáfono en las tiendas.

Pero, según Cabrera Saavedra, a pesar de la expectativa que han creado con el monotributo, solo se resolverá el tema del impuesto de la renta y quedan por fuera los gravámenes complementarios, “dentro del monotributo no está incluido el IVA, el impuesto de Industria y Comercio, el de avisos y tableros, y una serie de impuestos con los que deben cargar los pequeños tenderos”.

“Ahí sigue fallando la complejidad del sistema, porque, aunque el monotributo es una buena opción para los pequeños tenderos puesto que les da una base fija de tributación, no los complica llevando contabilidad y ellos tienen certeza de cuánto y cuándo deben pagarlo y se evitan esos problemas con la Dian. El problema es que no es un monotributo, sino que es un sistema simplificado de renta exclusivamente.

El monotributo en el mundo lo que hace es que le da a la persona la facilidad de pagar un impuesto y no más, y esto no está pasando con la implementación de la reforma tributaria. Realmente no es un monotributo, pero sí una forma de régimen simplificado del impuesto sobre la renta y eso es positivo para los pequeños negocios que hoy están en la informalidad, y que con este mecanismo pueden formalizarse y tener sus cuentas claras con la Dian, pero si eso no se articula con los territorios que son los que gravan, la situación continuará siendo complicada”, aseveró el docente y experto en administración pública.

CLASE MEDIA Y POBRE CORREN CON EL PESO DE LA REFORMA

Guillermo Fino no concibe que el recaudo de impuestos siempre recae sobre los mismos: la clase media y la gente de escasos recursos económicos.

“Se ven muy afectados porque el 19 % del IVA es para toda la sociedad, pero el 70 u 80 %de la sociedad es clase media y estratos 1,2 y 3. El 29 % de nuestra población está en la línea de pobreza, es decir, que sobreviven con un salario mínimo por 4 miembros de una familia, por tanto, el IVA se siente y afecta directamente los bolsillos al sumar todas las compras en el mes, teniendo en cuenta los altos precios de los artículos que más se consumen: aceite, azúcar, arroz, productos procesados, ropa y demás”.

Adujo también, que, aunque la reforma está bien orientada en el tema de renta, lo cierto es que favorece a la gente con mayores ingresos, porque cuando se elimina el impuesto a la riqueza y se compensa con más de dos millones de contribuyentes (9 % de la población colombiana), quienes pagarán alrededor de un millón de pesos al año, convirtiéndose en una reforma no equilibrada o justa.

El senador Robledo señala que es una reforma regresiva, y, por tanto, en ese sentido, se viola la constitución nacional porque esta habla de impuestos progresivos, “el proyecto invita a más gente a tener que declarar renta, no solo a las personas que ganan desde 3.4 millones de pesos mensuales, sino a las que tienen ingresos de 2.7 millones de pesos al mes. Entonces, serán 500 mil ciudadanos más, asalariados, quienes contribuirán a la deuda colombiana”.

De igual forma, explicó, que la reforma progresiva es la que le cobra mayores impuestos al que más tiene dinero y menos al que menos tiene y al de más abajo, no gravan, “pero la reforma tributaria que se ha planteado es al revés: a pobres y clase media se les quitará 9 billones de pesos más de impuestos y a las empresas multinacionales, magnates extranjeros principalmente, que son 68, se les otorgarán 2 billones menos de impuestos”, cercioró el senador Jorge Enrique Robledo.

Agregó, además, que, en un dato reciente, los dólares que han salido de Colombia, en los últimos cinco años, por concepto de utilidades de las empresas y pago de deudas son superiores a los dólares que han entrado por inversión y por deuda, “son superiores en 71 mil millones de dólares”.

Lo anterior, evidencia que es mucho más lo que sacan las trasnacionales que lo que entra al país mediante sus inversiones, “resulta una falacia la afirmación de que Colombia se salvará si favorece a los extranjeros para que hagan inversiones en el país, en contra de las nacionales. Si bien es positivo para los colombianos que vengan los inversionistas extranjeros, pero también es cierto que deben aportar con los impuestos que ayudan a sostener al país y no aprovecharse del mercado interno y de todo lo que hemos construido los colombianos”, explica el senador Robledo.

LA REFORMA NO HA CAÍDO BIEN EN VARIOS SECTORES

Otros sectores económicos también han dado a conocer sus inconformidades por la forma en que les afecta la reforma tributaria. El sector hotelero aduce que la reforma tributaria es un duro golpe y para los inversionistas, puesto que el incentivo de no pagar impuestos de renta por 30 años (Ley 788 de 2002), ha logrado la inversión de marcas hoteleras de gran renombre internacional en el país y la generación de miles de puestos, pero con la reforma, todo eso puede cambiar.

“No hay coherencia en el discurso del Gobierno, que por un lado señala que el turismo forma parte de la nueva economía y por el otro, se desconocen derechos adquiridos y se golpea la confianza de los inversionistas y la seguridad jurídica que estos requieren”, señaló Gustavo Toro, presidente de Cotelco.

Las empresas de bebidas azucaradas también se sienten amenazadas y en riesgo de desaparecer, aunque para el docente Carlos Cabrera la disculpa que han sacado algunos sectores de que gravar las gaseosas es dañar la posibilidad a los pobres de que tomen gaseosa, “esto es un pensamiento populista y absurdo. Es aceptar y condenar a que los pobres se alimenten mal y que, por tanto, vivan mal, porque en la medida de que su alimentación dependa de la gaseosa, pues qué tipo de personas estamos formando, qué capacidades intelectuales y qué problemas físicos van a tener que atender desde el sector salud si no se controla el consumo de esos azúcares que están afectando a las personas”.

El sector de las telecomunicaciones, por su parte, cree que la reforma no se preocupa por la ilegalidad y el aumento del uso del software pirata.

 Según las proyecciones que hizo el Gobierno mediante el Marco Fiscal de Mediano Plazo, el déficit fiscal que tendrá el país es del 3.9 % del Producto Interno Bruto del país, por tanto, los $34.4 billones que faltan de las finanzas públicas de este estimativo presentado, deben salir de los impuestos de los colombianos, de un ajuste al gasto y del aumento del déficit fiscal.

De no aprobarse la reforma tributaria, Colombia debe atenerse a los grandes recortes para lograr que su déficit fiscal de 2020 sea del 1.5 %, es decir, por debajo de la mitad del estimado por el Gobierno para el 2016: 3.9 %.

***Destacados Según datos de una firma legal que asesora a compañías globales en este aspecto, ‘Baker & McKenzie’, el promedio del IVA que se cobra a nivel mundial es del 15 % y la media de América Latina está por debajo del 9 %. Si se diera la reforma tributaria, Colombia quedaría únicamente por debajo de Uruguay y Argentina; igualado con Chile y por encima de más de 15 países latinoamericanos, en cuanto a altos costos de impuestos.

Solo el 9 % de la población económicamente activa de Colombia entrará al sistema tributario con la nueva Reforma; en países como Canadá y Estados Unidos, todas las personas tributan.

Según el director de la Dian, hoy se evade entre 25 y 40 billones de pesos al año.

18 billones de pesos son los impuestos que no pagan los colombianos, que tienen 100 mil millones de dólares escondidos en paraísos fiscales en el extranjero.

La reforma tributaria pretende bajarle el nominal de renta a las grandes empresas del 42 al 32 %.

El impuesto de las bebidas azucaradas fue muy exitoso en términos de recaudo en países como México, sin embargo, se demostró que no sirve para combatir la obesidad.

 

 

 

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