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Edición Especial

José Benito Vives de Andreis, un visionario

Opinión Caribe

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José Benito Vives De Andreis, personaje clave en la industria bananera del Magdalena y en el progreso de Santa Marta, quien contó con simpatizantes y detractores durante su larga trayectoria. OPINIÓN CARIBE dialogó con Alfonso Vives Campo, exalcalde de Santa Marta, su hijo, quien en nombre de la familia Vives, narró apartes de la vida del empresario más prestante en el Magdalena durante el siglo XX.

[Leer introducción del especial: “Magdalena, enclave bananero”]

José Benito Vives de Andreis salió para Nueva York a los 19 años a bordo de un barco, trabajó en una empresa exportadora que llevaba productos por todo el mundo, aprendió de los empresarios estadounidenses a los que admiraba mucho y con quienes trabajó al volver a Santa Marta, pero con la ventaja de conocer su dinámica, que para quienes residían en el Magdalena era toda una novedad.

Tal y como lo han expresado el docente Jorge Elías Caro y el historiador Guillermo Henríquez en las anteriores ediciones de ‘Magdalena, enclave bananero’, se carecía en la región de profesionales con capacidades para la administración y la agricultura, mientras que abundaban los poetas, literatos y músicos. José Benito Vives De Andreis se destacaba por sus capacidades e inventiva.

Después de la segunda Guerra Mundial y la más fuerte caída de la industria bananera con el retiro de la Compañía Frutera de Sevilla, empezó una puja a nivel interno de diferentes sectores dedicados al cultivo del banano, de ahí surgió el Consorcio Bananero que asoció a un grupo de los más poderosos en el cultivo del banano, entre ellos estaba Francisco Dávila Riascos y simultáneamente se consolidó la Federación de Productores de Banano cuyo inspirador fue el señor José Benito Vives De Andreis, quien asoció a los pequeños bananeros y les propuso crear un banco.

“El objetivo de crear el Banco Bananero fue contrarrestar la crisis, ellos lo que estaban buscando era juntar a todos los bananeros, que el banco les prestara y de hecho así lo hacía, hasta aseguradora contra el viento les otorgaba, es la hora y todavía no hay pólizas de ese tipo, porque se debe vender casi toda la finca para que le aseguren el cultivo; hay quienes dicen que la Compañía Frutera tenía un banco, pero la entidad eran ellos mismos, no era un banco, les descontaban de la fruta, lo cual no era rentable para los productores

Quienes prestaban y ayudaban a la siembra del banano era la misma Compañía Frutera de Sevilla que le prestaba a los particulares sobre las cajas exportadas una suma de dinero para expandir el negocio, pero eso tenía sus variantes y sus cosas buenas y malas; a raíz de eso, José Benito Vives De Andreis acarició la idea de fundar un banco para ayudar a pequeños agricultores, el cual tuvo una vida de más o menos 14 años, porque lo intervino la Superintendencia Bancaria”, narró Alfonso Vives Campo.

 

Este planteamiento es ratificado por el artículo “El Banco Bananero del Magdalena (Colombia) y el Holding gremial: Iniciativa sectorial-regional imperiosa, práctica empresarial fallida, 1958-1977”, consignado en la revista científica Memorias, No. 28 (2016) de la Universidad del Norte que señala, “las iniciativas empresariales integracionistas y de fomento sectorial llevadas a cabo durante el siglo XX en América Latina, promovieron la diversificación de actividades productivas para incursionar con fuerza en diferentes sectores al tiempo, especialmente en los negocios que tenían relación con la principal inversión, fuera industrial, minera o agrícola. verbigracia el turismo, los productos agrícolas, la banca y los servicios financieros. Esta asociatividad empresarial buscaba la consolidación de estrategias, diversificación de las inversiones, optimización de los procesos productivos y el logro de fines comunes”.

Argumenta el artículo académico que en la segunda mitad del siglo XX se implementó esta estrategia de asociatividad y diversificación empresarial en el sector bananero en Colombia para consolidarse como actividad económica y afianzar su crecimiento de manera regional y gremial, sobre todo, desde el punto de vista bancario y otros servicios financieros, que, infortunadamente, por diversos factores de tipo gerencial, político, de contexto socio-económico y por problemas familiares entre las élites locales, impidieron que esta inventiva corporativa de concentración empresarial en la práctica fuera un fracaso. Con ello se cubre un vacío historiográfico en temas de historia bancaria para este territorio del Caribe colombiano, pues fue pionero en su especialidad.

El 20 de noviembre de 1959 salió a la luz la idea concebida por José Benito Vives De Andreis, se inauguró el Banco Bananero, que trajo consigo un grupo de empresas cuyo objetivo era consolidar un conjunto fuerte de empresas que impulsaran y sostuvieran la actividad bananera.

INICIOS DEL BANCO

En el libro ‘Pepe Vives’ que cuenta su vida, respecto del inicio del Banco “desde hacía varias décadas todos los bananeros del Magdalena soportaban con estoicismo la falta de una política crediticia a favor del gremio y la ayuda en esta materia se reducía a lo que la Compañía Frutera de Sevilla, antes United Fruit Company prestaba a los cultivadores de la fruta, y solo en los momentos de indecibles angustias causadas por los huracanados vientos que destruían extensas zonas del otrora oro verde; anticipos muy reducidos que se cancelaban con el producido de la fruta exportada a los mercados internacionales.

[Leer nota:“El Ocaso de la United Fruit Company”]

¿Hubo acaso un bananero que sacara de su bolsillo un céntimo para esta iniciativa? No, a pesar que la empresa podía descontar diez centavos moneda legal a cada bananero por cada racimo exportado.

[Leer nota:“Choque entre el comportamiento ribereño y el asentamiento de la UFC”]

Si se descontaron varias veces, pero unos reclamaron; otros aprobaron. Por esas razones se quitaron de encima esos reclamos constantes y la Federación de Productores de Banano, otra empresa de la cosecha del Gobernador, aportó de las reservas estatutarias todo el capital para que se iniciara la entidad crediticia denominada Banco Bananero del Magdalena.

El Teatro Santa Marta fue una de las obras más memorables adelantadas por José Benito Vives durante su administración.

A cada uno de los bananeros se le fueron entregando sus acciones correspondientes a la cantidad de bananos vendidos y exportados por conducto de la Federación. Todo esto despertó un gran interés por el Banco, sobre todo, porque comenzaron a repartir dividendos muy pronto, los cuales fortalecieron el capital.

De esa manera, el Banco se elevó a 12.000.000 de pesos de los cuales se pagaron $10.364.210, así que cuando fue clausurado, el total de los depósitos ascendía a 49 millones 584.038.81 y los préstamos a más de 50 millones”.

De acuerdo con las investigaciones del catedrático Jorge Elías Caro, la Federación de Productores se fundó con un capital aportado por los bananeros afiliados a razón de $2 por cada hectárea cultivada, de las cuales 8.000 eran sembradas por cultivadores independientes que pagaron $16.000 (para comprender el valor del peso frente al dólar, la tasa de cambio para esa época estaba dada en $16.25). Los pequeños bananeros afiliados a la Federación se encontraban en condiciones precarias y debieron hacerles frente a contratos de compraventa con cantidades mínimas de embarques que eran difíciles de cumplir, debido a la separación de afiliados importantes.

Luego de una división interna, la Federación cumplió con los pagos de las bonificaciones que ascendían a $30.000.000. Los estatutos de la Federación guardaron reservas con las cuales se crearon otras empresas y negocios que favorecieron a sus socios, quienes recibieron sus acciones equitativamente correspondientes al número de racimos exportados. De estas reservas se obtuvo un capital estable de $10.000.000 y con esos recursos, aparte del Banco Bananero y las demás entidades financieras, nacen Bananeros Asociados Ltda., Hacienda Patuca Ltda., Sociedad Palmar de Andalucía Ltda., la Compañía Frutera de Ciénaga y Bananeras de Urabá.

La conformación de este Holding, se justificó en que la producción bananera de Colombia estaba concentrada en la región del Magdalena, en las jurisdicciones municipales de Ciénaga, Puebloviejo, Aracataca y Fundación, un área de 47.971 hectáreas, de las cuales más de 32.000 estaban dedicadas al cultivo, comercialización y transporte de la fruta.

La Zona Bananera del Magdalena comprendía las áreas urbano-rurales de los cuatro antes citados y 11 corregimientos, siendo Tucurinca, Guacamayal, Orihueca, Sevilla, Río Frío y Cordobita los más representativos, con una población de 53.818 habitantes (90% rural) y con una vocación agroexportadora que constituía el 30% de las exportaciones agrícolas del Caribe Colombiano y el 80% del departamento del Magdalena, expone Caro.

Las condiciones socio-culturales del contexto y las características individuales de los empresarios y sus empresas a nivel familiar e individual hicieron de José Benito Vives De Andreis un accionista y al mismo tiempo un empresario, experto, técnico, agente de compras y ventas, gerente, y a veces hasta abogado. La figura central de los negocios giraba en torno a él, quien en la década de los 50 y 60 fue, a la vez, Gobernador del Magdalena, Presidente de la Federación de Productores de Banano y, por ende, Presidente de Juntas Directivas de las organizaciones hijas de éstas: Banco Bananero del Magdalena, Aseguradora Bananera, Capitalizadora del Caribe, Bananeros Asociados, Hacienda Patuca, Compañía Frutera de Ciénaga e incluso de Bananeros de Urabá, una iniciativa empresarial en la que se quiso invertir como apuesta de negocio y posicionamiento sectorial-regional en la nueva zona productiva de la fruta.

El Hotel Tayrona, actual sede de la Gobernación del Magdalena, iniciativa de José Benito Vives De Andreis.

De los 125 accionistas que registró el Banco Bananero del Magdalena en su última emisión de 1967, once eran personas jurídicas (8.8%), de las cuales solamente una no era propiedad de las familias relacionadas. La excepción fue Inversiones Illidge Ltda., que contaba apenas con $538 en acciones (0.004%).

De las 114 personas naturales, los apellidos que más veces aparecieron como accionistas fueron justamente los antes referenciados. Las cifras arrojaron que 57 personas (49.5%) hacían parte de las familias tradicionales bananeras y políticas del Magdalena. En suma, el 58% de los accionistas eran de estas familias. El resto correspondía a pequeños productores locales federados. No obstante, en términos de capital, de los $12.000.000 que poseía en acciones el Banco, los integrantes de estas familias poseían más del 96 %, de los cuales el 89.2% eran propiedad de las organizaciones que aparecen en el cuadro 1, que, a su vez, eran del resorte económico y administrativo de estas familias.

A nivel de personas naturales los integrantes de los núcleos tradicionales cultivadores de guineo representaban el 7.5%, destacándose, aparte de José Benito Vives De Andreis, Pedro Dávila Barreneche, José A. Fernández de Castro, Mercedes de Campo Serrano, Rodrigo Vives, Rafael Campo Murcia, José Benito Vives Campo, Alfredo Campo, Margoth Campo, Antonio Riascos, entre otros.

TRASCENDENCIA

El Banco Bananero funcionó en la sede donde actualmente está ubicada en Santa Marta la oficina de la Dian, Avenida ‘Campo Serrano’ número 17-04 y de acuerdo con la información entregada por Alfonso Vives Campo incursionó en otros negocios con la empresa plásticos del Magdalena, pasteurizadora Patuca, aseguradora Bananeras Contra el Viento y Coca Cola, posteriormente se dedicaron a la construcción y para el exalcalde ese es uno de los motivos por los que se generó la intervención, la diversificación de la actividad comercial, a través de la construcción se hicieron varias urbanizaciones que menciona José Benito Vives De Andreisen sus memorias.

“Siempre creímos que el capital debe ponerse al servicio de la comunidad y por ello apoyamos la solución de la vivienda fomentando urbanizaciones con todos los servicios públicos indispensables necesarios para la dignificación de la persona, para no convertirnos en teóricos predicadores empezamos por el sector del Antiguo Perehuetano, en aquel sitio resolvimos llevar a cabo un experimento junto con El Instituto De Crédito Territorial para cuya dependencia entregamos más de 15 hectáreas, nobles fines con los cuales se construyó esa Urbanización”, expresa el libro ‘Pepe Vives Cuenta Su Vida’.

Continua diciendo, “después se construyó la segunda Urbanización denominada Burechito, casas que se vendieron a plazos, pero de mayor valor que las anteriores, por el aumento del valor de las materiales de construcción y la mejora ostensible en su acabado; la tercera Urbanización fue llamada Los Ángeles realizada a través de nuestra empresa la capitalizadora del Caribe, habiendo construido un total de 130 casas y construimos 3 casas más en la calle 24 entre carreras cuarta y quinta; la cuarta fue un conjunto de 68 casas en los terrenos que pertenecieron a la United Fruit Company muy cercano al Mar Caribe, es denominada Urbanización Santa Cecilia; la quinta fue Sacramento; la sexta Urbanización fue la de El Prado”.

[Leer nota:“La ‘Bruselitis’ y la dolce vita de la élite bananera”]

Al respecto, Alfonso Vives explicó, “del Banco Bananero salió lo que hoy es el Éxito y antiguo Ley, ahí José Benito Vives De Andreis tuvo su oficina y funcionó el periódico El Informador y funcionó una parte de importación de maquinaria agrícola, cuando tuvo la oportunidad de hacer negocios con ese predio, logró que se estableciera el primer Centro Comercial en Santa Marta; el segundo Centro Comercial fue donde estuvo el almacén Vivero, eso generaba empleo, bienestar y oportunidad para la gente de aquí”.

LIQUIDACIÓN DEL BANCO BANANERO

La liquidación del Banco Bananero fue impuesta por las circunstancias que rodearon el acontecimiento, según afirma Alfonso Vives Campo, la actitud agresiva del Superintendente Bancario apoyado por el Ministerio de Hacienda, pasó por encima de las opciones de ayuda que habían convenido José Benito Vives De Andreisy el presidente Carlos Lleras.

“Nunca le escuché una palabra a mi papá en contra de Carlos Lleras, de hecho, el libro siempre habla de las buenas relaciones que tuvo con él, pero creo que los mandos medios a raíz de las intervenciones permanentes de los bancos locales influyeron en la decisión que tomó la Superintendencia a través del Ministerio de Hacienda de obligarlos a que ellos compraran acciones en el Banco de la Costa a raíz de la liquidación”.

“Tengo entendido que del Banco de la Costa salió Colpatria y el Banco de la Costa era de empresarios de Barranquilla, pero era un banco que estaba en peor situación que el Banco Bananero y quisieron fortificarlo haciendo que el Banco Bananero comprara acciones en él. El Banco de la Costa tuvo una vida más efímera que el mismo Bananero y los primeros ejercicios que uno ve, es que fueron exitosos porque la principal industria era el banano, la gente vivía del banano, los agricultores nuestros educaban sus hijos en Inglaterra y en Europa y la comunicación nuestra no era con el interior era con Europa a través del océano”.

Añadió “los gerentes de banco de las capitales poderosas empezaron a decir que el Banco Bananero les estaba afectando y con la caída de este, el banano salió de aquí para Urabá y Pepe Vives fue uno de los que incursionó en Urabá. Hoy Urabá tiene las hectáreas que tuvo el banano aquí en su época de gloria, a pesar de que allá el ambiente no es propicio para este fruto, porque hay muchas lluvias y los costos se incrementan, sin embargo, la industria bananera ha crecido más en Antioquia que en el Magdalena y no es porque seamos inútiles y ellos son los Non Plus Ultra, es la adversidad, hoy los antioqueños están tratando de construir la carretera al mar y nadie se opone a eso, ellos también van a ser Costeños”.

“No puedo asegurar con certeza si la intervención fue por en razón de la prosperidad o sí hubo otros intereses mezquinos, pero le creo más a la versión de Pepe Vives que a la de la Superintendencia, porque uno sabe cómo funciona este país y cómo funcionan las influencias, el Congreso y la justicia, creo que con la liquidación del Banco Bananero se cometió una ligereza”.

Cabe resaltar, que en su relato José Benito Vives De Andreis afirma en repetidas ocasiones, que el Presidente de la República siempre trató de ayudar al Banco Bananero. A pesar ello, la Resolución 503 del 16 de diciembre de 1967, se vino encima contra uno de los bancos pequeños, cuyas dificultades consideró Vives eran las mismas que la de las otras entidades de la misma índole por las medidas externas tomadas por la Junta Monetaria.

José Benito Vives De Andreis admite que lo tomó por sorpresa darse cuenta que la liquidación del Banco Bananero, asegura en sus crónicas, se venía tramando desde hacía largo tiempo, meses antes de emitirse la Resolución 513, con la que se hizo oficial la liquidación, se publicó en Santa Marta una hoja volante contra el Banco Bananero, después de llegar dicha publicación a manos de Vives, este decidió involucrar al presidente Lleras quien lo citó a palacio.

“Después de haber discutido el asunto me dijo, voy a citar al gerente del Banco de la República para las 4 de la tarde y al gerente de la Caja Agraria, al Superintendente Bancario y al Ministro de Hacienda para que usted se vea con ellos y arreglen el asunto, así lo cumplí, de inmediato me di cuenta que el señor Presidente había dado interminables instrucciones sobre el particular, para que todo estuviera de acuerdo con que había qué hacerle al Banco Bananero un empréstito suficiente para normalizar la situación”. (Página 377, ‘Pepe Vives Cuenta Su Vida’).

Relata, “sin embargo, no faltó la mala fe de prestarnos esos 16 millones de pesos, al fin solo dieron 9 para que el Banco Bananero ofreciera en garantía el edificio que acababa de construir y esta mala fe consistió en hacernos un préstamo para pagarlo en partidas mensuales de más de un millón de pesos, abonos que nos ponían en grandes dificultades”.

Continúa diciendo: “al despedirme el señor Presidente me ofreció espontáneamente enviarnos algunos depósitos de dinero nacionales, lo cual cumple el Ministro de Hacienda depositando en el Banco Bananero la suma de un millón a través de la Tesorería General de la República y esta fue la medida mezquina del Ministro de Hacienda”.

CONSECUENCIAS

Según narra José Benito Vives De Andreis, cuando surgió la idea de fundar el Banco Bananero del Magdalena la única meta era auxiliar económicamente a los cultivadores de la fruta y por ello, su clausura por parte del Gobierno Nacional a través de la Superintendencia Bancaria trajo funestas consecuencias al principal sostén de la economía regional, porque los cultivadores del Magdalena no contaron con apoyos del Gobierno, pues el banano, a pesar de la penuria en que naufragaba, seguía siendo a escala mundial un próspero negocio y como ejemplo estaban los países de Ecuador, Guatemala, Panamá y Honduras, que gracias a la acción de una política continuada lograron superar la transitoria crisis.

[Leer nota:“Potentados bananeros de la United Fruit Company”]

“Es doloroso tener que reconocer que todos aquellos proyectos esbozados durante la campaña por el doctor Lleras Restrepo se quedaron en eso, en simples estudios y en buenos propósitos; de ahí el fracaso de la política agraria y en la agricultura que se observa a todo lo largo de ese cuatrienio”, expresó el entonces gobernador José Benito Vives.

Posteriormente, los bananeros debieron enfrentarse al Incora, quien se dio a la tarea de decidir con cuales tierras quedarse y a pesar de negociaciones previas que prometían benevolencia, la pérdida de tierras fue muy significativa.

JOSÉ VIVES, UN HOMBRE VISIONARIO

Respecto al tema del Banco Bananero, el General (r) Manuel José Bonett Locarno, expresó, “hay una obra que yo quiero destacar porque la conocí mucho y es la creación del Banco Bananero, fundado por Don Pepe, en poco tiempo este Banco elevó el nivel de la Zona no solo en lo económico, sino también en lo tecnológico y en lo comercial.

Aquí se demostró que Don Pepe quería darles a los habitantes un concepto industrial moderno que todavía no existía en Colombia. El Banco Bananero se convirtió pronto en una herramienta financiera fundamental que les dio independencia y dignidad a nuestros agricultores, porque financiaba cualquier actividad agrícola de la Zona.

Cuando se produjo el retiro de la United Fruit Company hubiéramos sufrido una verdadera catástrofe. Y todo por las presiones del centralismo colombiano que le hizo insostenible la situación a la empresa y la obligó a liquidarse.

[Leer nota:“Enfermedad holandesa en las exportaciones bananeras del siglo XX”]

Con Don Pepe Vives y el Banco se mantuvo el ánimo de los bananeros y sostuvo por varios años el vigor de la industria hasta cuando esta pudo volverse autosuficiente y volver a tomar vuelo por sí sola, pero hoy no es lo mismo, la actividad bananera no es la misma, la que conocimos que producía tanto alimento como bienestar para todos, era tan importante el Banco para la región”.

Alfonso Vives, hijo de José Benito Vives expresó a OPINIÓN CARIBE que Don Pepe fue quien tomó la decisión y se atrevió a hacer las inversiones necesarias para convertir al Magdalena en un centro de atracción y desarrollo.

“Don José Benito Vives aparte de audaz, no conocía el temor, cuando concebía un proyecto se lanzaba a hacerlo realidad y creo que muy pocos le fracasaron, esto lo convirtió en un verdadero creador y generador de desarrollo y evidentemente lo situó en un lugar de privilegio en la historia del Magdalena”.

Su visión permitió modernizar el cultivo del banano, aumentar las exportaciones a países de Europa y Norteamérica. Además, hasta el momento el libro ‘Pepe Vives Cuenta Su Vida’ sigue siendo un referente cuando se trata de consultar el desarrollo empresarial del Magdalena.

[Leer nota:“Los ‘cortes’ del banano”]

DATO CURIOSO

José Benito Vives De Andreis estuvo tres años en la Gobernación, año y medio en la Alcaldía, lo que suma 4 años y medio de los 90 que vivió y fue una vez Representante a la Cámara y una vez Senador. Durante su mandato se construyó el Teatro Santa Marta, el hotel Tayrona (Sede actual de la Gobernación del Magdalena) y la clínica antituberculosa.

 

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