Connect with us

Edición Especial

Urabá, nuevo escenario de la UFC

Opinión Caribe

Published

on

El docente Rafael Fernando Guerra Maestre en su libro ‘Perfil geo-histórico de Macondo’, señala, que la industria bananera no desapareció, sino que cambió de escenario. Empresas trasnacionales subsidiarias o competidoras de The United Fruit Company, encontraron en los antioqueños excelentes socios para instalar una nueva factoría en la región del Golfo de Urabá, comarca virgen, feraz y primitiva, más cercana por las rutas marítimas a los centros consumidores y sin las fito-infecciones y conflictos sociales que, en los últimos años afloraron en las bananeras del Magdalena.

[Leer introducción del especial: “Magdalena, enclave bananero”]

El nuevo enclave creció y prosperó vertiginosamente. Coincidió su instalación con la quiebra de las textilerías y confecciones que por años habían sustentado la opulencia antioqueña. Los nuevos dragones asiáticos de Taiwán a Corea y Hong Kong, operando con tecnología modernísima y mano de obra barata, quebraron los monopolios que sobremarcados tercermundistas mantenían industrias rudimentarias y anquilosadas de textiles.

De modo, que a los paisas les fue muy conveniente las actividades agroindustriales que solo conocían en zonas cafeteras de trámite lento y modestos rendimientos. En Urabá la asesoría y el reparto del botín con exportadores gringos, la nueva dinámica competitiva en mercados agitados impuso novedades en el ambiente eonómico-social.

Embarques en planchones por falta de puerto natural, cambio de carreta y buey por tarabitas para transporte del racimo de la mata al lavadero, embalaje en cajas de cartón para la fruta desmanada, no en racimos como fue tradicional, embarque en containers refrigerados, fueron algunas innovaciones introducidas en Urabá, cuyas poblaciones de extraña toponimia afro-caribe, Apartadó, Chigorodó, Carepa, Capurganá, Turbo, son síntoma del perfil nacionalista que los países conservaron, en parte, al menos, en el manejo gerencial y administrativo del Enclave. En el Magdalena, en el pasado, por lo contrario, el ambiente fue acentuadamente extranjerizante.

El desplazamiento de la producción desde el Magdalena a Urabá significó al mismo tiempo una transformación en el esquema productivo que se había utilizado hasta entonces en Colombia.

En el Magdalena se produjo banano desde finales del siglo XIX hasta mediados de la década de 1960, donde la UFC poseía su enclave agrícola y, además, controlaba y monopolizaba la producción, la comercialización y la mano de obra.

AUGE DE EXPORTACIONES Y ALGUNOS CAMBIOS

De acuerdo con el artículo ‘La industria bananera y el inicio de los conflictos sociales del siglo XX’, publicado por Credencial Historia,las exportaciones de banano de esta región significaron en 1965 la diversificación de mercados: el 51% de la fruta viajó con destino a Alemania; el 35 % a Países Bajos; el 10% a Suecia; y el 3% a Italia. Esa diversidad permitió una mayor autonomía de los productores en la comercialización de la fruta. En 1966, cuando la Frutera Sevilla se negó a renovar algunos contratos para la compra de la fruta, los propietarios de haciendas y cultivadores se asociaron para fundar Uniban.

La comercializadora en la cual se agruparon los productores para exportar directamente sin la mediación de la filial de la United, fue creada el 26 de enero de 1966 como sociedad anónima por 218 accionistas, propietarios de plantaciones. Sus objetivos consistían en el mercadeo de banano y ñame, la investigación, planeamiento y ejecución de proyectos agroindustriales y la búsqueda de la integración de todas las etapas del banano: del cultivo al consumo; junto con el mejoramiento de los métodos y sistemas de producción.

En 1969 Frutera Sevilla amenazó con suspender actividades en la zona bananera de Urabá y ello acentuó la alternativa del envío a Estados Unidos de la fruta por parte de los productores, con la propia marca, Turbana, ganando experiencia en el transporte y mercadeo internacional de la fruta y revelando la vocación industrial de la región antioqueña. Posteriormente, con el apoyo del Instituto de Fomento Industrial, IFI, se construyeron barcazas para el transporte de la fruta de la ribera a los barcos fondeados en el golfo. Se convirtió entonces la industria del banano en un dinamizador de las exportaciones colombianas en la década de 1970, cuando la economía del planeta salió de la etapa de la prosperidad y se hundió en la crisis económica por los precios del petróleo, la contaminación ambiental y el aumento del gasto público en países como Estados Unidos. A mediados de la década, la exportación de banano de Urabá atenúo la crisis económica en Antioquia por la caída de la exportación de textiles.

La extraordinaria producción de banano en Ecuador desde 1960, significó una baja en el precio del banano que los cultivadores colombianos tendieron a compensar con una mayor producción, llevando la zona de Urabá al segundo lugar en la exportación agrícola de Colombia, detrás de la zona cafetera, hasta la década de 1980, cuando la producción de banano en esa zona perdió su dinámica y permitió un repunte de la producción en Ciénaga.

CHIQUITA NO ES TAN PEQUEÑA

Los cambios en el mundo después de la mitad de siglo XX y la simbiosis del capital hacen que se generen distintas formas de afrontar estos nuevos retos.La globalización capitalista ha configurado un nuevo orden mundial y esta ha sido impulsada principalmente por las multinacionales para conquistar nuevos mercados y expandir su capital. La United Fruit Company, por supuesto, que no se ha excluido de estos cambios, para el año de 1944 introduce al mercado la marca Chiquita, el personaje miss Chiquita y un jingle; en 1970 United Fruit se fusiona con AMK Corpotation de Eli Black y se convierte en United Brands Company, en el año 1990 cambió el nombre a Chiquita Brands Internacional, Inc. Y se lanzó Chiquita Brands South Pacific. Una mirada general permite conocer de manera sucinta a esta empresa.

OTRAS GENERALIDADES DE URABÁ

Su cercanía al Océano Pacífico, la biodiversidad natural que encierra en sus bosques y la calidad de los suelos que posee la hacen geopolíticamente estratégica, reserva ecológica para el mundo e importante despensa agrícola. El Urabá antioqueño está conformado por 11 municipios, ocupa una superficie de 11.664 kilómetros cuadrados y cuenta con más de 500 mil habitantes, el 70% en las cabeceras.

Tiene un millón 52 mil hectáreas, 350.000 de ellas, aptas para la agricultura. En el 2005 estaban destinadas 32.500 hectáreas a la producción industrial de banano; 35 mil a la producción de plátano y 3.000 a la producción industrial de palma de aceite y a la producción de arroz, yuca, cacao y maíz, unas 300.000 hectáreas son de vocación ganadera.

2 Comments

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *