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Edición Especial

Daabon, pioneros del banano orgánico

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El presidente de Daabon, Manuel Julián Dávila, en entrevista con OPINIÓN CARIBE describió los inicios del comercio del banano orgánico, el liderazgo del grupo empresarial a nivel internacional y expresó sus puntos de vista sobre la actualidad de la ciudad.

[Leer introducción del especial: “Magdalena, enclave bananero”]

A principios de los años noventa y con la ilusión de encontrar una nueva forma de mercado para el banano que redujera los costos y facilitara su transporte nació la idea de comercializar al exterior el banano deshidratado (guineo paso), en su primer viaje a Alemania para vender en una feria este producto Manuel Julián no vendió nada, pero comprendió que la tendencia era el banano orgánico.

Convertimos una transición en oportunidad, expresó Manuel Julián Dávila, “una ley en la Comunidad Económica Europea en 1992 les abrió la puerta a los productos orgánicos, aunque productos de este nivel había en Alemania cincuenta años atrás, pero nunca antes se había formalizado a través de una ley que permitiera el desarrollo del negocio”.

[Leer nota: “Los 80’s y la lucha por mantenerse en el mercado”]

Para la década de los noventa en Colombia se vivía el descenso del boom bananero, el banano se sembraba en la zona sur, Zona Bananera y en la zona norte no había banano.

“Le propusimos a Dole desarrollar la zona norte con condiciones muy propicias para sembrar banano orgánico por la calidad del suelo, pero ellos decidieron que no querían desperdiciar esfuerzos abriendo otro frente.

[Leer nota: “Asbama: Asociarse para avanzar”]

Nosotros decidimos seguir adelante y sembramos una primera finca que se llama Bonanza, una finca de 22 hectáreas en la margen norte del río Buritaca y fue la primera finca certificada orgánica que envió a Europa banano orgánico desde el Magdalena el 22 de mayo de 1993, la primera producción de esta clase en Colombia”.

Desde entonces no han parado de exportar durante 25 años cada semana, se comenzó con un contenedor semanal, pero la compañía hoy exporta cuarenta, lo que en hectáreas representa un salto de 22 a 800 hectáreas de banano orgánico sembrado en el Norte de Magdalena (1200-1500 cajas por hectárea).

Una de las cosas que destaca el grupo es que tiene su propia marca de banano, la mayoría de productores de la región vende su fruta a multinacionales. Las marcas son Davila’s Biobananas y Organic Mountain. La política del grupo es ‘from the floor to the market (desde el suelo al mercado)’.

OPINIÓN CARIBE: ¿Qué diferencia el banano orgánico del tradicional?
MANUEL JULIÁN DÁVILA: La tendencia de lo orgánico ha demostrado que es la ruta a seguir y en algún momento se hizo mucho ruido con respecto al uso de productos agroquímicos en los cultivos de banano en Centroamérica, hubo demandas a las compañías multinacionales y se creó una imagen muy dura sobre los fungicidas, es uno de los productos que el consumidor aprecia, que sea orgánico, porque se come directo.

La gente quiere tener claro, que si es directo está bien elaborado con buenas practicas, además, es uno de los productos que tiene mayor demanda entre las frutas orgánicas.

No agroquímicos: Su principal característica es que no se usan agroquímicos, todo es producto del uso de insumos orgánicos para fertilizar el suelo o para evitar las plagas. Es excluyente, no haces el cultivo donde tú quieres, sino donde las condiciones climáticas te lo permiten, la frontera de La Guajira, el límite del desierto y el campo agrícola hacen que las condiciones del cultivo no sean fáciles, pero tampoco son propicias para las enfermedades.

No es fácil, porque al suelo hay que devolverle lo que se le saca, una hectárea a la que se le sacan cincuenta racimos a la semana, lo que pesa es un gran porcentaje de agua, pero el resto son minerales que se le deben devolver al suelo y tener la capacidad de nutrir orgánicamente esos suelos.

OC: Los suelos, ¿cómo deben ser?
MJD: Los suelos en Urabá son tan buenos como los de aquí, el tema tiene que ver con la humedad relativa y el control de las enfermedades; el orgánico debe estar donde la presencia de sigatoka sea mínima, que se pueda eliminar de forma manual o con aceites sin químicos y con humedad relativa.

Desde 2003, otros productores se le midieron también al orgánico y sacan unos tres millones de cajas de orgánico que es un buen número.

OC: ¿Daabon ha dejado de sembrar palma para cultivar banano?
MJD: Daabon es un grupo palmero, el gran motor del grupo es el sector agroindustrial de la palma de aceite, todos sus derivados y procesos, el banano es un cultivo importante, pero siempre ha apoyado las oficinas en el exterior para tener presencia propia, el banano es un vehículo que te permite semanalmente tener presencia en el mercado, hemos sido bananeros toda la historia y seguiremos siéndolo, pero el fuerte es la palma.

OC: Mencionó Asia, ¿qué otros mercados tienen por explorar?
MJD: Daabon lleva sin parar desde 1999 despachando cada semana fruta a Japón. Tenemos dentro de las proyecciones a Corea que con el TLC se beneficia la fruta, aunque sabemos que Perú también está favorecido y son nuestros competidores, pero los coreanos aprecian a los colombianos, fue uno de los países que nunca les impuso visa a los colombianos por el apoyo de la nación con un batallón durante la guerra de Corea. Seguimos también con los mercados tradicionales, tratando de comprender y mitigar el cambio climático al que nos ha costado mucho sobrevivir estos últimos años y al final, lo que tratamos es de hacer una agricultura a prueba del clima, te reduces al área donde sabes que estás protegido del exceso del agua y la falta de ella.

[Leer nota:“Potentados bananeros de la United Fruit Company”]

OC: ¿Cuál ha sido la clave para mantenerse?
MJD: Sin duda, la innovación de lo orgánico en Colombia, porque desde hace apenas cinco años se escucha la palabra orgánico, pero el Daabon tenía ya veinte años exportando cuando llegó el término. Fue esa ventana la que le permitió al grupo posicionarse en el mundo como una empresa agroindustrial de productos orgánicos de alta calidad, conectando a Santa Marta con los cinco continentes, somos el principal exportador de azúcar orgánica de Suramérica y el principal de Colombia en panela orgánica.

OC: ¿Cómo ve el panorama de la tierra en Colombia?
MJD: El eje del conflicto es el campo, la tenencia, la explotación, el uso, el abuso, el tema de la tierra es determinante, hay mucha letra que se está escribiendo ahora, hay que estar muy atentos. Colombia lo que tiene es tierra, lo que le falta son políticas claras, el Estado nunca ha tenido políticas claras para el agro, han sido políticas de gobiernos de turno que cambian constantemente.

El país ha sido expuesto a reformas agrarias fallidas, es hora de que se acierte. El problema no es de tierras, sino de infraestructura, de conectividad y de oportunidad de que se generen oportunidades para todos los productores del campo, me preocupa que el modelo pretenda señalar al gran empresario del campo que para nada debe ser estigmatizado. En Colombia no es bien visto, se necesita cambiar de percepción para atender las necesidades de la seguridad alimentaria y también abrir el campo a los pequeños y medianos empresarios, no significa que sea algo malo, porque si pensamos en los Llanos, si no hubiese grandes empresarios no se hubiesen podido explotar, porque no existe lo que se requiere para conquistar nuevos territorios.

La tierra es el eje, pero esa es una de muchas cosas, la reforma agraria dio tierras, pero nunca dio créditos ni asistencia técnica, los beneficiarios terminaron como empleados de las mismas fincas y vendiendo la tierra por pedazos; se debe entender que suelo sí hay, que debe explotarse de manera apropiada y sostenible.

OC: ¿Debería usarse agua del río Magdalena para los cultivos de banano?
MJD: Santa Marta tiene una gran oportunidad, que, si nos ponemos de acuerdo, seremos campeones. Tenemos las grandes bondades de los picos nevados que nos proveen agua de calidad y además,tenemos la cercanía al río Magdalena, si fuésemos capaces y lo suficientemente inteligentes, el agua de potabilizar la cogeríamos de la Sierra Nevada y el resto, del río Magdalena, pero el río Magdalena es una afluente bastante contaminado. Entre las cosas positivas que hicimos con el banano orgánico fue construir unas plantas potabilizadoras de agua para los pueblos alrededor de los cultivos de banano y la incidencia de enfermedades bajó en un 80% en la población.

OC: ¿Nos beneficia tener samarios en Minagricultura?
MJD: Quisiera pensar que sí, es una gestión muy relativa, los ministros son para hacer políticas nacionales y nosotros debemos aprovecharlas, pero el hecho de que sean de aquí no creo que derive en cosas específicas para el Magdalena, pero el aprovechamiento de las iniciativas nacionales se facilita con ellos en esas posiciones. Santa Marta carece de muchas herramientas para aprovechar las bondades que estos ministerios han dado.

Uno de los temas, por ejemplo, del que vale la pena hablar es de extender beneficios tributarios para inversiones hoteleras hasta el 2025 motivado por los 500 años de Santa Marta, lo que haría de Santa Marta el único Distrito donde se extendería, porque cuando el incentivo se dio, la ciudad no estaba preparada para aprovecharlo.

Santa Marta ya con agua, con un aeropuerto ampliado y una pista extendida, puede decir, estamos listos y es ahí cuando necesitamos el incentivo, no cuando no pudimos aprovecharlo.

OC: Hablando de temas de ciudad, ¿qué opina de que Mincomercio quiera intervenir en los Parques Naturales?
MJD: El mundo ha comprendido que el ecoturismo responsable contribuye a la preservación y conservación de zonas de alto riesgo y Parques Nacionales, lo que debe suceder es que seamos capaces de hacerlo bien, hay que educar, por tanto, contaríamos con la Universidad más importante del país preparada para sostener parques, desarrollarlos y cuidarlos, porque como samarios vivimos rodeados de ellos y debemos aprender desde la base del conocimiento y la práctica a apropiarnos del territorio, los samarios le han dado la espalda a los Parques, incluyendo a las autoridades. Todas las políticas se dictan a nivel central sin la participación de Santa Marta y sus ciudadanos, cuando el Parque Tayrona representa el activo turístico más importante.

¿De qué vamos a vivir en el futuro?, hay que sentarse con los indígenas y la Unidad de Parques, hacer un gran consenso y los samarios deberían preocuparse por su futuro, los parques son nuestros y de nadie más.

OC: Entonces, ¿qué opina de la Ley que regula la línea negra?
MJD: Creo que es una oportunidad para aprovechar un gran conocimiento de nuestros Pueblos Indígenas, pero, se debe tener muy claro el balance entre la oportunidad del desarrollo y la preservación de nuestros lugares sagrados y cómo eso puede armonizarse, si se hace un buen uso de ese conocimiento y se mira cien años adelante podremos decir, ¡qué bueno que escuche! Detrás de los pueblos étnicos de la Sierra hay un conocimiento que debemos entender y aprovechar, todo proyecto que requiera impacto ambiental debe tener una consulta indígena, que se preserve a Santa Marta conviviendo el desarrollo y la sostenibilidad. Que no se convierta en un obstáculo, sino que se transforme en una oportunidad. Todo Santa Marta está bajo la línea negra, hay que tener claridad para que las cosas fluyan.

OC: ¿Santa Marta está ‘caliente’ para la inversión?
MJD: Santa Marta cada vez se posiciona mejor, tenemos unos grandes competidores como Barranquilla, con unos gobiernos alineados y con nueve senadores, pero nos estamos preparando, cada vez la ciudad es más apetecida por industriales para trabajar y vivir, ya no quieren ir tanto a Cartagena, es importante que sigamos impulsando la iniciativa del tren, porque eso abrirá el desarrollo empresarial y será determinante para los intereses de ella.

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