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Análisis

Leo Matiz, cien años del fotógrafo de Macondo

Opinión Caribe

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Leo Matiz es uno de los fotógrafos más versátiles del siglo XX, nacido en Aracataca, Magdalena, logró captar con su cámara Rolleiflex personajes y momentos históricos del mundo y los mejores paisajes de su lugar de origen.

¡Del Magdalena para el mundo! Leo Matiz nació en Rincón Guapo en 1917, un caserío de Aracataca, Magdalena, en tiempos en los que la región luchaba por fortalecer su economía a partir de las exportaciones de banano como base.

El fotógrafo colombiano Leo Matiz es una leyenda viva de la fotografía del siglo XX. Caricaturista, pintor, fotógrafo de cine, actor, publicista, fundador de galerías y medios de comunicación, sintetizan los múltiples oficios a los que Matiz dedicó su vertiginosa vida en el periodismo y las artes.

La exuberancia de los paisajes, la modestia vida de los habitantes de Aracataca y su visión para ver lo especial en cada paisaje, lo convirtieron en un fotógrafo con un lente especial para captar momentos y expresiones históricas.

Por su trabajo ha sido catalogado como uno de los fotógrafos más versátiles y singulares de la legendaria y memorable generación de reporteros gráficos que renovaron la escena del fotoperiodismo durante las primeras seis décadas del siglo XX en América Latina, Estados Unidos y Europa.

La pasión desbordante por la fotografía nació con su viaje a Bogotá durante su adolescencia, lugar al que llegó con el objetivo de laborar en el periódico El Tiempo, época de la que se resalta su actividad en la vida bohemia de los cafés de la ciudad con los pintores y caricaturistas famosos a finales de la década de los 30.

Por exigencia de Enrique Santos Molano ‘Calibán’, abuelo de Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia y hermano del presidente Enrique Santos, Matiz adoptó la fotografía y consolidó en Colombia una reputación de reportero gráfico alerta con las situaciones y en un cazador penetrante del azar y las almas de los personajes captados con su cámara Rolleiflex.

Trascendental y perseverante, además de obsesivo con la perfección en su trabajo de reportero, sus cualidades lo llevaron a viajar por los cinco continentes y volcó su talento igualmente como fotofija en el cine, la fotografía publicitaria, consolidó dentro de su trayectoria haber sido creador de periódicos y fundador de galerías de arte, exhibiendo por primera vez en 1951 al pintor Fernando Botero en la Galería de Arte Leo Matiz.

México, Centroamérica, Estados Unidos, los Andes latinoamericanos, el Caribe, Palestina, Beirut, Tel Aviv y Venezuela, son algunos de los escenarios en los que revoloteó el alma indoblegable y apasionada del fotógrafo Leo Matiz, orientando su mirada hacia lo que Henri Cartier Bresson denominó ‘el momento decisivo’, ese instante irrepetible en el que convergen lo inesperado de la vida humana, una retina capaz de ir más allá de los visible y una sensibilidad extraordinaria para comprender el vértigo de la historia y el drama humano más allá del implacable ritmo de las rotativas de prensa.

La vuelta al mundo en imágenes también llevó a Leo Matiz a realizar travesías inesperadas que lo situaron en situaciones históricas como su llegada a París, precisamente en el corazón de los acontecimientos del país que celebraba la liberación del régimen de ocupación nazi el 24 de agosto de 1944 y que través de su mirada lúcida, penetrante y compasiva convirtió el paisaje urbano de libertad y de embriaguez colectiva en estampas geométricas y caprichosas.

Matiz, sin duda, se sumergió en la atmósfera nocturna y vibrante de la París liberada, perseguido por el fantasma vanguardista de los cronistas gráficos como Robert Doisneau y Brassai que lograron sus mejores obras en la Europa de entreguerras, inspirados en retratar la perturbadora magia nocturna de la ciudad luz con los detalles urbanos de plazas, calles, esquinas y fachadas que la han convertido en el sueño deseable y eterno de nuestra memoria visual.

En 1940 parte hacia México y se vincula a la prensa de ese país como reportero gráfico. Trabajó también para el cine mexicano en los estudios Churubusco al lado de los legendarios fotógrafos Manuel Álvarez Bravo y Gabriel Figueroa. Realizó el primer casting cinematográfico de la actriz María Félix y se convierte en un destacado protagonista de la vida cultural al lado de los pintores Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Frida Kahlo. Igualmente cultivó en el país azteca una intensa amistad con el bolerista Agustín Lara, los poetas Pablo Neruda y Porfirio Barba Jacob y el escritor colombiano Alberto Zalamea.

En esa misma década las revistas Life y Selecciones del Riders Digest, Look, Harpers Magazine, Norte, Así y las Naciones Unidas lo incluyen dentro de su equipo selecto de enviados especiales para realizar reportajes en Estados Unidos América Latina y el Medio Oriente.

La crítica europea y norteamericana ha reconocido a Matiz como el ‘guardián de la sombra’ de la fotografía latinoamericana, en alusión al acentuado y profundo contraste de luz y sombra en sus estampas, que recogen instantes dramáticos de sus personajes sumergidos en la cúspide del poder o en los laberintos de la marginalidad social.

Leo Matiz fue un auténtico magdalenense y su muerte, ocurrida el 24 de octubre de 1998, lo vinculó de modo definitivo y perdurable, a la memoria visual del siglo XX.

CELEBRANDO SU LEGADO

Leo Matiz ahora tendrá museo en Aracataca, La iniciativa es impulsada y proyectada por la administración departamental para que pueda ser financiada con recursos del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías y entregada a la población de Aracataca en los años venideros.

El museo, que será audiovisual e interactivo, funcionaría en una casa donada por la Alcaldía Municipal. Allí se podrán observar las cámaras y los objetos pertenecientes al fotógrafo, además, servirá como centro cultural apto para conciertos, presentaciones de danza y exposiciones de arte.

“Leo Matiz, un personaje. La verdad, el Magdalena ha dado grandes hombres que nos han dejado un gran legado. Aquí en compañía de su hija, viendo esta exposición, estas fotografías en blanco y negro, expresivas, de este gran fotógrafo, cataquero, magdalenense”, expresó Rosa Cotes, gobernadora del Magdalena.

El acto conmemorativo en la ciudad de Santa Marta contó con la presencia de Alejandra Matiz, hija del maestro y presidente de la Fundación ‘Leo Matiz’ y Miguel Ángel Flórez, biógrafo del artista. Ellos agradecieron que se exalte la obra de este importante fotógrafo magdalenense.

“Las fotos las conocía, pero verlas así proyectadas en el Altar de la Patria, en este sitio, realmente me deja sin palabras. Agradezco mucho al pueblo magdalenense el haber organizado este evento tan lindo. Realmente estoy emocionada y sé que mi padre desde donde esté también les manda muchos cariños, bendiciones y sobre todo, un agradecimiento por este gran homenaje”, afirmó Alejandra Matiz.

Durante el acto conmemorativo autoridades locales y regionales e invitados especiales apreciaron una exposición, con más de 120 fotografías proyectadas en el Altar de la Patria, las cuales reflejan el legado estético y humanístico de Leo Matiz.

La muestra audiovisual, preparada desde hace varios años, con la recopilación de su obra, se consolidó a través del siglo XX, como una de las obras fotográficas más diversas y originales de la modernidad visual en América Latina y el mundo. Los asistentes también disfrutaron de actividades culturales en homenaje al artista nacido en Aracataca el 1° de abril de 1917.

“Esta vida y obra de Matiz va a ser divulgada en todos los colegios del departamento del Magdalena durante todo el año 2017 y va a quedar organizado también para los años venideros. Es por esto que se está celebrando, conmemorando, apropiando, valorando y multiplicando todo ese patrimonio fotográfico que dejó el maestro Matiz”, indicó Fidel Vargas, jefe de la Oficina de Turismo Departamental.

 

PARA TENER EN CUENTA

Leo Matiz con su cámara en bandolera ha construido un poderoso mural de su época a través de una mirada crítica y de una sensibilidad abierta al impacto de las cosas nuevas. En su indoblegable curiosidad de fotógrafo su lente fijó para nuestra memoria gestos a instantes de múltiples personajes de la política y la cultura. En el álbum íntimo de su arte los retratos de Frida Kahlo, Luís Buñuel, las actrices María Félix, Dolores de Río, Janice Logan, Esther Williams, el trompetista Louis Armstrong, el torero español Manolete, el poeta chileno Pablo Neruda y el pintor ruso Marc Chagall, conforman una sugestiva galería de rostros que hoy se imponen a pesar del implacable paso del tiempo como poderosos destellos que iluminan el frágil veto de nuestra memoria.

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