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Análisis

El Código de Policía ‘Letra muerta’

Opinión Caribe

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El cierre de establecimientos comerciales por falta de documentación, personas orinando en las calles y el consumo de sustancias no permitidas en espacios públicos, son los tres rangos de comparendos que más se levantan.

Desde el primero de agosto las sanciones pecuniarias del nuevo Código de Policía se encuentran vigentes. De esta manera, terminaron los 6 meses autorizados por el Gobierno Nacional para aplicar comparendos y multas pedagógicas para que los ciudadanos se familiarizaran con las nuevas normas. Pero en Santa Marta se han impuesto cerca de 200 comparendos en lo que va de su implementación.

El Código Nacional de Policía y Convivencia es la primera herramienta con la que cuentan los habitantes del territorio y las autoridades para resolver los conflictos que afectan la convivencia y con la cual se puede evitar que las conductas y sus consecuencias trasciendan a un problema de carácter judicial e inclusive penal.

Lo que se busca con la implementación de las multas establecidas en el Código de Policía es la sana convivencia entre los ciudadanos y de esta manera mejorar la calidad de vida.

Sin embargo, algunas personas no están convencidas de la implementación de este código en la ciudad. OPINIÓN CARIBE habló con Tony de la Cruz Restrepo, sociólogo y docente universitario, quién manifestó que en Colombia la cultura y política es muy frágil.

Cuando no hay democracia, inclusión y participación, se generan debilidades en el Estado y en la sociedad civil. “Nos hemos venido regulando con la disciplina de perro, por así decirlo, la norma establece sanciones y castigos para quienes la violan, pero no se ha propiciado una formación de cultura ciudadana para que nosotros tengamos el sentido exacto de la norma, porque de lo contrario esta se vuelve ‘letra muerta’.

Cuando se plantea un Código como el actual, donde se establecen unos linderos en aras de buscar la adecuación a los tiempos modernos, se plantean algunas cosas con mucho rigor, que más que regulación, es prohibición.

Asimismo, al establecer unas prohibiciones se pueden generar corrupciones, es decir, entre más se viole una norma, más sanciones existen. Se debe hacer el esfuerzo acatando y respetando la norma, sin embargo, ¿qué ocurre cuando la persona que impone la norma no la cumple?, en este sentido, se puede hablar de vacíos en la implementación del Código de Policía.

EL CÓDIGO ¿REGULADOR O SANCIONATORIO?

En relación con si el Código de Policía interpreta la cultura Caribe, el sociólogo Tony de la Cruz, dijo a OPINIÓN CARIBE que históricamente la ley se divorcia de la cultura y la moral, tanto que se asume.

“Cuando los hijos de Uribe aparecieron ricos de la noche a la mañana, muchos abogados decían, pero ¿cuál es el problema? ¿Quién dijo que ellos no tienen derecho a contratar? Claro que tienen derecho a contratar, pero solo ellos sabían que por ahí pasaría una zona franca, el resto de la gente, no; entonces los ahogados manifestaban que podía haber un problema moral, pero legalmente no.

Quien ejerce la sanción debe ser una persona ejemplar, sin embrago, en el país ocurre lo contrario, los primeros violadores de las normas, leyes, son ellos. Otro de los problemas, es que no se cuenta con una cultura política, siempre se aplauden los hechos o no se sancionan, al aplaudir se apoya o se respalda la ilegalidad.

De igual manera, no se cuenta con estímulos para reforzar los comportamientos legales, es decir, no se sanciona lo legal y no se exalta lo legal; por tanto, eso genera caos. La ley, la moral y la cultura van por caminos diferentes.

Por ejemplo, cómo un código va a plantearle a la gente que no bote la basura en la calle, cuando no se le tiene alternativa de donde depositar la basura o que no orinen en la calle cuando no se cuenta con baños públicos. Primero hay que dar el utensilio y luego implementar la pedagogía”, señaló Tony de la Cruz.

En la medida que se vaya implementando la pedagogía, las personas generarán conciencia de lo importante de moverse en el campo de la legalidad.

Actualmente el Estado se redujo y no tiene capacidad para enfrentar los problemas, los conflictos que se generan por una sociedad civil débil y un Estado débil, por tanto, se busca la autorregulación y el código antes que ser sancionatorio debe ser regulador, y para eso debe hacerse una campaña que muestre la importancia de autorregularse y asumir las normas para la convivencia.

EL CÓDIGO Y LA CULTURA CARIBE

El imaginario del hombre Caribe se generó en los Andes, y es un imaginario que viene del siglo XIX, cuando Francisco José de Caldas fue quien dio las primeras imágenes de la nación, en esos estudios sobre el género organizado, encontró que este es un país de regiones y de etnias.

De esta manera, en esta zona del país no se puede jugar de la misma manera que en los Andes, efectivamente hay que buscar una estandarización. “Pienso que antes de esto, hay que alcanzar un imaginario de homogenización, pero nuestro potencial es lo diverso que somos”, manifestó de la Cruz.

El antropólogo Hugo Durán, coordinador del programa de Antropología de la Universidad del Magdalena, se refirió a la implementación del Código en la Región Caribe, específicamente en Santa Marta, y cree que se debe tener un enfoque diferencial y que se les consulte a las personas.

Que se realicen campañas de verdad y no simplemente llevar a cabo la entrega de volantes, “considero que para que esto llegue a un feliz término, se deben tener en cuenta las diferencias culturales y regionales, partiendo de esas diferencias hay que crear estrategias que lleguen al ciudadano teniendo en cuenta sus verdaderas realidades, puesto que las de Santa Marta no son las mismas a las de otras ciudades”.

En este sentido, Hugo Durán piensa que se tomó una muestra de una zona específica del país y decidieron implementarla en el resto, sin tener en cuenta que las regiones viven una realidad diferente.

EL CÓDIGO A FUTURO

Después de analizar varios aspectos alrededor del Código de Policía, el sociólogo Tony de la Cruz asegura, que “será letra muerta como han sido muchas de las leyes que se han generado en el país y que después las reeditan y vuelven a aparecer”.

Cabe resaltar, que la Constitución concibió a Colombia como un país diverso, el cual debe ser tolerante y tener una democracia participativa, sin embargo la ciudadanía no profundiza en la participación democrática y en este sentido no se avanza en la pedagogía constitucional.

No obstante, los medios de comunicación dueños de los grandes capitales, erosionan a esa nación planteada en la Constitución, puesto que han llevado a las personas a pensar al país como lo conciben y necesitan los grandes sindicatos económicos del país y no como debe ser.

Mientras, Hugo Durán manifiesta, que, al implementar una nueva ley, se presentan disturbios, conflictos, detenidos y finalmente las personas aprenden a los ‘trancazos’. Que se debe crear una estrategia verdaderamente pedagógica y con un enfoque diferencial.

El ser humano es un animal de costumbres, esto quiere decir que tiene hábitos heredados de sus antepasados y por tanto, puede aprender y desaprender costumbres, prácticas, y demás. “Pienso que, si es posible, pero creo que estas cosas de transición, requiere que nos ocupemos en aprenderlas y cambiar”, puntualizó Durán.

COMPARENDOS EN SANTA MARTA

OPINIÓN CARIBE entrevistó a la consejera en Seguridad y Convivencia, Priscila Zúñiga Jiménez, quien aseguró que desde el 1o de agosto se han implementado cerca de 200 comparendos, la mayoría se ha dado en las localidades de Gaira y El Rodadero.

En el barrio San Jorge y el sector de Bastidas los comparendos impuestos han sido por el tema de riñas. Sin embargo, los inspectores de policía apenas conocen lo de los comparendos.

Priscila Zúñiga afirmó a este medio periodístico, que “hay una cuenta legal que es de la Secretaría de Hacienda Distrital, y todo aquel que tenga un comparendo debe acercarse a la oficina de recaudo en la Alcaldía donde se le emite el recibo y ahí mismo pueda realizar el pago. Así que las personas deben abstenerse de entregar dineros a funcionarios, inspecciones de policía o a las mismas unidades de policía”.

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