Connect with us

Edición impresa

Un análisis informado; un balance justo

Opinión Caribe

Published

on

El 7 de agosto no solo se conmemora la Batalla de Boyacá en Colombia, para el Ejército Nacional, es el nacimiento de la institución. 200 años después, se escuchan voces a favor y otras en contra por el papel que ha desempeñado el Ejército en la historia nacional.

Marcela Escandón

¿Héroes de la patria o violadores de derechos humanos? ¿Qué son las Fuerzas Militares para los colombianos? ¿Es posible lograr una postura intermedia? A continuación, se exploran cifras y elementos de análisis sobre las fuerzas armadas, en especial del Ejército, para hacer un debate informado sobre el papel que ha cumplido, cumple y debería cumplir en nuestro país.

FUERZAS MILITARES COLOMBIANAS, UNA BREVE HISTORIA

De acuerdo con la historia oficial, el Ejército Nacional nace en 1819 y se consolida en 1821 con la creación del ‘Primer Batallón de Voluntarios’, conformando así las tropas que acompañarán las diferentes batallas para la independencia en las diversas regiones de la Nueva Granada, para luego derrotar a los españoles en Venezuela, Ecuador y Perú. Posteriormente, ya en la vida republicana independiente, los militares que participaron en la campaña libertadora serán los protagonistas de la política nacional.

En la segunda mitad del siglo XIX, los partidos políticos tradicionales Liberal y Conservador o sus facciones, se alternaron el poder, se enfrentaron en guerras civiles del siglo XIX y redactaron sus respectivas constituciones. Quien ostentara el control del gobierno contaba con el Ejército. Sin embargo, la reducción del gasto militar fue una discusión permanente, así como la existencia de un único Ejército que respaldara el centralismo o el reconocimiento de diversos grados de autonomía a los Estados, producto del enfoque federalista, para que cada uno tuviera sus propios sus impuestos, leyes y ejército.

Estos ires y venires continuaron hasta 1886, cuando el proyecto Regenerador de Rafael Núñez busca crear unidad nacional. Y un guardián de la Constitución de 1886, la fuerza armada. Uno de los propósitos centrales de la Regeneración era el de lograr la paz en el país, constantemente alterada bajo la Constitución del 63 por los excesos del federalismo, propicios al desorden. Para ello se instituyó un fortalecido ejército nacional bajo mando único en sustitución del ordenamiento anterior, en el que los ejércitos de los Estados soberanos eran más poderosos y estaban mejor armados que el de la república.

La guerra más cruenta de ese siglo será la Guerra de los Mil Días, la cual dejó debilitado al Ejército, hasta la elección de Rafael Reyes, quien adelantó una reforma militar con el fin de profesionalizar y modernizar la institución. Se contrató una misión chilena, se crearon las escuelas Militar Moderna, Naval y Superior de Guerra y se declaró el Ejército como apolítico.

A mediados del siglo XX el ejército se vería en medio de la violencia bipartidista y enfrentaría grandes retos, como la dificultad de conservar la neutralidad política y la necesidad de enfrentar una nueva lucha para la cual no estaba preparada: la guerra de guerrillas. Por décadas, las Fuerzas Militares colombianas tuvieron como principal enemigo a las guerrillas, luego al narcotráfico, además de otras bandas criminales. A estos retos se ha respondido con programas como el Plan Colombia y procesos de modernización que han aumentado su capacidad militar de manera considerable. En la actualidad, luego de la firma de la terminación del conflicto armado con la guerrilla más importante, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), el Ejército Nacional ha reducido sus tropas y se enfrenta a un escenario nuevo, en el que sus funciones y prioridades deben ser revisadas.

PIE DE FUERZA, RECLUTAMIENTO Y GASTOS. CIFRAS PARA ENTENDER CAMBIOS

Según las cifras suministradas por la Dirección de Reclutamiento y Control de Reservas del Ejército Nacional, en el periodo comprendido entre 2009 y 2013, en Colombia 439.476 ciudadanos han prestado el servicio militar obligatorio. En Colombia, la población más reclutada o con más riesgo de reclutamiento pertenece mayoritariamente a los estratos 0, 1 y 2. Por ejemplo, en el periodo comprendido entre 2008 y 2012, la relación porcentual entre los conscriptos y sus estratos sociales es la siguiente:

Por otro lado, el análisis de los datos oficiales proporcionados por la dirección de reclutamiento permite afirmar, que la mayoría de los ciudadanos que prestan el servicio militar obligatorio rondan los 19 y 21 años. Por ejemplo, en el periodo comprendido entre 2008 y 2012, más del 90 % de los soldados tenían entre 18 y 21 años:

En total, a diciembre de 2017, las Fuerzas Militares en Colombia contaban con 237.876 uniformados efectivos; 36.418 funcionarios menos que en el año 2008, que representa una disminución del 13 % en este período. De acuerdo con la Contraloría, se mantuvo el número de uniformados hasta 2014, a partir de este año se evidencia una reducción constante en lo referente al número de uniformados activos, tal como se puede observar en el Gráfico 1:

Los Soldados y/o Infantes Bachilleres Regulares son el 36.2 % del total de uniformados activos, seguidos por los Soldados Profesionales 36 %, los Suboficiales 19 %, Oficiales 6 % y el Personal en formación 2 %. La reducción del pie de fuerza en el período analizado (2008- 2017), obedece, en gran medida, al comportamiento del rango de Soldados y/o Infantes Bachilleres Regulares y Campesinos, los que presentaron una reducción de 33.2 %. Por lo contrario, los rangos de Oficiales y Suboficiales observan un incremento del 20 %. Lo cual habla de una tecnificación del personal.

En comparación con países latinoamericanos, Colombia ocupa el cuarto lugar en número de militares activos, solo superado por Brasil, Venezuela y México. En relación con el número de militares activos por cada 10.000 habitantes, Colombia ocupa de nuevo el cuarto lugar con 49 militares por cada 10.000 habitantes, pero en este ítem es superado por Venezuela (118); Uruguay (65); República Dominicana (55). En materia de gasto militar, y en relación con el PIB de cada país, Colombia ocupa de nuevo el cuarto lugar con el 1.9 % de gasto militar en relación con el PIB, superado en este ranking por Venezuela (4.6 %); Ecuador (2.7 %) e igualando a Chile (1,.9%). Brasil y México, a pesar de tener un alto gasto militar, tienen una relación baja con respecto a su PIB.

ALGUNAS OTRAS CIFRAS Y TENDENCIAS RELEVANTES

– Desde 2010 se ha reducido el número de combates adelantados en 87 %, pasando de 1.251 combates en 2010 a 168 en 2017.

– Se han destruido 16.844 laboratorios, 42 % pertenecientes a las Farc; 23 % a narcotraficantes; 16 % al ELN; 13 % a los GAO; 4 % a Delco. La incautación de cocaína se incrementó en 172 %, pasando de 73.559 kilogramos en 2010 a 200.101 en 2017.

– Aumentos en los gastos destinados a subsidios familiares, primas y alimentación, así como en la cantidad de personal en situación de retiro o jubilación, señalan algunos avances en materia de calidad de vida para los soldados.

– El costo de la alimentación ha subido y el número de soldados viene disminuyendo desde 2014, lo cual sugiere que ha incrementado el costo de las raciones. Habría que revisar si significa una mejora en la calidad o la cantidad, la cobertura, entre otras.

– Una parte importante de los equipos militares tienen un alto grado de obsolescencia o fueron repotenciados, y se observa deterioro de equipos adquiridos en los últimos años.

– El presupuesto ejecutado por las Fuerzas Militares viene reduciéndose (-21.3 % en los últimos 4 años). Los gastos de personal han aumentado a pesar de la disminución del pie de fuerza debido al costo de primas y bonificaciones, y las partidas para retiro y pensiones también han crecido continuamente.

DIFERENCIAS ENTRE LAS FUERZAS MILITARES Y DE POLICÍA

La Constitución Política y la jurisprudencia constitucional han establecido que las Fuerzas Militares y la Policía Nacional conforman la Fuerza Pública. Son cuerpos armados de carácter permanente y son instituciones diferentes, debido al carácter militar y no civil de las Fuerzas Militares. Pese a esto, la Policía Nacional se encuentra ubicada en una franja de traslape, de pertenencia a los conceptos civil y castrense o de seguridad y defensa. En ocasiones, debe defender a la población civil en escenarios de guerra.

También sucede que las Fuerzas Militares y en especial al Ejército, para contener asuntos que tienen que ver con el orden público o la seguridad ciudadana, deben combatir el crimen organizado y el narcotráfico, atender desastres, tragedias o rescates, para la protección y sostenimiento del medio ambiente, para obras de infraestructura de desarrollo, entre otros. Así, se observa la presencia de las FFMM en el ejercicio policial, al ejecutar el 60 % de neutralizaciones del período a grupos de delincuencia común. Entre 2008 y 2017, las Fuerzas Militares se han reducido en un 13.3 % y la Policía Nacional creció en 34 % (44.567 activos adicionales) lo cual lleva a discutir el papel de estas instituciones en el escenario del posconflicto.

¿HÉROES O VILLANOS? ¿MANTENER O NO LAS FUERZAS MILITARES EN EL POSCONFLICTO?

Las respuestas a estos dos interrogantes parecen estar en un punto medio entre cada opción. Ni héroes ni villanos. Ni mantenerlas tal como están ni eliminarlas en el corto o mediano plazo. Los soldados de Colombia son personas que cumplen una labor difícil y admirable. Pero no son superhéroes patrióticos extraordinarios. Son seres humanos con aspiraciones y necesidades que se desconocen tanto desde un enfoque que los idealiza como desde aquel que los sataniza. Sí, es una institución que ha cometido errores, y muy graves, en toda la historia. Los casos de las ejecuciones extrajudiciales y los nexos en ciertas regiones y periodos con grupos al margen de la ley, son solo los dos casos más recientes. Pero también debe tenerse en cuenta que las instituciones que conforman la Fuerza Pública son de las que generan mayor confianza entre los ciudadanos: el 56 % de los colombianos cree en los militares y el 47 %, en la Policía. En ambos casos, el país está entre los que más confía en Latinoamérica.

Con respecto al papel en el posconflicto, es importante tener en cuenta que las Fuerzas Militares y la Policía han jugado un papel central en diversos frentes, desde la seguridad hasta la atención de desastres. En el caso de la Policía, la seguridad debería seguir siendo el énfasis y también eliminar por completo el traslape con las funciones militares. Por su parte, al desaparecer las Farc como guerrilla, es pertinente replantear el rol de las Fuerzas Armadas, principalmente del Ejército Nacional, en las zonas apartadas del país en las que en ocasiones es la única presencia estatal. Su relación con la población y el potencial de trabajo comunitario son solo algunos de los nuevos enfoques que pueden tomar.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *