Metrópolis
Endurecen sanciones contra motociclistas que manipulen placas en Santa Marta
La manipulación de placas en motocicletas dejó de ser un asunto de infracciones de tránsito en Santa Marta. A partir de ahora, quienes sean sorprendidos alterando o cubriendo su matrícula deberán enfrentar cargos penales por falsedad y fraude, según anunció la Secretaría de Movilidad en articulación con la Policía Metropolitana.
Lo que comenzó como una estrategia para esquivar fotomultas se convirtió en una herramienta clave para la delincuencia. Las placas ocultas o adulteradas han permitido a bandas moverse sin ser identificadas en medio del tráfico y huir tras cometer robos, extorsiones o incluso homicidios.
Las autoridades reconocen que esta práctica afecta no solo la seguridad, sino también la justicia: ciudadanos inocentes han recibido comparendos que no les corresponden debido a la alteración de letras y números.
El anuncio marca un cambio radical en la manera en que la administración distrital aborda el fenómeno. Antes, el motociclista recibía un comparendo y la inmovilización del vehículo; ahora, será puesto en manos de la Fiscalía, lo que implica una investigación judicial y la posibilidad de condena penal.
El secretario de Movilidad, Fidel Castro, aseguró que no habrá contemplaciones: “Quien manipule la placa será tratado como delincuente y no como simple infractor de tránsito”.
Los primeros controles se están desplegando en corredores estratégicos: Troncal del Caribe, Avenida del Río y el Centro Histórico. Las autoridades locales advierten que los retenes serán permanentes y que la política es de cero tolerancia.
Más allá del castigo, la meta de la administración es enviar un mensaje a la ciudadanía: la alteración de placas ya no será vista como una falta menor. La expectativa es que la medida ayude a reducir la impunidad y devuelva la confianza a quienes han sido víctimas de delitos cometidos por motociclistas invisibles para las cámaras y testigos.
En una ciudad donde el 70 % de los hurtos reportados involucran motocicletas —según cifras de la Policía Metropolitana—, la apuesta es clara: cortar de raíz el anonimato que ha protegido a los delincuentes en las vías samarias.
