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Territorio & Poder

Puracé bajo vigilancia: qué se sabe de su actividad y qué relación tiene con el terremoto

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La actividad del volcán Puracé ha generado inquietud en medio del terremoto que sacudió a Colombia. Sin embargo, fenómenos sísmicos y volcánicos no deben confundirse: requieren análisis independientes y evidencia científica para establecer cualquier relación.

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto volvió a poner la mirada sobre uno de los sistemas volcánicos más vigilados del país: el Puracé, ubicado en el departamento del Cauca.

La coincidencia temporal entre actividad sísmica y volcánica ha alimentado preguntas en redes sociales sobre una posible conexión entre ambos fenómenos. Sin embargo, la explicación científica exige cautela: que dos fenómenos ocurran en un mismo periodo no significa necesariamente que uno haya provocado al otro.

El Servicio Geológico Colombiano mantiene un monitoreo permanente del volcán y ha explicado en anteriores episodios de actividad que el estado de alerta se determina a partir del análisis conjunto de diferentes variables, entre ellas la sismicidad, las emisiones de gases y ceniza, la deformación del terreno y otros parámetros asociados al comportamiento interno del sistema.

¿Qué significa una alerta naranja?

La alerta naranja no significa que una erupción sea segura ni que pueda establecerse una fecha y una hora para su ocurrencia.

Este nivel indica que la probabilidad de una erupción es mayor que bajo condiciones de menor actividad y que las autoridades y comunidades deben fortalecer las medidas de preparación.

El SGC ha advertido además que una disminución temporal de algunos indicadores no significa necesariamente que el sistema volcánico haya regresado a la estabilidad. La evaluación debe realizarse sobre el comportamiento de múltiples parámetros y durante un periodo suficiente para identificar tendencias.

Por esa razón, la recomendación para las comunidades ubicadas en el área de influencia del Puracé es mantenerse informadas exclusivamente a través de los boletines oficiales y respetar las restricciones de acceso a las zonas de los cráteres.

¿Puede un terremoto afectar un volcán?

En términos generales, sí existe una posibilidad física de que un terremoto fuerte genere cambios temporales en un sistema volcánico que ya se encuentre en condiciones de inestabilidad.

Las ondas sísmicas pueden modificar presiones o alterar temporalmente la circulación de fluidos y gases dentro de un sistema volcánico. Pero eso no significa que cada terremoto cercano o lejano pueda “despertar” un volcán.

Para establecer una relación causal se necesitan mediciones y análisis posteriores que permitan identificar cambios en el comportamiento del sistema volcánico compatibles con el paso del terremoto.

Por eso, ante el terremoto del 10 de agosto, no resulta científicamente válido afirmar que el movimiento telúrico provocó por sí mismo la actividad del Puracé sin contar con la evaluación oficial del SGC.

Un volcán que ya tenía antecedentes de actividad

El Puracé no es un volcán que haya comenzado a presentar actividad como consecuencia del terremoto.

El SGC ha documentado variaciones importantes en su comportamiento durante los últimos años. En noviembre de 2025, por ejemplo, la entidad elevó temporalmente su estado de alerta de amarilla a naranja después de detectar cambios significativos en la ocurrencia y energía de los sismos internos, además de emisiones de gases y ceniza.

Posteriormente, en enero de 2026, el SGC informó que varios de los parámetros habían mostrado una tendencia hacia una mayor estabilidad y redujo nuevamente el nivel de alerta a amarilla.

El antecedente demuestra que el comportamiento del Puracé debe analizarse como un proceso propio y no exclusivamente a partir de los acontecimientos sísmicos registrados en otras zonas del país.

La coincidencia no es una explicación

El terremoto de San José del Palmar y la actividad del Puracé pueden aparecer simultáneamente en las noticias y generar una sensación de conexión.

Pero la ciencia necesita algo más que una coincidencia en el calendario.

Un terremoto pertenece a la dinámica tectónica. La actividad volcánica responde a procesos internos relacionados con el movimiento de magma, gases, fluidos y fracturamiento de las rocas dentro del sistema volcánico.

Ambos fenómenos pueden interactuar bajo determinadas condiciones, pero no existe una regla científica que permita concluir que un terremoto necesariamente provoca una erupción.

Por eso, cualquier afirmación sobre una supuesta cadena entre el terremoto del 10 de agosto y el Puracé debe esperar la evaluación de los organismos encargados del monitoreo.

¿Qué deben hacer las comunidades?

La principal recomendación es sencilla: no acercarse a los cráteres y seguir únicamente la información oficial.

El SGC ha advertido que incluso durante niveles de alerta inferiores pueden presentarse fenómenos capaces de generar daños, como emisiones de ceniza, gases volcánicos, explosiones menores, deslizamientos o lahares.

En un escenario de incertidumbre, la mejor herramienta no es el rumor sino el monitoreo científico.

El terremoto ocurrió. El Puracé continúa siendo vigilado. Pero entre ambos fenómenos no debe construirse una relación causal sin evidencia.

En medio del temor, la información precisa vuelve a ser la primera línea de prevención.