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Incremento de enfermedades asociadas a las bebidas azucaradas

Opinión Caribe

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El ministerio de Salud colombiano busca instaurar un impuesto a todas las bebidas azucaradas del mercado debido al alarmante incremento de sobrepeso durante los últimos 30 años a nivel global. Según el Ministerio, con esta medida se podría acrecentar el recaudo de impuestos en $1,89 billones de pesos.

Alejandro Gaviria, Ministro de Salud, formuló tres propuestas que ya están siendo analizadas por el Ministerio de Hacienda con el propósito de aumentar el recaudo nacional de impuestos. No obstante, la medida que más recaudo generaría es el aumento del impuesto a las bebidas azucaradas.
El Ministerio de Salud considera que esta iniciativa redundaría en beneficios para la salud pública, toda vez que ayudaría a desestimular el consumo excesivo de estas bebidas, que se vincula al aumento de peso entre la población.

Al respecto del tema, la doctora Liliana Lozano Herrera, especialista en medicina interna, aseguró que esta medida que ya se está tomando en otros países es “muy sana” porque va a disminuir el consumo de las bebidas, el cual está asociado a diferentes problemas de salud, principalmente a la obesidad, que a su vez puede llegar a producir enfermedades como cáncer, hipertensión, diabetes, altos niveles de colesterol y triglicéridos, muerte temprana y enfermedades cardiovasculares como infarto de corazón o infarto cerebral.

Así mismo, la doctora Lozano afirma que existen otras enfermedades frecuentes producto del excesivo consumo de bebidas azucaradas, tales como las caries dentales y la periodontitis, que llevan a la perdida de los dientes. Lozano dijo “realmente si esto causa tantos males, por qué no pagar por el mal que causan”.

La OMS ha sido claras en catalogar a la obesidad como un problema de salud pública de importancia internacional, cuyo crecimiento e interrelación con diversos padecimientos se ha transformado en un reto para los sistemas nacionales de salud desde el punto de vista de la oferta de los servicios médicos.

De acuerdo con la última declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 19 de enero del 2015 sobre la situación mundial de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) 2014, la obesidad es la pandemia que a través de sus enfermedades conexas está causando la muerte de 38 millones de seres humanos al año, casi el 70% de las muertes en el planeta, es decir, 7 de cada 10 personas.

Todo esto indica, en primer lugar, que el perfil epidemiológico en el mundo ha variado: la mayoría de las personas ya no mueren por enfermedades infecciosas sino por las llamadas Enfermedades No Transmisibles (entre las cuales están las cardiovasculares, la diabetes, el cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas).

En segundo lugar, que estas enfermedades se desarrollan por la alimentación inadecuada, el sedentarismo y el consumo de bebidas de alto contenido calórico, y en tercer lugar, que es lo más importante, que estas enfermedades son prevenibles, es decir, que se pueden evitar a través de la adopción de hábitos de vida saludables, como es el consumo de alimentación balanceada, la práctica permanente de ejercicios físicos, temas tratados en el libro de Jorge  Agudelo, que se encuentra organizado en cuatro capítulos: La obesidad: La pandemia del siglo XXI, El Club 100 años de vida: Un Paradigma para la salud, El manejo de estilo de vida y trabajo saludables y La cultura de la prevención.

El libro salió como homenaje a la reconocida humorista colombiana Fabiola Posada “La Gorda Fabiola”, el pasado 11 de marzo en Santa Marta, evento organizado por El club 100 años de vida saludable que posee más de 400 miembros activos en pro de orientar y combatir la batalla contra la obesidad catalogada como la pandemia del siglo XXI, trabajo impulsado sin ánimo de lucro por el especialista en el tema Jorge Agudelo Moreno quien a través de su 4º libro titulado “Soy capaz de derrotar la obesidad, la pandemia del siglo XXI”, describe con cifras y de una manera didáctica el gran peligro que representa la obesidad y sus mortales enfermedades.

Hoy, “si Colombia no toma decisiones podrá seguir los pasos de México, el país con el mayor número de obesos del mundo”, esta fue una de las principales conclusiones del IX Congreso Colombiano de Obesidad, que se realizó en el 2013 en Bogotá por un grupo de expertos internacionales dedicados a este tema, donde se recomendó regular la publicidad de bebidas y alimentos ultraprocesados (comida en paquetes, gaseosas).

De igual modo se busca disminuir los tamaños de porción en restaurantes y expendios de alimentos preparados e industrializados. Nada de esto se ha aplicado y por el contrario el expendio de comidas chatarra y de bebidas azucaradas continúa invadiendo los hogares silenciosamente como un gran enemigo que abraza y alimenta a una generación de niños que padecerán en un futuro las consecuencias de los malos hábitos alimenticios.

La propuesta que aún no ha sido aprobada por los ministerios, sigue sonando cada vez más de forma latente y despertando polémica entre opositores y defensores de la medida. Sin embargo, algunos pequeños comerciantes de la capital del Magdalena, aseguran que pese a que no se ha establecido el impuesto ya las bebidas azucaradas comenzaron a subir de precio.

Según algunos estudios consultados por OPINIÓN CARIBE en México parte de sus adultos superan los límites del sobrepeso (un 32.8%), por encima incluso de Estados Unidos (con el 31,8% de su población). En Colombia la realidad no es menos dramática: “uno de cada dos colombianos tiene su peso por encima de lo normal”, advertencia que hace el médico endocrinólogo Iván Darío Escobar, presidente de la Fundación Colombiana de Obesidad (Funcobes), donde según la última Encuesta Nacional de Nutrición de Colombia (ENSIN 2010) el exceso de peso es mayor en las mujeres que en los hombres (55,2% frente a 45,6%) y la mayor prevalencia de exceso de peso se presenta en el área urbana (52,5%).

La doctora Lozano enfatizó que las bebidas bajas en azúcar, llamadas “light” o cero, no son tan buenas como las personas piensan, “porque los edulcorantes que utilizan en poca cantidad no son dañinos, pero en grandes cantidades cambian la flora intestinal haciendo que la persona se vuelva intolerante a muchos alimentos o están asociados con disminución del metabolismo, que uno coma y engorde más rápidamente”. Asegura que se pueden tomar, pero no exceso, no obstante las personas, en especial con problemas de obesidad, consideran que al ser “light” no afecta y la consumen.
La problemática de la obesidad es una situación compleja de combatir ya que incide en hábitos culturales y de alimentación, fuente técnica consultada por OPINIÓN CARIBE, manifestó al respecto, que “ejemplos como el de una persona que no va al médico porque dice que no tiene plata, pero que si va a la tienda y se toma una bebida azucarada, son los que le dejan fácil el camino a la lógica de un Gobierno, para que este decida que exista un gravamen para estos productos del cual una parte se recauda para inversiones en salud”.

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Doctora Liliana Patricia Lozano Herrera, especialista en medicina interna.

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