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Metrópolis

La amenaza del platón, una preocupación para las autoridades de tránsito

Opinión Caribe

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Aunque es mínimo el índice de accidentalidad no dejan de alarmarse las autoridades

De ser un transporte alterno a ser una batalla campal, se han convertido los denominados viajes intermunicipales que desde el Centro Histórico de Santa Marta conducen al municipio de Ciénaga. Mientras la Oficina de Tránsito del Distrito lo considera un peligro latente entre otras razones por la prohibición que existe de transportar pasajeros en los improvisados vagones, el gremio transportador asegura que dicha facultad está contemplada en el Decreto 175 del 2001, emitido por el Ministerio de Transporte y que habilita el uso del vagón del automotor para así incrementar el número de pasajeros.

Yolanda, Karen y Ricardo, aunque no se conocen, tienen en común que a diario son usuarios del servicio de viaje intermunicipal entre Santa Marta y Ciénaga.

Yolanda, con 36 años trabaja en Santa Marta, mientras que Karen y Ricardo son estudiantes de pregrado, los tres hacen parte de los cientos de pasajeros que a diario se benefician de el denominado servicio de transporte mixto doble cabina (camionetas o camperos).

Aunque ha dejado de ser una travesía trasladarse desde la capital del Magdalena hasta el municipio de Ciénaga y viceversa, existe una polémica en torno al tema de hasta qué punto se está acatando la normativa con respecto a la forma en que debe llevarse a cabo esta modalidad de viaje.

En la carrera sexta entre calles 21, 22 y 23 del centro de Santa Marta, los samarios durante años han sido testigos de la operación de las camionetas y camperos, denominados por el Ministerio de Transporte en el año 2001 como servicio de transporte mixto, y que por 4.500 pesos están habilitadas para transportar a los pasajeros hasta el municipio de Ciénaga. Sin embargo, poca aceptación tienen por parte de la Secretaría de Tránsito Distrital, que en cabeza del director Víctor Arismendi, manifiesta que estas abusan de la norma, haciendo referencia al mal uso del vagón, en donde “está prohibido transportar personas”.

Cuatro transportadoras de carácter privado legalmente registradas prestan el servicio público desde el 2002, que desde Santa Marta opera para todo el Departamento, (Asotraesmix, Viajeros, T y T Caribe y Cootranorte).

En diálogo con Efraín Coronado Pérez, gerente de Asotraesmix, desmiente la posición del director de tránsito, manifestando que no hay abuso de la norma.

“Nosotros estamos cumpliendo el Decreto 175 del 2001 emitido por el Ministerio de Transporte, el cual creó y regula este sistema de transporte mixto doble cabina, si el director de la oficina de transito determina que está prohibido transportar pasajeros en el vagón de los vehículos, esa acción puede costarle el puesto, teniendo en cuenta que hay un decreto nacional que lo autoriza y él no puede interpretar acciones legales como ilegales después de pronunciarse el Gobierno a través de este Decreto”, afirmó.

OPINIÓN CARIBE conoció el decreto 4190 del 2007, que actualiza en Decreto 175 del 2001 y en el cual se determina el procedimiento para otorgar el permiso para brindar el servicio público de transporte terrestre automotor mixto, y en su artículo cinco autoriza el uso de buses escalera (chivas), camionetas doble cabina y campero para realizar el transporte, es decir a los vehículos automotor de cuatro puertas, con tracción en todas sus ruedas destinados al transporte simultáneo de personas y de carga con capacidad hasta de nueve (9) pasajeros o tres cuartos de tonelada.

Pese a ello, manifiesta Arismendi que en conjunto con la seccional de tránsito adscrita a la Policía Metropolitana y la Superintendencia de Puertos y transportes, se constató el abuso por parte del transporte mixto especial e intermunicipal “se realizaron cinco comparendos e inmovilización de los vehículos, ya que no está permitido que dichas camionetas transporten pasajeros en el platón, lo cual genera un alto riesgo para con los usuarios, dichas irregularidades han permitido que hasta la fecha estas transportadoras tengan múltiples quejas por parte de la Unidad de tránsito y de los usuarios, situación que está en manos de la Superintendencia de Transporte quien debe tomar las respectivas medidas”.

Asotraesmix, reconocida como una de las transportadoras con más trayectoria de la ciudad, posee dos tipos de licencia: mixta y especial. Para la gerencia, el Decreto 175 y 174 del 2001, exponen que todo servicio público tiene capacidad para ocho pasajeros, tres en el vagón y cinco en la cabina, asumiendo que son vehículos que viajan hacia la Zona Bananera y sur del Departamento.

“Las autoridades en Santa Marta no parecen estar informadas de los decretos que al respecto ha manifestado el Gobierno Nacional a través del Ministerio de transporte, cuando se expide un documento llámese contractual, extracontractual, Soat o tarjeta de operación, va directamente donde el vehículo está matriculado, en nuestro caso, Santa Marta, Ciénaga, Aracataca y Fundación. El decreto especifica que el vehículo debe ser doble cabina, con platón y estructura antivuelco, cojín trasero y tres cinturones de seguridad, requisitos que al ser cumplidos nos dan la facultad de poder transportar usuarios”, afirmó Coronado.

Aunque no es competencia de la Oficina de Tránsito Distrital tomar medidas sancionatorias ante las transportadoras que bajo su argumento están infringiendo la ley, existe un alto índice de comparendos hacia los conductores que permiten el transporte de personas en la parte trasera de los vehículos.

“Estas camionetas matriculadas en Ciénaga y Aracataca, están recibiendo tarjetas de operación para ocho y nueve personas, situación que en todo el país es ilegal, no se debe superar la capacidad para cinco personas en la cabina”, apuntó Arismendi, agregando que todo está sujeto al Código Nacional de Tránsito en la búsqueda de fortalecer el transporte seguro y formal.

Argumento que contradicen los transportadores, “estamos prestos para que verifiquen en nuestras oficinas si movilizar personas en el vagón es una ordenanza de nosotros como empresa, o si se trata de una resolución emitida por el Ministerio de Transporte, del año 2001”, afirma Coronado Pérez.

Yolanda, al igual que Karen y Ricardo, desconocen hasta qué punto abordar la parte trasera de los vehículos se convierte en una infracción para quienes les brindan el servicio y en un posible riesgo de sufrir un accidente, sin embargo, tienen claro que este ha sido un medio de transporte que satisface la necesidad de trasladarse entre los dos municipios de forma rápida sin tener en cuenta el riesgo que corren durante cuarenta y dos minutos de viaje en un recorrido de 33 kilómetros.

Desde la década de los noventa, arribaron a Santa Marta estas transportadoras, las cuales iniciaron de manera ilegal pero que con el paso de los años lograron establecerse legalmente como servicio de transporte de carácter privado.

Sin embargo pese a estar establecidos legalmente, hasta la fecha no dejan de ser un obstáculo para la movilidad en el centro de la ciudad, situación que definen los transportadores como el resultado de un mal manejo administrativo por parte de las autoridades competentes.

“La norma estipula que los servicios de transporte mixto deben despacharse desde un centro de acopio que designe el Distrito, especifica que debe instalarse en el mercado público, concesión que hasta hace meses recuperó la actual administración. Hemos notificado desde el pasado gobierno y así mismo al de turno, nuestra intención y necesidad de ubicar un centro automotor mixto como lo dicta la norma, para así dejar de invadir el espacio público que desde hace quince años hemos ocupado en el centro de la ciudad, pero hasta la fecha nuestra petición no ha sido atendida”, afirmó Coronado Pérez.

Mientras tanto, en los últimos meses se ha convertido en batalla campal el desarrollo de esta actividad producto de los choques entre la unidad de tránsito y los transportadores. Hasta la fecha un sin número de operativos llevados a cabo en el centro de la ciudad impiden el libre despacho de este sistema de transporte intermunicipal, acción que ha obligado a Yolanda, Ricardo y Karen a realizar peligrosas maniobras con el fin de abordar los vehículos que los trasladan a sus hogares o lugar de trabajo ya que últimamente no los están dejando parquear en las calles de la ciudad.

Para el director de Tránsito Distrital, más que impedir el uso de los vagones es concientizar a los usuarios sobre el alto riesgo que corren al momento de transportarse por la Troncal del Caribe en estos improvisados puestos.

Aunque por parte de la Unidad de Tránsito adscrita a la Policía Metropolitana, el índice de accidentalidad es mínimo, los operativos están encaminados a la protección y bienestar de los usuarios.

 

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