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Aves en vía de extinción ¡Alerta en la Sierra Nevada!, dos especies a punto de desaparecer

Opinión Caribe

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El 21 de marzo, el instituto Humboldt en conjunto con la Universidad Javeriana, publicó el Libro Rojo de Aves, Volumen 2, donde se presenta una radiografía actual de las aves en vía de extinción.

72 especies de aves están en riesgo de desaparecer, de acuerdo con el Libro Rojo de Aves, el cual destaca la reducción de hábitat por la deforestación, la cacería y la expansión de asentamiento humanos, como las principales causas de esta amenaza compleja para las especies del país.

Este estudio categoriza dichos análisis a través de los siguientes ítemes: Amenaza Crítica, CR, En Peligro, En Vulnerable, VU, Bajo Riesgo, LC, y Casi Amenazada, NT.

El libro reveló que existen 27 especies endémicas con amenazas, 9 de ellas en CR, 30 en VL, 31 VU y 30 LC. En la Sierra Nevada de Santa Marta y el Tapón del Darién presentan especies en CR, como el pato negro y el pavón colombiano.

CAUSAS DIRECTAS

La Sierra Nevada de Santa Marta presenta en el Libro Rojo de Aves Vol. 2, un par de aves que están en vía de extinción. Por tal razón, OPINIÓN CARIBE consultó a Francisco Troncoso, ornitólogo con más de 30 años de experiencia en la Sierra Nevada, quien manifestó, que las principales causas para que los procesos de extinción se presenten, se caracterizan siempre por ir agarrados de alguna acción, “en este caso las acciones atípicas del hombre, quien ha venido deforestando y disminuyendo los ecosistemas donde muchas especies habitan”, en este caso, la mano del hombre afecta directamente a especies que son endémicas o de distribución restringida.

Algunas de estas especies habitan solamente en este territorio del mundo, son amenazadas cuando su ecosistema es reducido, y por tal razón, como lo comentó Troncoso, las aves tienen que irse acomodando en los lugares altos.

No así para las aves que son cosmopolitas, esto quiere decir, que tienen la facilidad de hallarse en cualquier lugar del mundo. Por ello, se debe entender que de las especies de las cuales se habla, por su característica endémica, requieren un cuidado más responsable por parte del ser humano, ya que son propensas a extinguirse.

Otra de las razones que amenaza la existencia de estas especies, es la caza indiscriminada del hombre, “un ejemplo claro, es el Dodo, una de las aves grandes que había en el mundo, extinto por la acción del hombre de tanto cazarla.

En este caso el animal no se deprimió, pero fue cazado. Esa es otra causa, las cacerías indiscriminadas de las especies, si a eso se le une a que las cazan en cualquier temporada, es decir, no las dejan reproducirse”.

SOBRE LAS DOS ESPECIES AMENAZADAS

Las dos especies que tienen presencia, según el Libro Rojo de Aves, en el Tapón del Darién y en la Sierra Nevada de Santa Marta, son: el Paujil de pico azul o mejor conocido como el pavón colombiano (Crax Alberti), endémica, y el pato real o pato negro (Cairina moschata).

El pavón colombiano es una pava grande y voluminosa, que se alimenta de frutas, invertebrados, brotes, y carroña, no se le ha visto alimentarse en los árboles, ya que farrojea directamente en el suelo. Se encuentra en los bosques húmedos de tierras bajas, piedemontes y colinas bajas, usa el interior de los bosques maduros poco intervenidos por la mano humana, y ocasionalmente bordes de bosque y vegetación secundarios.

Por otra parte, el pato real es una especie en la que los machos son más grandes que las hembras, con una longitud corporal de alrededor de 84 centímetros, se caracterizan por tener carnosidades rojas alrededor de los ojos y en la base del pico, su cuerpo es negro con un brillo verdoso. Habita en áreas boscosas tropicales de tierras bajas de cuerpos de aguas como arroyos, pantanos, lagunas de agua dulce y manglares.

El ornitólogo comentó, que “el pato negro habitaba toda la Ciénaga Grande de Santa Marta, pero ha sido afectada por la caza indiscriminada, porque es un animal grande, se mueve muy lento, por tanto, es fácil cazarlo para llevar comida a las familias”. Esta especie habita en las lagunas, prácticamente en los manglares de la Sierra Nevada, todos esos sitios eran poblados por ellas, hoy es muy poco común verlas en estos lugares. A su vez, el pavón colombiano, también puede ser objeto de caza para cubrir necesidades proteínicas de los hogares.

“Pero, además de eso, si le metemos la disminución de sus ecosistemas, hemos llegado a observar al pato, que antes era de zonas bajas, a habitar a 2.200 metros sobre el nivel del mar, es decir, muy alto, por su rango de distribución”, acotó Troncoso.

Esto demuestra que por causa de la presión que ellas tienen en las partes bajas, les ha tocado subir a la Sierra Nevada. La presión puede ser por caza o por disminución de poblaciones. Este comportamiento se debe, según los expertos, como una manera de salvaguardarse, como especies de hábitat restringido.

En el desarrollo de la actividad del avistamiento de aves, Troncoso señaló, que es muy limitado observar al pavón colombiano, según él, lo ha llegado a escuchar cantar en alguna parte de la Serranía del Perijá y en algún sector del departamento del Cesar. Lo mismo pasa con el pato negro, que solo se observa en algunas partes altas de la Ciénaga Grande de Santa Marta, pero no es su hábitat común.

UNA INVASIÓN QUE SE DETECTA MUY POCO

Mientras algunas especies de aves desaparecen poco a poco por culpa de la raza humana, existen otras llamadas Colón Valdivia, en razón de que llegaron a este continente desde Europa con la conquista de Cristóbal Colón. Estas especies, que son las palomas comunes que percibimos en parques y plazas, no están limitadas a ningún ambiente, pueden vivir en cualquier parte, en este caso, las ciudades.

Es común ver por las calles de Santa Marta, sobre todo en el Centro Histórico, decenas de palomas que vuelan y habitan en cualquier ranura de las edificaciones. Las paredes y andenes están atestadas con el excremento de estos animales, que, para el ornitólogo consultado, se han convertido en un problema ecológico. “Las heces que ellas van depositando donde duermen, pueden generar, por ejemplo, la aparición de hongos, que luego se convierten en esporas, y eso pueden producir, finalmente, problemas respiratorios”. En este proceso influye el aire que lleva estas partículas no solo a animales domésticos como perros o gatos, sino a otros que consumimos como el cerdo o el pollo.

Las palomas son aves que, por su naturaleza, tienden a agruparse en grandes concentraciones. Ellas suelen habitar en sitios muy transitados, en especial, en las ciudades, porque es allí donde consiguen su comida de manera más fácil, además, se les brindan alimentos, por tal razón, ellas no luchan por sobrevivir, como lo hacen en su hábitat. Todos estos factores hacen que se reproduzcan rápidamente e invadan las poblaciones sin ningún control. Sus depredadores en las zonas pobladas, son prácticamente nulas, y si los hay, se presentan esporádicamente, haciendo que sus poblaciones se vean un poco diezmadas.

Se conoció, recientemente, que la ciudad de Barcelona, España, se convertirá en la primera gran ciudad en controlar la población de palomas a través de anticonceptivos. Y es que solo esta ciudad cuenta con más de 85 mil palomas, es por eso que el gobierno de la ciudad `Culé´ empezó una apuesta clara y decidida para el control ético de estas aves. En esta estrategia se pretende definir un mapa de estos pájaros y limitar a mediano plazo su reproducción. Se espera, que, a partir de este mes de abril, la ciudad cuente con 40 dispensadores de comida que contendrán Nicarbacina, un anticonceptivo que actuará primordialmente en las palomas subdominantes y dominantes.

Sin embargo, en Colombia no se le ha prestado atención a este problema ecológico, que ya se ha convertido en uno social, al no ser controlado por ningún ente gubernamental. “Si se protege, se protegen todas las especies”, agregó Francisco Troncoso, quien señaló, que puede ser una de sus soluciones, para que se conviertan en una fuente de proteínas para personas necesitadas.

 

Dato Curioso

El Plan de Promoción de la Secretaría de Turismo Departamental sobre la actividad de ecoturismo del avistamiento de aves presenta en su folleto promocional al Pavón Colombiano, como ave endémica, es decir, que solo se encuentra en nuestra Sierra Nevada de Santa Marta. Pero, irónicamente, a pesar de ser parte de la oferta turística, la especie está en vía de extinción.

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