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Edición Especial

La memoria histórica como atractivo turístico

Opinión Caribe

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Los años dorados de la United Fruit Company en tierras magdalenenses comenzaron a finales del siglo XIX, permitieron que los Estados Unidos y Europa conocieran estas tierras cultivadas con banano.

La UFC fue la encargada de reinventar la agricultura de la zona bananera y mantener el control de las rutas por las líneas férreas, los puertos y la Gran Flota Blanca, al permitir que el producto llegará no solo hasta los supermercados de los consumidores, sino, además, a la mente de ellos, gracias a la gran campaña publicitaría que promovían.

Sin duda alguna, la multinacional bananera cambió la historia de la región, tan así que sus nombres giran alrededor de la producción del banano. Ese enclave bananero, donde la United era el patrón, ley, estado y proveedor de las necesidades básicas de los obreros y sus familias, conserva un legado histórico que no solo ha influido en la memoria del departamento, sino también en la del país.

Esas épocas de productividad, rebelión y muerte inspiraron a escritores nacionales y extranjeros como Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Luís Carlos Falla, Francisco Gnecco Mozo y Gregorio Castañeda Aragón, solo por mencionar algunos, a relatar los hechos de la multinacional más poderosa de Colombia en el siglo XX.

Así lo confirma el artículo ‘La United Fruit Company, un gigante industrial’ del especial titulado ‘Magdalena, enclave bananero’ que habla sobre el documento ‘La United Fruit Company en Colombia’ de Maurice P. Brungardt, donde esta empresa fue responsable de la revolución que cambió los hábitos alimenticios y la cultura popular de los norteamericanos. “En 1930 la compañía contaba con un capital de US$ 242 millones y para 1933 las utilidades netas sumaban US$ 9.2 millones”.

En un período en el que un gran número de empresas quebraba, La United Fruit orquestaba la producción, el transporte y la distribución de miles de millones de bananos. En 1932 controlaba el 63.6% del total exportado por nueve países latinoamericanos.

Por tal razón, es necesario que toda esta memoria sea narrada de una u otra forma, hacerlo un atractivo turístico para que los visitantes disfruten de un complejo turístico cargado de historia, cultura y tradición.

El termino memoria histórica “es un recuerdo colectivo, una evocación volcada hacia el presente del valor simbólico de las acciones colectivas vividas por un pueblo en el pasado. La memoria histórica es una acción que preserva la identidad y la continuidad de un pueblo, es no olvidar lo aprendido, muchas veces con sangre, es el camino para no repetir errores pasados…” García Bilbao Pedro, sobre el concepto de memoria histórica, una breve reflexión (2002).

Conociendo la importancia del termino memoria histórica, surge la necesidad de no dejar perder la identidad de las poblaciones que algún día tuvieron, pero que al pasar de los años se ha ido degradando, casi hasta el punto de desaparecer, y la región bananera del Magdalena es una de ellas, marcada no solo por la invasión industrial de los norteamericanos acompañada de sus costumbres y tradiciones, sino también por los innumerables hechos violentos que acompañaron los años de estadía de la UFC en Colombia.

OTROS EJEMPLOS

En la región de Cataluña, España, la comunidad de Leida ofrece un producto turístico que abarca 22 lugares pertenecientes a la red de espacios de memoria democrática de Cataluña, ubicada en ocho comarcas leridanas.

Estos espacios llenos de historia están conformados por un complejo de parques, bunkers e iglesias que permiten a sus visitantes conocer la memoria histórica de la región, conformada por itinerarios, centros de interpretación, hitos y vestigios, funcionan como mecanismo testimonial de la historia reciente, recuperando un patrimonio memorial tangible e intangible, representativo de la lucha y los conflictos para la consecución de los derechos y las libertades democráticas.

Otro de los ejemplos de recuperación de la memoria histórica que se han convertido en atractivos turísticos, es el parque histórico de Guayaquil, Ecuador. Fue construido en 1997 por el Banco del Ecuador, a las orillas del río Daule, el cual tiene una extensión de ocho hectáreas y cuyo objetivo es mostrar la historia y cultura de la antigua provincia de Guayaquil en la época colonial de los siglos XIX y XX.

El lugar es, además, una muestra de la arquitectura, las tradiciones y la vida urbana y rural de Guayaquil de la época, entrelazada con el ambiente natural y silvestre que ofrece el parque.

UN PARQUE BANANERO

Pero estos proyectos mencionados de España y Ecuador no están lejos de la realidad del Magdalena. En la Subregión Norte existe el caso de Prado, Sevilla y Zona Bananera, lugares donde los gringos de la UFC construyeron casas al mejor estilo norteamericano, en madera importada y techos de zinc.

En estos momentos, gran parte de estas edificaciones permanecen en un inminente deterioro, por lo cual necesitarían una recuperación de sus locaciones.

Desde hace varios años, la Oficina de Turismo Departamental en cabeza de su secretario Fidel Vargas, busca la creación de un Parque del Banano donde se puedan aprovechar no solo estas edificaciones llenas de la historia, sino también de los potenciales naturales que tiene esta región.

Esta misma Secretaría busca desde el año 2012, que la Unesco declare como patrimonio de la humanidad, el complejo agrícola y urbanístico de la United Fruit Company. Sin embargo, hasta el momento los dineros para su financiación aún no se han visto. La idea que ronda la cabeza del secretario es potencializar esta región un turismo ecológico e histórico.

Para esto, es necesaria la articulación con el sector privado para restaurar las viviendas en mención y así poderlas ofrecer como zonas de visita turística donde sus visitantes conozcan a través del patrimonio oral la historia que dejó la United Fruit Company no solo en Prado, Sevilla, sino también en la Zona Bananera, Fundación y Ciénaga.

Otra de las estrategias que se pueden implementar en esta región netamente bananera, es el agroturismo, que permita a los visitantes no solo conocer aquellos recuerdos que dejó el paso de la UFC en la zona, sino, además, ofrecerles la experiencia de visitar las fincas y centros de producción de banano que aún permanecen en la región, como una manera de generar sinnúmero de emociones y reacciones al conocer todos los procesos productivos del enclave bananero, acompañados de los atractivos naturales del sector.

La construcción de un aeropuerto regional entre Ciénaga y Zona Bananera es otra de las ideas que generarían un desarrollo turístico, porque prometería una pista no solo de pasajeros, sino de carga internacional para exportar la producción de la región y para los turistas que deseen conocer más allá de la brisa, playa y mar que ofrece el Magdalena.

Avanzar en el desarrollo de estos proyectos donde se pueda recuperar la memoria histórica de la región bananera, permitiría no solo a los turistas extranjeros conocer la época del avance bananero, sino, además, que sus pobladores conozcan su identidad.

El paso de la UFC en esta región marcó para siempre la identidad cultural de sus costumbres, se convirtió en un referente de identidad para las personas que vivieron ese momento, memorias que se han perdido con el transcurrir de los años. Por ello, es fundamental que las nuevas generaciones sepan que la Zona Bananera es y será el Magdalena de ayer, hoy y siempre.

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