Connect with us

Edición Especial

Tenerife y la idea de un museo viviente

Opinión Caribe

Published

on

Tal como en Estados Unidos o en Antioquia donde en la Plantación de Plymouth y el Parque de la familia Tutucán incluyen una réplica de un típico pueblo paisa con sus personajes naturales y sitios peculiares, Tenerife cuenta con historia y gastronomía para tener una villa que recree momentos históricos.

Con el lanzamiento nacional del ‘Recetario, de San Sebastián de Tenerife a finales del siglo XIX’ compilado por el investigador culinario samario Manuel Martínez Infante se abre para este municipio del Magdalena la posibilidad de explorar turísticamente el patrimonio gastronómico de este lugar.

Manuel Martínez Infante, ingeniero aeroespacial de profesión, pero un apasionado por la cocina, la tradición y la técnica, descubrió en un recetario, herencia de su familia, un documento patrimonio histórico que promete mantener en el tiempo raíces de la gastronomía magdalenense.

Manuel encontró en esta herencia de su tatarabuela un documento el cual se ha comprobado fue escrito en 1871 y en la población de Tenerife, Magdalena, que contiene valiosa información sobre las poblaciones ribereñas en el siglo XIX y es sin duda, una hoja de ruta para revivir la historia.

En las manos de Manuel reposa más que una herencia familiar. El libro se convierte en un patrimonio histórico del Magdalena de grandes connotaciones, tan así, que el Instituto ‘Caro y Cuervo’ centro colombiano de altos estudios en literatura, filología y lingüística del idioma castellano y las lenguas nativas del país adscrito al Ministerio de Cultura se interesó en publicarlo y próximamente saldrá impreso.

DE QUÉ TRATA EL LIBRO

Presenta una especial y delicada caligrafía con términos que permiten descubrir cómo era la vida en este municipio del Magdalena para la época en la que fue escrito.

“El libro tiene 145 años, lo escribió la madre de mi tatarabuela, cuando se casó su hija le escribió un recetario y se ha mantenido en el seno de mi familia del lado materno, lo tuvo mi abuela, mi tía y ahora lo tengo yo, revisábamos lo curioso y poético de la terminología”, comentó Manuel.

Hace quince años se dio a la tarea de digitalizar el manuscrito y asegura, que cada vez que lo lee descubre anécdotas muy interesantes, ochenta por ciento de las recetas es de postres, es muy organizado, tiene un índice y una combinación de excelente caligrafía.

Con cada dato Manuel ha descubierto qué pasaba en esa región, económica y políticamente, y respuestas sobre el modus vivendi de la época y la importancia del río Magdalena.

“En el libro hay postres como ‘suspiros limeños’ y surge la inquietud sobre cómo llega esta receta a un pueblito del río Magdalena, aparentemente desconectado del mundo. Se utilizaban ingredientes como Maizena y una unidad de peso como la granadina, unidad de peso oficial de la república de la Nueva Granada”, explicó Manuel Martínez.

Además, hay implícito en el texto claves de lo que vivía el país como el uso de la I como conector en vez de la Y que representa el momento subversivo de la nación en plena época de Independencia.

El libro tendrá imágenes intactas de las recetas y el texto digitalizado con notas del autor resaltando los datos históricos.

Con mucha pasión Manuel cuenta lo que ha descubierto y se pregunta por qué las recetas sólo se transferían de madre a hija, en especial, la de los postres ‘como si de la receta de la felicidad se tratase’.

El libro tiene setenta y cinco páginas y le recuerda a Manuel que las mujeres de su familia han sido excelentes cocineras y su secreto era cuidar las recetas y los ingredientes que cada día se compraban en el Mercado para garantizar que estuviesen frescos.

POTENCIAL TURÍSTICO

“En un futuro me gustaría experimentar sobre cómo sería un día en Tenerife durante el siglo diecinueve basado en los datos que arroja este manuscrito. Se podría descubrir por qué para la preparación del pan se necesitaba un día completo” señaló el investigador visiblemente emocionado. Basado en esta narración Magdalena podría concebir un museo basado en un momento histórico, para esto OPINIÓN CARIBE buscó ejemplos de lugares en el mundo y en el país que han creado atractivos turísticos con estas características.

PLANTACIÓN DE PLYMOUTH, EE.UU.

La Plantación de Plymouth, fundada en 1947 es un museo vivo de la historia en Plymouth, Massachusetts, EE.UU. que intenta reproducir el establecimiento original de la colonia de Plymouth establecida en el siglo XVII por los colonos ingleses, que más adelante se conocieron como los peregrinos. Estaban entre las primeras personas que emigraron a América para buscar la separación religiosa de la iglesia de Inglaterra. Es un museo sin fines de lucro apoyado por administraciones, contribuciones, subvenciones y voluntarios.

Las recreaciones se basan en una amplia variedad de registros de primera y segunda mano, cuentas, artículos y pinturas y artefactos de época y el museo lleva a cabo investigaciones y becas en curso, incluyendo excavaciones arqueológicas históricas y curaciones locales y en el extranjero.

En la sección de la aldea inglesa de 1624 del museo, los intérpretes en primera persona han sido entrenados para hablar, actuar y vestir apropiadamente para el período, mientras que los intérpretes de tercera persona (o modernos) han sido entrenados para responder a las preguntas que los huéspedes pueden hacerles.

La aldea inglesa 1624 sigue una línea de tiempo, representando el año calendario 1624 de finales de marzo a noviembre (los meses cuando el museo está abierto), que simboliza la vida cotidiana y actividades estacionales, también con algunos eventos históricos clave, como los funerales y celebraciones especiales.

Junto al asentamiento se encuentra la recreación de un sitio de origen de Wampanoag, donde los indios americanos de diversas tribus explican y demuestran cómo los antepasados vivieron e interactuaron con los colonos.

Los jardines del museo en la Plantación de Plymouth también incluyen Nye Barn, donde se mantienen las razas históricas de ganado; un centro de artesanías donde se crean muchos objetos para las exhibiciones de la aldea; un cine donde se muestran videos educativos, un sitio de educación colonial para jóvenes y adultos; grupos y centro de visitantes con exposiciones interiores y programas educativos.

TUTUCÁN, EL OTRO PUEBLITO PAISA

En Rionegro, oriente antioqueño, se creó Tutucán, un pueblito paisa en medio de uno de los centros de diversiones de la Caja de Compensación Familiar, Comfama, que con actores recrea los personajes ‘típicos’ de un pueblo paisa y la vida según la idiosincrasia y costumbres, aunque con un poco de humor y exageración.

En cuerpo y alma se pasean los personajes autóctonos de los pueblos de Antioquia. La loca, el alcalde y su esposa, el gamonal, el arriero, el cura, las camanduleras y el bobo que se encarga de dar las buenas y malas noticias de la localidad.

Allí se vive como en cualquier otro pueblo. Los gallos se oyen cantar, el olor de la caña es real y la finca cafetera tiene semilleros, cultivos y secadores como los tiene una finca de verdad.

Cuenta, además, con los enormes pasillos con balcón, desde donde el gamonal puede mirar los cultivos, y con la habitación de los peones, al mejor estilo de la telenovela Café.

Los tangos de la casa del arrabal no suenan por el gramófono que está en una esquina del bar, pero se escuchan en las voces de un grupo que durante los fines de semana brinda espectáculo en el lugar.

Por el sendero del área rural se llega al centro del pueblo y antes de entrar a la plaza se pasa frente a la escuela y a la casa de la loca que, según la historia, junto a cada escuela vivía una mujer que no quería a los niños y los perseguía.

Antes de pisar la plaza está la casa de los novios, con el balcón típico para recibir las serenatas. Luego, la alcaldía, el granero, la herrería, la fotográfica, la casa cural, la iglesia, la casa del rico del pueblo, la barbería, notaría, la telefónica y la panadería.

En la salida de Tutucán están la zona artesanal, el merendero para tomar chocolate o café y la estación del tren. Cerca de estos lugares está el vivero donde los visitantes pueden conseguir las begonias, hortensias, bromelias y orquídeas que se exhiben en los corredores de las casas.

RUTA BOLIVARIANA

Tenerife fue Departamento, privilegio que le quitó la Convención de Rionegro, basada en intereses centralistas y regionales que la convirtieron en apéndice de Santa Marta, provocando su atraso y su olvido.

Además, podría ser incluida en los atractivos bolivarianos, puesto que fue allí donde Simón Bolívar ganó su primera batalla y lanzó su primera proclama de Libertad en suelo patrio, iniciando su cadena de triunfos que lo llevaría con éxito hasta Caracas en la llamada Campaña Admirable. Fue en Tenerife donde las fuerzas bajo el mando de Hermógenes Maza y José María Córdoba limpiaron de realistas el bajo Magdalena, aseguraron la victoria final y el embarque de las fuerzas ibéricas del Virrey hacia España, luego del asedio a Cartagena.

Fue allí en Tenerife donde Simón Bolívar gozó las delicias del amor con la francesa Anne Lenoit, a quien le prometió al partir para la guerra «Si no me caso contigo, no me casaré con nadie». Fue ella la única de todas sus amantes que lo acompañó en su viaje hacia la tumba en el piso de la catedral de Santa Marta, gimiendo: «Nadie lo ha amado tanto ni tan tiernamente como yo», vestida de riguroso luto y luego se fue a Tenerife a vivir de su añorado amor hasta cuando la sorprendió la muerte el 5 de abril de 1868, según lo relata el novelista Luís Roncallo Fandiño en la obra ‘Anne Lenoit: La Siempreviva del Libertador’.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *