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Análisis

Súmese al uso de bolsas reutilizables

Opinión Caribe

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Con la imposición de un nuevo impuesto a las bolsas plásticas, se busca desestimular su uso en los puntos de pago, para reducir los impactos ambientales asociados con los residuos generados por las bolsas después que dejan de usarse.

-Señora, ahora las bolsas tienen valor, le informó el cajero de un establecimiento comercial en el Mercado Público de Santa Marta a una cliente que compraba algunos productos de la canasta familiar.

-Es necesario que traiga su propio canasto o talego de compras, de lo contrario, tendrá que pagar por cada una de ellas, subrayó el empleado. Ante la información, nueva por cierto para la mujer que iba a pagar los productos, debió sacar unas cuantas monedas para comprar las cinco bolsas en las que se le había empacado el mercado.

Esta será la vivencia de quienes a diario hacen sus compras en la mayoría de los establecimientos comerciales del país, debido a la entrada en vigencia de la política establecida por el Ministerio de Ambiente para reducir el consumo de bolsas por parte de los colombianos, que se propone alcanzar en un 80% para el 2025.

LA LEY

Es la 1819 de 2016 donde se estipula que: “A partir del 1 de julio de 2017, estará sujeto al impuesto nacional al consumo, la entrega a cualquier título de bolsas plásticas cuya finalidad sea cargar o llevar productos enajenados por los establecimientos comerciales que las entreguen”.

Es decir, cada persona deberá pagar una tarifa del impuesto, por unidad de bolsa, que a partir del este año será de un valor de $20, pero que se irá incrementando a $30 en el 2018; $40 en 2019; y $50 en 2020.

Los dineros recaudados por este impuesto serán trasladados directamente a las cuentas del tesoro nacional y tendrán el fin de ser invertidos en temas de carácter ambiental.

El cobro del impuesto debe estar discriminado en la factura de compra de los productos, señalando la cantidad de bolsas y su respectivo valor.

Esta iniciativa de cobrar por el uso de las bolsas se implementó en la reciente reforma tributaria aprobada por el Congreso y que fue promovida por el senador Antonio Navarro Wolf; propuesta que se encuentra en el bloque llamado ‘Impuestos Verdes’, que tiene como objetivo principal desestimar el uso de bolsas plásticas a un corto y mediano plazo.

Con este impuesto el Ministerio de Ambiente estima tres escenarios de reducción de la demanda de las bolsas. En primer lugar, se espera que al reducir el 25% de las demandas de bolsas, estas sean de unos 2.129 millones de unidades. En segundo lugar, con una reducción del 50 %, dejarán de circular en el mercado un poco más de 4.2 millones de unidades; finalmente, con una reducción del 75 %, la disminución será de 6.388 millones de bolsas.

Para el Gobierno Nacional esto significaría que “en el recaudo del impuesto sería en cada uno de estos escenarios de $145 mil millones, $119 mil millones, y/o $94 mil millones, respectivamente.

Cabe aclarar, que el objetivo no es recaudar sino disminuir la demanda. De la misma manera, se estima que el costo social total evitado, gracias al impuesto, ascendería a $838 mil millones en el primer escenario, $1.7 billones para el segundo y $2.5 billones para el tercer escenario”, informó a través de un boletín de prensa el Ministerio.

DESINFORMACIÓN DE LA INICIATIVA

Una de las desventajas que tiene este tipo de campañas tan necesarias para la conservación del medio ambiente es la gran desinformación que existe en la población en general con respecto al tema.

Al empezar a cobrar un impuesto por cada bolsa adquirida, muchos se preguntan, ahora ¿qué hacemos? Pero tranquilo, existen soluciones viables y que al usarlas se ayuda en la conservación del ambiente.

Una de las alternativas utilizadas por los almacenes de cadena es vender bolsas biodegradables con el objeto de cuidar el ambiente.

Almacenes Éxito, Carulla, Jumbo, solo por mencionar algunos, son establecimientos que han desarrollado campañas para disminuir el consumo de bolsas plásticas, cambiándolas por bolsas ecológicas.

Las bolsas de tela se puede encontrar en los supermercados Ara en la ciudad de Santa Marta, donde es posible adquirirlas a un bajo costo y pueden ser reutilizadas.

Otra de las alternativas que se han implementado por parte de los almacenes de cadena es la creación de un producto tipo carrito, donde se pueden empacar las compras y llevarlas a casa sin ningún problema, este es el caso de los supermercados Olímpica.

Asimismo, por las zonas céntricas de la ciudad es común ver a vendedores de canastos y bolsas tejidas como en tiempos pasados. Cualesquiera de estas alternativas son aceptables a la hora de disminuir los usos de bolsas en Colombia, que asciende a 22.176 bolsas en promedio de vida en una persona que viva 77 años, además que cada colombiano usa diariamente 6 bolsas.

Por otra parte, no se puede desmeritar el trabajo que han cumplido en la comunicación masiva de esta iniciativa las redes sociales. APagarPorLasBolsasfue el Hashtag que estuvo por varias horas entre las cinco tendencias nacionales en la red social Twitter el pasado viernes 30 de junio, un día antes de la puesta en marcha de esta propuesta, y que ayudó para la concienciación de las personas sobre este impuesto de consumo.

ENTES DE SANTA MARTA SIN POLÍTICAS FRENTE A LA MEDIDA

OPINIÓN CARIBE consultó al Departamento Administrativo Distrital del Medio Ambiente, Dadma, acerca de las campañas que se han llevado a cabo en la ciudad con respecto a esta ley. Sin embargo, por motivos personales, la funcionaria encargada de este asunto no se pudo pronunciar al respecto.

Al indagar con otra fuente en el interior de la entidad, se pudo conocer que hasta el momento no existen campañas directamente relacionadas con esta estrategia del consumo de bolsas plásticas, pero, si se han promovido algunas para sensibilizar sobre los residuos sólidos a través de su cuenta de Twitter.

Esta entidad referenció a la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta, Essmar, porque piensan ellos deben ser los encargados de adelantar campañas referentes a esta iniciativa. Sin embargo, en dicha entidad solo se han adelantado campañas de sensibilización sobre el uso correcto de los residuos sólidos con habitantes de 150 barrios para que separen en sus casas los objetos de vidrio, cartón, latas, documentos, archivos y demás

Esta actividad se realiza con una frecuencia de 8 días y busca, además de crear la conciencia ambiental, apoyar algunas cooperativas de reciclaje existentes en la ciudad tales como Nuevo Esfuerzo, Corporeciclar, Asoregar y Renacer.

Según lo manifestado por María Fernanda Hinojosa, coordinadora de Educación Ambiental del Essmar, el año anterior se promovieron cuatro campañas de entrega de bolsas de tipo biodegradable. Una de esas actividades se implementó en la Quinta Avenida, donde se invitaba a las personas que llevaban bolsas con todo tipo de productos, intercambiar las bolsas con los funcionarios que llevaban las amigables con el medio ambiente.

Asimismo, la funcionaria entrevistada manifestó, la realización de otras campañas de este tipo programadas para este año, las cuales hasta el momento no están programadas.

ALGUNAS ACLARACIONES

Algunas personas creen que esta campaña sobre el uso de bolsas plásticas provocará la escasez de las mismas, las cuales eran destinadas como bolsas para echar basura. Pero es necesario aclarar que esta iniciativa se limita a las bolsas que eran entregadas de manera gratuita en los establecimientos comerciales. Pero todos los que deseen comprar bolsas para depositar basuras, lo pueden hacer sin ningún problema.

Otro de los interrogantes es sobre la razón para haber establecido este impuesto a las bolsas plásticas. Ante este planteamiento, se aclara, que este impuesto se determinó en el Congreso de la República a través de mesas de trabajo con el objeto de desestimular el uso de las bolsas, las cuales son utilizadas por un tiempo aproximado de 12 minutos, pero su degradación demora unos 300 años.

La iniciativa es de suma importancia para todos los colombianos, quienes diariamente hacen un uso inadecuado de las bolsas plásticas. Por tanto, el impuesto es una forma de defender lo ambiental y de mitigar su impacto en los mares, ríos, quebradas, alcantarillas y en los rellenos sanitarios.

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