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Acidificación, el mal de los mares

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Los niveles de saturación de carbonato de calcio en las aguas oceánicas se han desplazado más cerca de la superficie -entre 50 y 200 metros-, y los estudios recientes indican que esto aumentará durante las próximas décadas.

Dánisa Varela Mendoza

El calentamiento de la atmósfera aumentó el nivel del mar y la incidencia de eventos meteorológicos han captado la atención de las autoridades gubernamentales. La acidificación de los océanos es uno de los problemas más ignorado, pero que está muy relacionado con el cambio climático.

Este fenómeno podría causar impactos negativos en la alimentación de las poblaciones costeras, por lo cual urgen investigaciones para que las comunidades se puedan adaptar a los efectos de la acidificación.

El director del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras ‘José Benito Vives de Andreis’, capitán Francisco Arias Isaza, afirmó, que la acidificación de los océanos “ha permanecido por fuera del foco de la investigación y desafortunadamente para nosotros representa un riesgo como país tropical, con una serie de ecosistemas que tienen relación con la cantidad de carbonato de calcio en el océano y que se ve afectado en gran medida por la acidificación”.

El viceministro de Ambiente, Edilberto Guevara, explicó que el mar tiene un PH de 7 y cuando este número empieza a disminuirse, se conoce cono acidificación. “El mar tiene que estar cercano a 7 para que todo pueda estar bien”, explicó.

¿EN QUÉ CONSISTE ESTE FENÓMENO?

OPINIÓN CARIBE consultó al biólogo Antonio Ayala Viloria, docente catedrático de la Universidad del Magdalena y estudiante de la maestría Ecología y Biodiversidad.

Ayala Viloria explicó, que hasta los años 50 se desconocía si el dióxido de carbono (CO2) emitido por las actividades industriales se acumulaba en la atmósfera o era absorbido por el agua del mar y por las plantas.

“El incremento de las emisiones de dióxido de carbono está provocando un aumento de su absorción en los océanos. De hecho, se estima que cada año, el océano absorbe aproximadamente el 25 % de todo el CO2 emitido por las actividades humanas y esto provoca una serie de reacciones, denominadas, en su conjunto, ‘acidificación del océano’, sostuvo.

Indica, que estas reacciones modifican la composición química de las aguas, afectando gravemente a diferentes organismos marinos. En las aguas profundas aumenta la absorción de dióxido de carbono atmosférico y, en consecuencia, su grado de acidez, alcanzando un nivel suficiente para la disolución de las conchas de carbonato de calcio. “Se dice que estas aguas están saturadas con respecto a la presencia de carbonato de calcio”.

Por su parte, las aguas poco profundas, son cálidas y disuelven, comparativamente, poco dióxido de carbono; en consecuencia, su nivel de acidez resulta insuficiente para disolver al carbonato de calcio.

De acuerdo con los expertos, los efectos de la acidificación en los océanos se empezarán a notar en los próximos 10 o 15 años.

“Estas aguas se califican como sobresaturadas con respecto a la presencia de esta sal, que no muestra tendencia a disolverse allí. Por consiguiente, se admite que, por influjo del dióxido de carbono presente en la atmósfera, los niveles de saturación de carbonato de calcio en las aguas oceánicas se han desplazado más cerca de la superficie -entre 50 y 200 metros-, y los estudios recientes indican que habrá más ascenso durante las próximas décadas”, afirmó el biólogo Ayala.

De acuerdo con expertos, a medida que el océano se hace más ácido, la posición superior de las aguas favorables a la formación de conchas de carbonato de calcio se hará más delgada, lo que significa que se reducirán cada vez más las partes del mar que favorezcan el desarrollo de los organismos calcificantes.

Que estos pequeños organismos sean un eslabón clave en la cadena alimentaria del océano y sostengan grandes poblaciones de peces, ballenas y aves marinas, es causa de una intensa preocupación entre los investigadores.

NO SE DA DIRECTO EN LAS PLAYAS

El capitán Francisco Arias Isaza enfatizó en que la afectación no se da directamente sobre las playas, sino que este fenómeno se va presentando con los años. “Antes lo veíamos como en 100 años, pero realmente el cambio ya empezó,  va a ser un tema gradual en la medida en que no se tomen precauciones, los efectos van a ser más severos”.

Capitán Francisco Arias, director de Invemar.

Señaló, que “si no tomamos medidas, los organismos no van funcionar como lo hacen normalmente, por tanto, vamos a tener pérdidas en ciertas poblaciones y eso al final se va a sumar a otros efectos y tendremos volúmenes de pesca, algunas especies desaparecerán, porque no se adaptarán a los cambios en la acidificación”.

Aseguró, que en la medida en que la población se prepare, se adoptarán medidas que obligarán  a hacer cambios en la forma de producción, en la utilización de los recursos naturales, entre otros.

Antonio Ayala Viloria sostiene, que “el episodio de acidificación oceánica actual está ocurriendo mucho más rápido de los que tuvieron lugar en el pasado, por lo que no da tiempo a que las especies oceánicas se adapten a estos cambios. Aunque los efectos puedan estar ocultos a simple vista, las dramáticas alteraciones del ambiente marino parecen inevitables”.

FACTORES QUE ACELERAN LA ACIDIFICACIÓN

Además de los efectos del cambio climático, extraer arena de las playas, contaminar el mar o pescar sin ningún control las especies marinas pueden ser algunos de los factores que aceleran el problema.

El director del Invemar recomienda no construir espolones, y en los sitios donde se identifiquen los primeros inconvenientes, instalar vedas.

Así mismo, que las construcciones ubicadas cerca de la zona de playa también les “hacen daño” a los océanos.

El director de la Dirección General Marítima, contralmirante Mario Germán Rodríguez Viera, explicó, que cuando se hace una construcción en algún espejo de agua es necesario tener un estudio de prefactibilidad, mediante el cual se obtiene la información técnica necesaria.

Contralmirante Mario Germán Rodríguez, director de la Dimar.

“La acidificación se presenta por el CO2 que absorbe el mar. Si la construcción cumple con las normas técnicas para que esto no se genere, es viable la ejecución de la obra”, agregó.

Cuando se trata de una instalación portuaria, el permiso lo otorga la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, con base en la información ambiental suministrada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla. La Dirección General Marítima, Dimar, desde su competencia, emite un concepto al respecto.

En el caso de los muelles menores o construcción de una marina, la autorización la entrega directamente la Dimar, basado en los conceptos técnicos.

El oficial aclaró, que las construcciones que se han autorizado tienen en cuenta la norma con el fin de no contribuir a la acidificación de los mares. Sin embargo, como autoridad marítima ejerce los controles para verificar si detectan obras ilegales.

“Se han pasado revistas y se han abierto algunas investigaciones, pero en esta jurisdicción del mar Caribe se han prevenido las construcciones que no cuenten con los requisitos legales”.

EL RÍO MANZANARES

El río Manzanares se ha convertido en el principal contaminante del mar, teniendo en cuenta que los habitantes de las rondas hídricas arrojan toda clase de desechos al afluente y estos a su vez llegan hasta el mar.

Bolsas plásticas, repuestos de vehículos y hasta electrodomésticos son extraídos con frecuencia del río Manzanares.

Frente a este problema, el Viceministro de Ambiente aseguró, que “las autoridades locales son las responsables de ejercer  control para evitar la contaminación en el río.

Edilberto Guevara, viceministro de Ambiente.

Además, envió un mensaje a los samarios: “la ciudadanía debe ser más consciente sobre tema ambiental; muchas de las basuras están en el río porque la misma gente las arroja y si ellos no nos ayudan, los cambios van a ser lentos”.

ALARMA POR ARRECIFES

Biólogos expertos afirman, que los arrecifes de coral y los organismos que viven en los arrecifes serán los primeros receptores de los impactos negativos por causa de este fenómeno.

“Los organismos que viven en los arrecifes de coral aseguran la tranquilidad y el acceso a los bienes que nuestros pescadores toman, por ejemplo, las conchas de los moluscos, exoesqueletos de los crustáceos van a resultar afectados porque al estar el océano más ácido, no tendrán la capacidad de producir las estructuras de sus cuerpos y desaparecerán, trayendo unos efectos claros sobre los riesgos ambientales que los países tropicales”, señala el capitán Arias.

Por otro lado, el biólogo Antonio Ayala, pese a la apariencia vegetal de los corales, en realidad son colonias de pequeños animales que se alimentan filtrando plancton del agua y segregan esqueletos de carbonato de calcio.

“Los llamados arrecifes de coral están formados por la acumulación de estos pequeños esqueletos. Las algas coralinas, que también segregan carbonato de calcio y a menudo se parecen a los corales, contribuyen también a la calcificación de muchos arrecifes. Muchas de ellas viven en comunidades muy profundas y frías, que, por absorber mucho dióxido de carbono, pueden llegar a tener un grado de acidez suficiente como para disolver los esqueletos de carbonato de calcio”.

En cuanto a los arrecifes coralinos, sostienen los expertos, que la situación es aún más desoladora. “Estos preciosos ecosistemas no solo están afectados por la acidificación oceánica, sino también por el calentamiento global, la contaminación local y la sobrepesca. Muchos arrecifes de coral que vienen declinando, podrían ser empujados a su desaparición por la acidificación oceánica”.

Muchos arrecifes de coral podrían desaparecer como consecuencia de la acidificación oceánica.

AFECTACIÓN DE ESPECIES

Se conoció que los corales y otros animales marinos calcificantes no sólo podrían ser afectados en su etapa de crecimiento, sino que también sus conchas de carbonato de calcio podrían disolverse.

El experto Antonio Ayala precisa, que el descenso de la cantidad de pterópodos afectará a otras partes del ecosistema marino por el hecho de que estos pequeños caracoles son un eslabón clave en la cadena alimentaria del océano, el cual contiene grandes poblaciones de peces, ballenas y aves marinas. Los ecosistemas de mayores latitudes y mayores profundidades serían los primeros en sufrir las consecuencias de la acidificación oceánica, porque en ellos aumenta la absorción del dióxido de carbono atmosférico y, en consecuencia, su grado de acidez.

Antonio Ayala Viloria, biólogo y catedrático de la Universidad del Magdalena.

“El aumento de la acidez resulta muy dañino para algunas formas de la vida marina, en particular para aquellos que construyen conchas de carbonato de calcio. Entre estas se encuentra el plancton (comunidades de vegetales y animales que viven flotando, que se cubren de plaquitas de carbonato de calcio, necesarias para su crecimiento). Otros organismos en peligro son los organismos planctónicos llamados foraminíferos y los pterópodos, que son pequeños caracoles marinos que forman esqueletos de aragonita y constituyen una de las principales fuentes de alimentos para los peces y los mamíferos marinos, entre ellos, algunas especies de ballenas”, dijo el catedrático.

¿CÓMO FRENARLO?

Según el Viceministro de Ambiente, una de las formas de controlar la acidificación es reduciendo los gases de efecto invernadero. Esto implica, por ejemplo, reducir las emisiones de vehículos.

“Esto es un tema global y en eso estamos trabajando. Si otros países han dado pasos en indicar que van a dejar de lado el diésel, migrar más a lo eléctrico, nosotros apenas estamos en esa tarea y tenemos que ir hacia allá”, aseguró.

La autoridad marítima está empeñada en sacar  adelante el anexo VI de Marpol que está enfocado a prevenir el derrame por hidrocarburos desde los buques, igualmente el control de las sustancias liquidas, las cargas sólidas, basuras y aguas servidas de esas embarcaciones.

INVESTIGACIÓN EN MARCHA

En estos momentos, un grupo técnico internacional adelanta una investigación al respecto. Funcionarios del Invemar brindan acompañamiento al personal, quienes una vez recopilen la información suficiente, entregarán recomendaciones a los distintos países del mundo, a las instituciones científicas y a los organismos multilaterales para avanzar, desde la ciencia, en la protección de los océanos frente al fenómeno de la acidificación.

Los centros de investigaciones de la Armada Nacional con los buques oceanográficos apoyan en la toma de muestras para que sean analizadas por los expertos.

“El reto de nosotros como investigadores es que ese conocimiento no se quede en un libro ni en una publicación científica, sino que esa información le llegue a la comunidad, a los pescadores, a nuestros niños en los colegios, a todos los colombianos y por supuesto, que la administración de estos recursos se haga sobre parámetros de sostenibilidad ambiental”, recomendó el Director del Invemar.

El Reino de Mónaco abandera el compromiso con la protección ambiental y la conservación de los océanos. Muestra de ello fue la visita que hizo el Príncipe Alberto II a la capital del Magdalena el 19 de marzo del año en curso.

Desde hace años, la familia Grimaldi se ha convertido en un apoyo vital para las investigaciones científicas. “Su abuelo, Alberto I fue el fundador del Museo de Mónaco, financió campañas oceanográficas alrededor del mundo hace alrededor de un siglo, incluso, muchos de los libros que se utilizan porque estudian las ciencias del mar y que sirven de referencia, se editaron gracias al interés que ha tenido la familia real en los temas de exploración en los océanos”, aseguró el capitán Arias.

TAREA PARA LOS TERRITORIOS

Si bien al Gobierno Nacional le compete crear las normas a nivel general, los entes territoriales también deben aportar para que la ‘tarea’ se cumpla como debe ser.

El viceministro Edilberto Guevara mencionó, que “en el tema de basuras, hasta hace poco todo iba a los rellenos y lo que no iba al río y de allí al mar. Frente a esto ya sacamos una nueva política donde priorizamos que todo se recicle, se trate, se recupere, se reutilice y tratar que la menor parte vaya hasta los rellenos”.

Así mismo, el funcionario nacional indicó, que “desde el año pasado, expedimos una resolución de uso racional de bolsas y luego le pusimos un impuesto para reducir la cantidad de plástico que andaban por ahí volando y que eran las que finalmente llegaban al río o al mar. Esto nos ha dado muy buenos resultados; hoy tenemos una reducción de alrededor del 30 %, ya estamos trabajando en una resolución sobre postconsumo de envases y empaques de plástico que consiste en que los generadores y productores, deben armar unos programas para que cada año se establezcan metas de reducción más grandes”.

El río Manzanares es uno de los principales contaminantes del mar. Expertos señalan, que si la comunidad sigue arrojando desechos al río y estos van a dar al mar, pueden acelerar la acidificación en los mares.

 A TRABAJAR JUNTOS

La mejor forma de aportar un granito de arena para controlar la acidificación en los mares es trabajar juntos. Generando cultura ciudadana y dando a conocer el fenómeno, pueden ser útiles a la hora de disminuir los impactos de este fenómeno.

Así lo ratificaron las autoridades, quienes aseguraron que “a ellos, como instituciones del Estado, les corresponde hacer el respectivo control, pero no se puede hacer una labor eficiente si no trabajamos en equipo los gremios, la población, el Distrito, la Gobernación y todos los involucramos en el tema”.

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