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Paradoja de vida y muerte

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Algunas personas encuentran en la muerte el descanso a sus adecimientos. Otros, pese a sus limitaciones, se mantienen perseverantes y se niegan a morir.

Dánisa Varela Mendoza

Bien dice una parábola de la Biblia que ‘de todo hay en la Viña del Señor’. Hay quienes desean morir para sentir un poco de alivio a los sufrimientos ocasionados, muchas veces, por enfermedades crónicas; y otros que a pesar de sus limitaciones físicas se aferran a la vida para dejar huellas imborrables gracias a su resiliencia.

Con frecuencia se conocen casos que llaman la atención en el mundo, los cuales invitan a reflexionar si somos capaces de afrontar situaciones dolorosas que involucran a un ser querido.

OPINIÓN CARIBE consultó a expertos en las áreas de la psicología y de la antropología con el fin de analizar ambos casos.

Efraín Antonio Ayala Sánchez, psicólogo, magíster en Gerencia de Recursos Humanos, explicó, que la decisión siempre va a depender de las motivaciones y expectativas que tenga cada individuo con respecto a lo que perciba de su vida, por lo que esté afrontando en esos momentos y las redes de apoyo con las que cuente.

“Por lo general, siempre se tiene la concepción de que quien muere es el adulto, porque ha cumplido su ciclo y ha vivido demasiado, sin embargo, podemos encontrar casos de jóvenes que quieren morir y adultos que desean seguir viviendo”, sostuvo.

PIDIÓ ‘DORMIR PARA SIEMPRE’ Y LUEGO SE ARREPINTIÓ

Desde el punto de vista antropológico, hay personas que hablan de la muerte como un proceso natural, pero cuando se enfrentan a ella, cambian su percepción.

“Cuando hay una negación, siempre hay una afirmación. Es posible que cuando esas personas lleguen al momento de la muerte es donde se enfrentan con el verdadero significado. Podemos hablar del tema y otra estar al frente de esa situación”, afirmó Adriana de la Cruz.

Este concepto antropológico se relaciona con el caso de Valentina Maureira, una niña chilena que en  2015, cuando apenas tenía 14 años, le pidió a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que la dejaran descansar.

«Solicito hablar urgente con la Presidenta porque estoy cansada de vivir con esta enfermedad y ella me puede autorizar la inyección para quedarme dormida para siempre», publicó en su red social.

Según explicaron los familiares de Valentina a la BBC Mundo, Valentina tenía fibrosis quística, una enfermedad hereditaria y degenerativa que afectaba sus pulmones, hígado y páncreas.

Stephen Hawkings
murió a sus 76 años
pese a que los diagnósticos
médicos no
le daban esperanzas
de vida.

Su hermano mayor murió a los seis años de la misma enfermedad y hace menos de un mes un amigo y compañero de salas hospitalarias, también falleció.

Pese a que Valentina había cambiado de opinión, murió en mayo de 2015 en el Hospital Clínico de Santiago, debido a complicaciones de la fibrosis quística que padecía desde los 8 años.

ADOLESCENTE PIDE EUTANASIA

Nuevamente en Chile se conoció un caso donde una joven de 19 años, identificada como Paula Díaz Ahumada, lidera una campaña para que se le apruebe la eutanasia para sentir alivio por su enfermedad.

La joven se encuentra postrada en una cama desde hace cuatro años tras sufrir una enfermedad sin diagnóstico específico que la tortura día tras día. Algunos reportes médicos señalan, que «un cuerpo extraño se alojó en su médula y que junto con eso se desencadenó una alteración en su sistema nervioso central».

En un video que circula en las redes sociales, Paula afirma, «no tengo descanso, es terrible que no pueda descansar. Ni de día ni de noche. Ya no soporto mi cuerpo, no soporto no apoyarlo. Mi cuerpo está desgarrado. Ninguna parte puedo apoyar sin que me duela o no se rompa. Cómo no pueden entender que ya no puedo más”.

Frente a casos como el de Paula Díaz, el psicólogo Efraín Ayala Sánchez explica, que “son personas que llevan mucho tiempo con algún tipo de enfermedad y sienten que sus fuerzas se desvanecen, encontrando en la muerte esa forma de descansar y no ver sufrir a sus seres queridos o a ellos mismos.

Por otra parte, se puede encontrar el caso de una persona muy activa e independiente y de un momento a otro por un accidente o algún tipo de enfermedad el rumbo de su vida cambia, quedado a expensas de los demás. Aquí podríamos hablar de una persona que se siente frustrada y experimenta una etapa de negación ante su nueva situación, el no ser como antes genera estados de ánimos bajos y por tanto, deseos de no continuar porque ya nada tiene sentido para ellos”.

SE AFERRAN A LA VIDA

Contrario al caso de Paula Díaz, hay cientos de personas que a pesar de la situación que afrontan se empeñan en luchar y mantenerse vivos. Aunque la muerte los pueda sorprender en cualquier momento y muchas veces son conscientes de ello, disfrutan cada día como si fuese el último.

Así pasó con Stephen Hawking, quien a sus 21 años fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa motoneuronal que causa una parálisis muscular progresiva.

Por lo general, a las personas que se le diagnostica la enfermedad mueren a los pocos años. Sin embargo, sus limitaciones físicas no interrumpieron en ningún momento su actividad intelectual y gracias a su tenacidad fue reconocido en el mundo como uno de los físicos más influyentes. Pese a los pronósticos médicos, Stephen Hawking murió el 14 de marzo de 2018, a sus 76 años.

Efraín Ayala Sánchez, psicólogo, magister en Gerencia de Recursos Humanos.

Asegura Ayala Sánchez, que “en el caso de las personas que pese a algún tipo de limitación se aferran a la vida, podríamos hacer referencia a quienes sienten que aún pueden dar más, es decir, que su ciclo no termina porque hay cosas que no han cumplido dentro de sus proyectos personales y tienen esa motivación intrínseca, o tal vez quienes prefieren seguir luchando porque no quieren que sus seres amados queden sin el apoyo que él o ella les estén brindando. Son personas que encuentran un sentido a la vida y por ende, sienten que son pruebas que los pueden fortalecer y de esta manera ser ejemplos para quienes pasen por situaciones similares”.

En esa teoría coincide la antropóloga Adriana de la Cruz, quien señala, que “Stephen Hawking fue una persona consciente que tenía la muerte en la puerta de su casa, por así decirlo, y esa podía ser una de las motivaciones para luchar y seguir viviendo”.

ANTROPOLOGÍA DE LA MUERTE

De acuerdo con lo manifestado por Adriana de la Cruz, quien además, trabaja en la disciplina de ‘Antropología de la muerte’, nadie vive el día tras día pensando que va a morir, precisamente porque las personas no están preparadas para ese momento. “La naturaleza humana evita ese tipo de pensamientos para seguir con las actividades cotidianas”.

Esta rama consiste en estudiar las prácticas culturales que producen las sociedades alrededor de la muerte. Esto hace referencia a rituales fúnebres y demás situaciones que se dan a partir de la muerte.

“La muerte no es solo un recuerdo triste, sino, que después que se acaba una vida, empieza otro proceso más allá el cual es producido por los seres humanos, por la sociedad”, sostuvo la Antropóloga.

Desde la Antropología de la muerte se estudian diferentes conceptos para explicar este hecho y con base en ello encontrar la razón de la existencia de los seres humanos.

¿ESTAMOS PREPARADOS PARA QUE UN SER QUERIDO SE VAYA?

Una de las circunstancias más difíciles de afrontar por parte de los seres humanos es la pérdida de un ser querido. Sea cual sea la causa del deceso, el dolor es indescriptible e inenarrable por la partida de un familiar.

Efraín Ayala sostiene, desde la psicología, que “aunque todos sabemos que tenemos un ciclo en este mundo y en cualquier momento toca afrontar esta situación, nunca estamos preparados para la pérdida de un ser querido o de alguien que ha significado mucho en nuestras vidas. El duelo siempre será esa etapa de negación al no aceptar que ello esté sucediendo, siempre nos preguntaremos el porqué de su partida.

Es más difícil cuando se produce la muerte de una persona joven, sobre todo por acontecimientos imprevistos e intempestivos como accidentes, asesinatos o enfermedades repentinas, que la de un adulto por algún tipo de enfermedad”.

SE REQUIERE AYUDA

Cuando una persona sufre la pérdida de un ser querido trata de buscar refugio bien sea con sus amistades, en grupos religiosos o en cualquier actividad que lo mantenga ocupado.

Adriana de la Cruz aseguró, que no es fácil estar cerca de las personas que perdieron a un ser querido, porque estas se aferran al recuerdo de los momentos compartidos, así como tampoco para aquellas que saben que sus familiares en cualquier momento van a morir.

Afirma Efraín Ayala, que las redes de apoyo como la familia y allegados cumplen un papel fundamental. “Esto lo hacen con el fin de no sentirse solos y así mantener la mente ocupada, haciendo referencia a un duelo normal. Cuando las personas atraviesan un duelo patológico y pasado un tiempo sienten que no asimilan su nueva situación, es bueno escucharlas, pero también deben acudir a un profesional para que este establezca un plan de intervención acorde con lo detectado en el individuo”.

Es por esto, que una ayuda profesional nunca estará de más para encontrar soluciones. Para estos casos, la psicología puede ser una buena alternativa.

“Es pertinente brindar apoyo tanto a las personas que enfrentan esta situación como a los familiares. Hay una disciplina integral llamada Tanatología que aborda todo lo relacionado con el fenómeno de la muerte en el ser humano: la pérdida, el sufrimiento psicológico, las relaciones significativas del enfermo, el dolor físico, las voluntades anticipadas, los aspectos legales, la observancia del trato humanitario que ha de brindarse, con la cual se orienta al enfermo hacia la aceptación de su realidad, proceso que se traduce en esperanza sobre la situación real. Esto incluye una mejor calidad de vida, una muerte digna y en paz”, precisó Efraín Ayala.

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