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Ciénaga

El vigía de los animales

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Daniela Pirela Wisman

Eduardo Sánchez recorre en una motocicleta el municipio de Ciénaga, Magdalena, buscando a perros, gatos, palomas e iguanas, para alimentarlos. Cuenta que su amor hacia los animales comenzó desde que estaba joven, es un cariño que al pasar del tiempo se mantiene intacto.

“Mi cariño hacia los animales es desde pela’o, es de toda la vida. Yo trabajé en Fundación, de hecho, allá me pensioné, cuando vivía allá le daba de comer a unos animales; cuando me venía para Ciénaga, alimentaba a otros aquí. Soy pensionado y ahora me dedico a esto”.

El señor Sánchez se considera un defensor de los derechos de los animales, algo que en este país se necesita mucho, pues los casos de intolerancia y maltrato animal son cada vez más comunes. “Soy un defensor de los derechos de los animales en Ciénaga, los opero, los baño, los acojo, les doy comida y hasta los inyecto. Todo esto se lo hago a los que pueda, a unos 60 perros, 300 palomas, 40 gatos y a las iguanas, pero a estas, no mucho, porque no he podido conseguir la lechuga”.

El alimento de los animales sale de un presupuesto que él mismo destina de su pensión, y a veces encuentra ángeles en el camino que apoyan su labor y le colaboran con carnes frías para complementar. “Yo compro sacos de pollo, concentrado y salchichones”. Él es el encargado de ponerle sazón al alimento que reparte por las calles del municipio.

Su rutina comienza desde muy temprano, y es de lunes a domingo, no hay un día de la semana que los animales que alimenta en Ciénaga se queden sin comer. “Me levanto muy temprano, más o menos a las cinco de la mañana. Lo primero que hago es cocinar el pollo, con el agua que queda, ablando el concentrado, pico todo y lo junto con las carnes frías”.

Luego de la preparación de los alimentos para los animales, el señor Eduardo o ‘El Cachaco’ como es conocido en Ciénaga, inicia el primer recorrido del día. “Empiezo el primer recorrido por el municipio a eso de las diez de la mañana y al terminar hago algunos mandados que tenga pendientes”.

Cuenta que cuando llega el mediodía y el sol hace de las suyas en La Salitrosa, llega a su casa, almuerza, hace una siesta y a las 3 de la tarde sale a hacer su segundo recorrido, el cual señala, es más largo que el de la mañana, teniendo en cuenta que desde muy temprano llegan gatos y perros a su casa buscando algo que comer y eso le recorta el recorrido matutino.

Frente a todas las noticias de maltrato animal y los dolores por los que ha visto atravesar a varios animales del municipio, el señor Eduardo Sánchez hace un llamado a la comunidad para que cuiden y protejan a los animales. “Hago un llamado a la comunidad cienaguera para que cuiden a los animales, no los maltraten y adopten, deben tener el corazón abierto para que lleguen bendiciones a su vida”.

Su labor de proteger a los animales va de la mano con la de algunas fundaciones que hay en el municipio, las cuales se dedican a cuidar y a darles refugio a los animales que los necesitan. “Hay algunas fundaciones, pero no tienen los recursos suficientes para acogerlos a todos, sin embargo, hacen lo posible y recogen a perritos y gatos abandonados, los alimentan y cuidan”. Asimismo, cuenta que han trabajado de la mano para salvarle la vida a muchos de estos.

Algunas personas se aprovechan de su labor y dejan animales abandonados en su casa, “hace aproximadamente un mes estaba en mi casa y vi una cajita, pero no le presté atención. El muchacho que barre la terraza me pidió una bolsa y le dije que cogiera la cajita, me dice que había cuatro gaticos, tenían como 2 días de nacido”. Esto es cada vez más común, personas que no se hacen responsables de los animales y los abandonan a su suerte.

Una de las anécdotas que más recuerda con alegría, es cuando ayudó a una perrita enferma de moquillo, enfermedad común en los caninos. “Recuerdo que un día llego una perrita y se alojó debajo de una camioneta de la Policía, estaba enferma de moquillo, llamé a un veterinario, además de la ayuda de una fundación. La perrita estaba ahí y no podía caminar, le pusimos los medicamentos y luego al verla recuperada le puse de cariño ‘Moqui’, porque superó la enfermedad”.

Cuando los animales ven llegar al señor Eduardo se entusiasman, saben que llegó su cuidador excepcional. Una persona que de manera cómica cuenta, que ha peleado con sus hijos porque le dicen que a veces, esto no es bien visto. De igual forma, cuando tiene planes de viaje, lo primero que hace es dejarles la comida lista y al regresar retoma sus infaltables recorridos, haciendo felices los días de los animales que tanto lo quieren y respetan.

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