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Taganga rechaza el plan de manejo del Parque Nacional Natural Sierra Nevada

Opinión Caribe

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En medio de una mesa técnica lograda gracias a la acción jurídica de los diversos colectivos que buscan la defensa del territorio de Taganga, la comunidad expresó el rechazo a la medida que busca implementar la institución Parques Naturales de Colombia como producto de un plan de manejo al territorio que comprende la Sierra Nevada de Santa Marta.

La discusión giró en torno la poca credibilidad que goza la institución frente a los raizales que leen en la coyuntura un desplazamiento y el apoderamiento de terceros de los territorios considerados como propiedad del pueblo asentado en este litoral hace más de 400 años.

Una de las negativas del plan de manejo corresponde a la distribución del terreno y a las actividades que esta encierra, asimismo el atentado que sufre la vocación propia de este asentamiento que vive de la comercialización de la pesca.

“Debemos conocer las consecuencias de estos planes maestro y de manejo, con esto lo que viene es el desastre para la comunidad, tanto para el tema de turismo como para la pesca. Desde 1999 venimos luchando porque sabíamos que esto iba a pasar, que nos van a sacar porque desde ‘punta venado’ hasta Arrecife, está concesionado y eso no nos lo dicen a las comunidades; que ya no vamos a poder entrar porque van a ser ajenos” expresó José Luis Cantillo, líder comunitario de Taganga.

El Plan de manejo

El plan de manejo consta de alrededor de 520 folios en lo que se encuentran las disposiciones consensuadas con las comunidades étnicas asentadas en la Sierra Nevada de Santa Marta, territorio al que la comunidad de Taganga se niega ser excluido de dicha negociación adelantada con los cabildos arhuaco, wiwa, kogi y kankuamo. Pues los habitantes del corregimiento se atribuyen por antonomasia el título de comunidad indígena a la que se le debía consultar para este acuerdo.

La base de la inconformidad radica, entre otras cosas, en la reducción de la actividad pesquera en sitios históricamente conocidos, en donde existen alrededor de 11 ancones que permiten la pesca con fines comercialización. El plan, según los habitantes de Taganga, restringe esta actividad posibilitando solo la pesca de subsistencia, la cual es limitada y de la que no se podría vivir como actividad económica.

“No se puede poner en duda que la vocación taganguera en pesquera, de esto es que vivimos. Nosotros desde la creación de Parques el Estado nos fue engañando poco a poco y nos fue quitando las playas, y con este plan de manejo nos quieren quitar el islote ‘La Aguja’, y legalizar lo que nos habían quitado. Nos dejaban pescar a cambio de mentiras. ¿Por qué no ha habido un pronunciamiento por parte de Parques Nacionales sobre los que verdaderamente contaminan el ecosistema?” expresó Lilibeth Cantillo, líder del corregimiento.

Sectores como ‘La Aguja’ es defendido por los activistas porque además de ser un punto de pesca, se configura como un resguardo sagrado que representa la idiosincrasia taganguera por la mitología que lo encierra.

Escrituras públicas de 1873

La defensa de la población de Taganga contra lo que ellos llaman una amenaza de desplazamiento por parte del Estado, son las escrituras públicas de San Antonio de Bonito Gordo otorgada entre 1873 y 1982 en la que se establecen los límites geográficos de la población. Además, existe una cédula real entregadas en agosto de 1626.

A pesar de los reconocimientos que históricamente ostentan como pueblo precolonial, Taganga no puede exigir más allá que lo que las leyes y el reconocimiento jurídico le permite. Es decir, esta población de pescadores no es catalogada como asentamiento indígena, tal como sí son reconocidos las etnias existentes, por lo que el principal reto será para que toda la actividad pesquera que allí se desarrolla pueda tener libertad y apropiamiento del océano, es incluir a los tagangueros dentro de la lista de comunidades que puedan utilizar el territorio con responsabilidad y sin restricción. En otras palabras, sean reconocidos como nativos indígenas.

Por lo anterior, los pobladores de Taganga le exigieron a Parques Naturales de Colombia, le reestructuración del plan, en vista de lo manifestado por Ricardo Lozano, ministro de Ambiente, quien dijo que era necesario agrupar todos los actores incluidos dentro del conflicto. Por tanto, la entidad encargada de las reservas naturales propuso postergar los diálogos a fin de la tranquilidad de quienes viven y se sostienen de la actividad que la Sierra y las playas permiten.

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