Territorio & Poder
La basura que adorna Santa Marta
Montones de basura, malos olores y espacios públicos convertidos en botaderos improvisados marcaron el panorama de Santa Marta este 6 de enero. Un recorrido de Opinión Caribe evidenció que, entre El Rodadero y Miraflores, la falta de cultura ciudadana y las fallas en la recolección de residuos siguen afectando la imagen turística y la calidad de vida de los samarios.
Santa Marta amaneció este 6 de enero envuelta en un panorama que dista mucho de la imagen turística que se intenta proyectar. La acumulación de basuras volvió a tomarse sectores clave de la ciudad, evidenciando una problemática persistente que afecta la calidad de vida de residentes y la percepción de quienes visitan la capital del Magdalena.
Un recorrido realizado por Opinión Caribe permitió constatar la grave situación entre el sector de El Rodadero y el barrio Miraflores. En El Rodadero, uno de los puntos más representativos y concurridos de la ciudad, se observaron montones de residuos acumulados en el espacio público, algunos de ellos en estado de descomposición, generando malos olores y un ambiente poco saludable para comerciantes, habitantes y turistas.
La situación no es distinta en el sector de Miraflores, donde la basura se encuentra dispuesta en un lugar en el que, irónicamente, existe un aviso que prohíbe de manera expresa arrojar residuos. Aun así, los desechos se acumulan sin control, dejando en evidencia no solo la falta de vigilancia, sino también la ausencia de cultura ciudadana frente al manejo de los residuos sólidos.

Este escenario no es nuevo. Comunidades, moradores, comerciantes y medios de comunicación han denunciado de manera reiterada esta problemática, sin que hasta el momento se evidencien soluciones estructurales que logren frenar la constante contaminación de la ciudad.
Desde Opinión Caribe se insiste en la necesidad de un compromiso conjunto. Por un lado, se hace un llamado urgente a la ciudadanía para fortalecer la cultura ciudadana y el respeto por los espacios públicos. Por otro, se exige a las empresas encargadas de la recolección de residuos, como Atesa, mayor eficiencia y respuesta oportuna frente a esta situación que empaña la imagen de Santa Marta y afecta directamente la salud pública.
La pregunta sigue siendo la misma: ¿quién responde? La solución no puede recaer en una sola parte. Ciudadanía y entidades responsables deben actuar de manera articulada para evitar que la basura siga “adornando” a Santa Marta y convirtiéndose en una postal repetida de abandono e indiferencia.
