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El Magdalena entre masacres, líderes asesinados y una cifra récord de homicidios
El Magdalena cerró 2025 con un deterioro alarmante en materia de seguridad: cinco masacres, al menos seis líderes sociales asesinados y la histórica cifra de 615 homicidios. Este balance deja en evidencia una escalada de la violencia armada y un control territorial cada vez más marcado por parte de actores ilegales, configurando un escenario de violencia persistente que pone en duda el impacto real de la política de “paz total” en el departamento.
Por: Arnol Sarmiento
Al cierre del año 2025, el departamento del Magdalena registró un panorama crítico en materia de derechos humanos y seguridad, marcado por el aumento de masacres, el asesinato de líderes sociales y una cifra histórica de homicidios. Así lo revela el más reciente informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), a través de su Observatorio de Derechos Humanos y Conflictividades, complementado con datos de la Plataforma de Derechos Humanos PDHAL.
De acuerdo con Indepaz, durante 2025 se documentaron oficialmente cuatro masacres en el Magdalena, ocurridas en los municipios de Zona Bananera, Sabanas de San Ángel y Ciénaga, donde se registraron dos hechos. No obstante, PDHAL advirtió que en el corregimiento de Palmor, en la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta, se presentó otro hecho de estas características que no figura en el consolidado oficial de Indepaz, por lo que el total real ascendería a cinco masacres en el departamento.
Indepaz recuerda que se considera masacre el homicidio intencional y simultáneo de tres o más personas en estado de indefensión, cometido por un mismo autor y bajo las mismas circunstancias de modo, tiempo y lugar.
Líderes sociales y religiosos, entre las víctimas
El informe también confirma el asesinato de cuatro líderes sociales en el Magdalena durante 2025. Las víctimas fueron Iván Darío García González, asesinado el 10 de enero en Zona Bananera; Didier de Armas Sierra, ultimado el 2 de febrero en Santa Marta; José Díaz Castillo, asesinado el 28 de febrero también en la capital del departamento; y Luis Eduardo Cisneros Gómez, quien fue asesinado el 9 de noviembre en el municipio de San Zenón.
Sin embargo, la cifra sería mayor. Según el director de la Plataforma de Derechos Humanos PDHAL en el Magdalena, al cierre del año también fueron asesinados dos líderes religiosos en el municipio de Fundación, hechos que agravan el balance de violencia contra liderazgos sociales y comunitarios en el territorio.
Cinco años de masacres: 24 hechos y 71 víctimas
El análisis histórico de Indepaz evidencia que la violencia asociada a masacres no es un fenómeno aislado. Entre 2020 y 2025, en el Magdalena se registraron 24 masacres que dejaron un total de 71 víctimas. El año más crítico fue 2023, cuando se reportaron siete masacres con 22 víctimas, concentradas en los municipios de El Banco (dos hechos), Ciénaga, Nueva Granada y Santa Marta, donde ocurrieron tres masacres en apenas 45 días.
En contraste, 2020 fue el año con menor número de casos, con solo dos masacres registradas en Ciénaga y Santa Marta. En 2021 se reportaron tres masacres con nueve víctimas en Santa Marta, Aracataca y Guamal; en 2022 ocurrieron cuatro hechos con 12 víctimas en Zona Bananera y Santa Marta; y en 2024 se contabilizaron tres masacres con 10 víctimas en Fundación, Puebloviejo y San Zenón.
La guerra que asfixia al Magdalena: masacres, reclutamiento y control territorial
Para 2025, el balance volvió a ser alarmante: cuatro masacres dejaron 12 víctimas, sin contar el caso adicional reportado por PDHAL en la Sierra Nevada.
Uno de los aspectos más preocupantes del informe es la reiteración de estos hechos en los mismos municipios. Santa Marta, El Banco, Ciénaga, San Zenón y Zona Bananera registraron entre dos y tres masacres en los últimos cinco años, lo que evidencia patrones persistentes de violencia y control armado.
Cifras históricas en homicidios
El contexto de las masacres se agrava con el comportamiento general de los homicidios. Según el informe de PDHAL, el Magdalena cerró 2025 con 615 homicidios, una de las cifras más altas de los últimos tiempos, en medio de la implementación de la política de “paz total” del Gobierno nacional.
Los municipios más afectados fueron Zona Bananera, con 107 homicidios; Ciénaga, con 96; Fundación, con 54; Aracataca, con 33; y Pivijay, con 30 asesinatos. Varios de estos territorios coinciden, además, con los municipios donde se registraron masacres, lo que refuerza la gravedad del escenario de seguridad.
El consolidado histórico muestra una tendencia sostenida al alza: el departamento pasó de 374 homicidios en 2021 a 500 en 2022, luego a 536 en 2023, 573 en 2024 y finalmente 615 en 2025, incluyendo crímenes asociados a masacres y otras expresiones de violencia armada.
Alerta por control armado y cuestionamientos a la “paz total”
Para PDHAL, estos datos configuran una alerta temprana sobre la gravedad de la situación en varias zonas del Magdalena, donde la presencia e incidencia de grupos armados ilegales se traduce en control territorial y violencia selectiva. La persistencia de masacres y asesinatos de líderes sociales pone en entredicho los efectos reales de la política de “paz total” en un departamento históricamente golpeado por el conflicto y la criminalidad.
Por lo cual se advierte que, más allá de las cifras, el Magdalena enfrenta un escenario de violencia agravada que exige respuestas estructurales. En ese sentido, insiste en la necesidad urgente de políticas públicas de seguridad eficaces, que permitan frenar el incremento de homicidios y masacres, y evitar que cada año cientos de familias sigan engrosando las estadísticas de víctimas en el departamento.
Más de 1.200 homicidios se registraron en Magdalena, Cesar y La Guajira durante el 2025
En este contexto, el balance de 2025 deja al descubierto una crisis profunda de seguridad y derechos humanos en el Magdalena. Las cifras no solo evidencian el fracaso de las estrategias actuales para contener la violencia, sino que confirman la consolidación de escenarios de control armado y criminal en varios municipios del departamento. Mientras las masacres, los homicidios y los asesinatos de líderes sociales continúan en ascenso, la ausencia de resultados tangibles obliga a replantear con urgencia las políticas de seguridad y protección, antes de que la violencia siga normalizándose como parte del paisaje cotidiano del Magdalena.
