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Enfrentamientos armados en la Sierra Nevada dejan a más de 2.800 personas confinadas

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La crisis humanitaria afecta principalmente a comunidades indígenas arhuacas y campesinas en la zona rural de Aracataca. Entre las víctimas se reporta la muerte de tres personas, incluida una autoridad tradicional y un niño de seis años.

 

Por: Arnol Sarmiento

Una grave crisis humanitaria se registra en la Sierra Nevada de Santa Marta, en jurisdicción del municipio de Aracataca, Magdalena, donde al menos 2.802 personas, agrupadas en 512 familias, permanecen confinadas desde el pasado 6 de marzo como consecuencia de intensos enfrentamientos entre dos grupos armados ilegales que se disputan el control del territorio.

La situación más crítica se presenta en el corregimiento de Cerro Azul, donde la población civil ha quedado atrapada en medio de las hostilidades. Entre los afectados se encuentran 2.582 indígenas de la etnia arhuaca, pertenecientes a las comunidades de Serankwa, Dwanawimaku, Gunmaku y Sabanas de Gobierno, además de 220 campesinos residentes en la vereda Palestina.

Víctimas y ataques contra la población

Los enfrentamientos ya han dejado consecuencias fatales para la población civil. En la comunidad de Serankwa, que quedó en medio del fuego cruzado, se confirmó la muerte de tres personas, entre ellas una autoridad tradicional indígena y un menor de seis años.

Asimismo, 13 personas resultaron heridas, entre ellas tres menores de edad, quienes debieron ser evacuados el pasado 10 de marzo mediante operaciones helicoportadas de la Fuerza Pública para recibir atención médica especializada.

De acuerdo con los reportes recogidos en la zona, los habitantes no solo enfrentan el riesgo del fuego cruzado, sino también la utilización de drones para el transporte de artefactos explosivos, la presencia de municiones sin detonar y el peligro permanente por minas antipersonal.

A estas amenazas se suma la denuncia de que los grupos armados han ocupado viviendas y atacado infraestructura comunitaria, aumentando la vulnerabilidad de las comunidades indígenas y campesinas.

Confinamiento y crisis humanitaria

El confinamiento ha paralizado prácticamente todas las actividades en estas comunidades de la Sierra Nevada.

Las restricciones de movilidad impiden que los habitantes puedan acceder a fuentes de agua, cultivos y centros educativos, lo que ha generado un rápido deterioro en las condiciones de vida.

Además, líderes comunitarios advierten sobre el riesgo de reclutamiento forzado de menores, en un contexto en el que las clases se encuentran suspendidas por motivos de seguridad.

Limitaciones para la atención de la emergencia

La Alcaldía de Aracataca informó que ya agotó los recursos disponibles para atender la emergencia humanitaria, lo que limita la capacidad de respuesta inmediata frente a la crisis.

El acceso a las comunidades también representa un desafío logístico, ya que las zonas altas de la Sierra Nevada solo cuentan con caminos de herradura, lo que dificulta el ingreso de ayudas humanitarias mientras persisten los enfrentamientos armados.

Respuesta institucional

Desde el pasado 9 de marzo, autoridades locales y el Cabildo Arhuaco iniciaron el levantamiento de censos para identificar a las familias afectadas y canalizar las ayudas humanitarias.

En paralelo, una comisión integrada por la Defensoría del Pueblo, la Gobernación del Magdalena y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) se desplazó hasta la comunidad de Gunmaku para documentar las afectaciones.

Por su parte, la Unidad para las Víctimas (UARIV) indicó que se encuentra a la espera de los censos oficiales para activar el mecanismo de apoyo subsidiario y coordinar la asistencia a la población afectada.

Advertencias previas

La Defensoría del Pueblo ya había advertido sobre el riesgo de una crisis de este tipo en la región mediante la Alerta Temprana 020 de 2025, en la que alertó sobre la creciente disputa territorial entre grupos armados ilegales y el alto nivel de riesgo para las comunidades indígenas y campesinas que habitan en esta zona de la Sierra Nevada.

Mientras continúan los combates, las comunidades permanecen confinadas a la espera de un corredor humanitario que permita el ingreso de ayuda y reduzca el impacto de una crisis que amenaza con agravarse en los próximos días.