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Aciertos en las propuestas del presidente electo

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Más allá de las diferencias políticas, varias de las propuestas anunciadas por el presidente electo, Abelardo de la Espriella, merecen ser analizadas con atención porque apuntan a problemas estructurales que Colombia ha postergado durante años y que hoy exigen decisiones más técnicas que ideológicas.

Uno de los elementos más destacables es el énfasis en un Estado más eficiente. La revisión de entidades duplicadas, la racionalización de cargos y el control de las nóminas paralelas no solo responde a una lógica de austeridad, sino a una necesidad de gobernanza moderna. Un aparato estatal menos fragmentado y más enfocado en resultados puede mejorar significativamente la capacidad de ejecución sin implicar un debilitamiento institucional.

En la misma línea, la preocupación por la disciplina fiscal es un acierto relevante. El país enfrenta una trayectoria de gasto creciente que no siempre está respaldada por ingresos estructurales. La propuesta de priorizar la inversión, depurar el gasto ineficiente y fortalecer la sostenibilidad fiscal introduce un enfoque necesario: el presupuesto como herramienta técnica y no como instrumento expansivo sin evaluación de impacto.

Otro punto que destaca es la modernización de la DIAN mediante tecnología avanzada, analítica de datos e inteligencia artificial. Este enfoque es particularmente pertinente en un contexto donde la evasión y la elusión siguen siendo desafíos significativos. Antes de considerar nuevas cargas tributarias, el fortalecimiento del recaudo y la ampliación de la base efectiva de contribuyentes representan una vía más eficiente y menos distorsionante.

En materia de contratación pública, la apuesta por mayor transparencia y trazabilidad es igualmente relevante. La incorporación y fortalecimiento de sistemas digitales, datos abiertos y mecanismos de alerta temprana puede reducir espacios de discrecionalidad y mejorar la detección de irregularidades. Este tipo de reformas tienden a tener un impacto transversal en la eficiencia del Estado y en la confianza ciudadana.

En el frente de seguridad, la orientación hacia inteligencia estratégica, desarticulación financiera de estructuras criminales y recuperación del control territorial refleja un enfoque más integral. La experiencia comparada muestra que la reducción de la criminalidad no depende únicamente de la presencia de fuerza pública, sino de la capacidad del Estado para intervenir economías ilegales y consolidar institucionalidad en territorios críticos.

También es destacable la propuesta de una transición energética gradual y técnicamente responsable. Mantener la seguridad energética mientras se avanza hacia fuentes renovables es un equilibrio complejo pero necesario. Evitar transiciones abruptas reduce riesgos sobre tarifas, abastecimiento y estabilidad macroeconómica, especialmente en economías dependientes de recursos tradicionales.

En el sector rural, las iniciativas de titulación de tierras, fortalecimiento del pequeño productor y mejora de los canales de comercialización apuntan a un problema estructural de productividad y formalización. Sin embargo, su impacto dependerá de su articulación con crédito, infraestructura rural y asistencia técnica efectiva, elementos que históricamente han sido el cuello de botella de la política agraria.

En conjunto, estas propuestas configuran una agenda que, desde una lectura técnica, tiene potencial de impacto si se traduce en políticas bien diseñadas, fiscalmente viables y con capacidad institucional de ejecución. No se trata únicamente de enunciados programáticos, sino de líneas de acción que podrían reorientar la gestión pública hacia estándares más modernos de eficiencia y control.

El principal desafío será preservar este enfoque pragmático frente a las tensiones políticas y a la tentación de priorizar medidas de alto impacto discursivo pero baja viabilidad técnica. En la medida en que se mantenga la coherencia entre diagnóstico, diseño e implementación, estas propuestas podrían convertirse en una base sólida para mejoras estructurales en la gestión del Estado colombiano.