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Poder & Gobierno

EL MANZANARES Y SUS MALLAS: UNA MEDIDA QUE EMPIEZA POR EL FINAL

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La instalación de barreras flotantes responde a un problema que nace río arriba. El Distrito aún no informa dónde estarán, cuántas serán, cuánto costarán ni quién se encargará de mantenerlas.

Por Víctor Rodríguez Fajardo

El Manzanares desemboca en el mar cargando parte de lo que la ciudad arroja a sus aguas. La Alcaldía de Santa Marta anunció que instalará mallas flotantes para retener residuos sólidos, ramas y troncos antes de que alcancen la desembocadura y terminen en las playas.

La decisión forma parte de un plan de choque liderado por el alcalde Carlos Pinedo Cuello, con participación de Essmar, Atesa, la Oficina para la Gestión del Riesgo y otras dependencias distritales. Durante un recorrido realizado el sábado 5 de septiembre, las entidades evaluaron los puntos donde podrían instalarse las barreras.

El gerente de Essmar, David Millán Orozco, precisó que las estructuras podrían ubicarse antes de la desembocadura, en zonas intermedias o en sectores de la cuenca donde se haya identificado una mayor disposición irregular de residuos. La administración también estudia la posibilidad de replicar el sistema utilizado en Barranquilla para contener los desechos transportados por sus canales.

El plan no se limita a la intervención física. El Distrito anunció campañas de cultura ciudadana casa a casa, especialmente en las comunidades ubicadas alrededor de la ronda hidráulica, para reducir el vertimiento de basura y atacar el origen del problema.

Lo que todavía está en el aire determinará si la medida funciona o queda reducida a un gesto. No se han informado el número de mallas, su costo, las ubicaciones definitivas ni el cronograma de instalación. Tampoco se ha precisado quién retirará el material acumulado ni con qué frecuencia.

Ese vacío adquiere mayor importancia durante la temporada de lluvias. Cuando aumenta el caudal, una barrera sin mantenimiento puede acumular residuos y obstaculizar el paso del agua.

Las mallas pueden impedir que parte de la basura llegue al mar. Su efectividad dependerá de que estén acompañadas por limpieza permanente, control institucional y cambios en las prácticas de quienes continúan utilizando el río como lugar de disposición de residuos.