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El silencio de los mayores – Por: Carlos M. Polo Jiménez

Opinión Caribe

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Carlos_PoloDesde años atrás, cuando la travesía para ir de Santa Marta a Riohacha por vía terrestre se hacía circundando la Sierra Nevada, pasando por Valledupar y el sur de La Guajira, ya los indígenas de la Sierra Nevada permanecían en su territorio, el de siempre. Vino entonces el progreso y las obras y se dispuso crear el Parque Natural Nacional Tayrona por parte del Gobierno Nacional y para que este espacio estuviera acorde con todas las líneas de desarrollo, se estableció el proyecto y construcción de la Transversal del Caribe, financiada con recursos nacionales y por valorización de los propietarios de predios vecinos y no vecinos al eje de tan importante vía. Los indígenas no manifestaron su parecer al respecto, porque no tenían los espacios de participación que les abrió la Constitución de 1.991, los mismos que disponen hoy o porque estuvieron de acuerdo en su momento por dicha obra.

Con la construcción de la vía Santa Marta – Riohacha – Paraguachón, el nexo entre nuestras capitales (Riohacha y Santa Marta) se realiza desde entonces sin necesidad de dar la vuelta a pie de monte de la Sierra Nevada. Todo esto por la influencia de la creación del Parque Tayrona. Sin embargo, y sin entrar a dilucidar sobre la atribución de la presencia de las comunidades indígenas en la zona costera que abarca el área del parque, es preciso acotar que ahora cuando han pasado casi cinco décadas de haber creado el Parque Tayrona y construido la vía Troncal del Caribe, solo con el concepto de los hermanos mayores se toma la decisión del Gobierno Nacional de cerrar el parque, por el término de treinta días, dizque porque se necesita su refuerzo natural sin la presencia de visitantes. Además las comunidades indígenas en este período desarrollarán ceremonias y ritos en sus sitios de pagamento.

Vaya uno a saber, qué se persigue detrás de todo esto, cuando en años anteriores esta circunstancia nunca se exigió, ni mucho menos se llevó a cabo. Lo mas triste es que siendo el Parque Nacional Natural Tayrona suelo del Distrito de Santa Marta, (ocupa más del 68% del área del Distrito),las decisiones de explotación y uso son del resorte del gobierno nacional. El gobierno Distrital funge como convidado de piedra.

Mientras se presentó la nefasta época de la bonanza marimbera, originando consigo todos los impactos negativos ambientales conocidos, los mismos que aún hoy padecemos en la ciudad de Santa Marta, especialmente en el factor agua, el gobierno nacional y los asentamientos indígenas lucieron apartados, pálidos y sin sentido de participación en la toma de decisiones decisivas para evitar o minimizar los efectos por todo lo que se hizo en tal momento. No es hora de lamentarnos, es hora de recordar que así mismo con las energías como se ha actuado hoy en tomar una decisión, ha debido ser su actuación en el ayer. El silencio dejó una respuesta larga y de mucho impacto en todo el sector de la Sierra y del Parque.

Otro botón para mostrar: la entrega por parte del gobierno Nacional a una firma del interior del país, con extranjero como cabeza principal a bordo, para la explotación exclusiva del Parque Tayrona, no importa que se halla asociado con elementos particulares o personas jurídicas de la ciudad, deja un sinsabor en el ambiente. Los resultados de esta expedición no son del todo positivos para Santa Marta. En este acontecimiento las comunidades indígenas, tampoco han dicho nada, ni siquiera musitaron al respecto.

No hay derecho que los samarios tengamos que soportar todo un calvario para disfrutar el Parque Tayrona y ahora sumarle la calamidad de un cierre temporal porque una fracción de su comunidad así lo considere. Los hermanos menores también tenemos el derecho a la opinión y más aún a la toma de decisiones en algo que nos pertenece. A esto los hermanos mayores, también asumen el silencio como respuesta a una realidad.

La oportunidad de los sucesos, es propicia para que tanto el Gobierno Nacional, sus entidades territoriales involucradas en el manejo del Parque Tayrona y la comunidad indígena que vive en la zona de interés, cierren filas alrededor de la comunidad entera de Santa Marta para un mejor manejo del Parque. Especialmente se busque el apoyo para la solución a los problemas que nos aquejan a todos desde el sector privado, sin afectación a ninguno de los participantes en la convivencia de nuestra zona litoral y de la Sierra Nevada.

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