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Cultura

Restaurante Karey: una tradición y amor por el mar

Opinión Caribe

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Con la mejor vista de El Rodadero, con el sabor del mar, la tradición y el amor ha permanecido por más de cuarenta años el restaurante Karey, fundado por el español Maximino Riaño y sostenido por una larga tradición familiar.

No es casualidad que el plato estrella del restaurante sea la paella de mariscos, una fusión de España y el Caribe que acogió al fundador de este lugar enamorado de Santa Marta y de una colombiana, su mayor motivación para quedarse en esta ciudad.

El lugar hoy luce renovado, moderno, con un aire a restaurante ‘recién inaugurado’, pero en donde el secreto sigue siendo la sazón de manos del mismo chef desde los inicios del Karey, ‘Lacho’, apasionado por la cocina, por los sabores y las delicias del Caribe, es el encargado de deleitar el paladar de quienes lo visitan.

Fallecido Maximino hoy el Karey está en manos de su hijo Juan Carlos, que a pesar de darle un toque moderno no abandona lo tradicional que sin duda es lo que ha mantenido este restaurante entre los mejores de Santa Marta.

“Mi papá llegó a Santa Marta en el año 1975, cuando puso el restaurante, institucionalizó la especialidad de la casa que es la paella de mariscos, esta es una empresa familiar y fiel a este planteamiento ha estado siempre administrada por mi tío José Jaimes”, indicó Juan Carlos Riaño, actual gerente e hijo del fundador.

“Aunque mi padre falleció en 1989 mantenemos la empresa como un patrimonio familiar anteponiendo siempre sus consejos y el objetivo que tuvo al fundarlo”, puntualizó.

Cada siete años se hacen remodelaciones en el Karey, capotear las diferentes crisis económicas que han afectado la ciudad y el país, es uno de los logros más sobresalientes de este restaurante.

“Sobrevivimos a la crisis de los noventa consolidándonos como el restaurante de más tradición, se mantiene la calidad de los platos y creo que seguimos en el mercado por eso, porque muchos negocios inician bien y se estancan meses después de la inauguración, mientras que aquí se mantiene la sazón y eso nos fortalece y nos afirma”, dijo Juan Carlos.

Hace menos de un año se decidió rediseñar el lugar y cambiar completamente el concepto, más moderno, más informal, pero siempre clásico y elegante, con una decoración y mobiliario más acorde con su ubicación frente al mar y eso hizo que mucha gente que no venía antes lo hiciera.

EL SECRETO DEL ÉXITO

FOTO 2 KAREY“Podemos decir que nuestra clientela es setenta por ciento turismo y un treinta por ciento clientes locales, soy un convencido de que un restaurante para que sobreviva en esta ciudad debe tener como prioridad el turismo”, explica Juan Carlos Riaño.

“El cliente local se aburre porque su principal característica es que le llama la atención la novedad, afortunadamente por la ubicación estamos entre los preferidos de los turistas ya que en nuestra terraza los vendedores no acceden a los clientes y eso es un valor agregado”, manifestó.

El secreto para la calidad es que los insumos se adquieren directamente de los buzos, frescos y en ocasiones el producto vivo, anteriormente el restaurante tenía una pecera de langostas que además de ser un atractivo llevaba el pescado de su lugar de hábitat directamente al plato para garantizar que estuviera completamente fresco.

Con la remodelación se quitó el lugar de las langostas, pero no se ha acabado con el principio de cocinar solo productos que se hayan adquirido vivos y frescos para que los platos sean plenamente disfrutados por los comensales.

‘Lacho’, Álvaro y Roger los chefs actuales han logrado posicionar lo tradicional incluyendo al mismo tiempo un toque moderno y ampliando la gama de sabores de tal forma que aunque la especialidad son los mariscos, hay una carta con platos para todos los gustos y así mantenerse firme ante la competencia.

Los meseros sin duda son también una muestra de lo que identifica al Karey, ´Cheo´ es un personaje, conocido por todos los que han disfrutado del Karey, como mesero su amabilidad y buen servicio ha impresionado a los comensales, a tal punto que ahora que se ha jubilado algunos lo llaman para invitarlo a comer.

Aunque se jubiló, su hijo tomó su puesto como mesero, otro de los empleados es el hijo del chef lo que pone al descubierto otro de los principios administrativos de este lugar y es la continuidad de los empleados.

“El trabajo en equipo es primordial porque además de mantener un buen ambiente laboral también incide en el éxito y el buen servicio que se presta”, dijo Juan Carlos.

Presidentes, alcaldes, empresarios y artistas de todo el país han sido clientes asiduos de este restaurante con muy buenos comentarios y muestras de satisfacción de haber estado en este lugar.

Como un empresario de tradición y con experiencia en el campo gastronómico Riaño aconseja a quienes se abren paso en este negocio que se deben establecer estrategias para atrapar el turista y no enfocarse en el cliente local.

Basada en esa afirmación la ubicación debe ser prioridad para que un negocio funcione además del producto y la adecuada administración.

Esto lo tiene claro la familia Riaño que pondera las bondades de la terraza del Karey donde para facilitar el disfrute del atardecer en El Rodadero se tiene la promoción de cocteles dos por uno.

Entre los samarios el Karey sigue siendo un lugar tradicional para visitar y el objetivo a futuro es que los samarios más jóvenes también lo conozcan y se enamoren de este lugar para permanecer como el restaurante más consolidado de la ciudad.

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