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Análisis

Docentes, prohibido enfermarse

Opinión Caribe

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Las denuncias se centran en la demora para la entrega de medicamentos, asignación de citas con especialistas y retardo en la atención médica.

Los docentes y pensionados del Magisterio tienen prohibido enfermarse, y si lo hacen viven toda una odisea para que el centro médico les preste los servicios como lo estipula la Ley. Aseguran que en este momento están mejor atendidos los usuarios del régimen subsidiado que esta comunidad de profesores.

Las quejas de los usuarios del sector educativo se centran en la demora para la asignación de citas con médicos especialistas y subespecialistas; entrega oportuna de medicamentos y la mala atención de administrativos y personal médico.

En este sentido, los educadores, prefieren sobregirar sus sueldos para recibir atención de médicos particulares que desgastarse tramitando tutelas para que les entreguen los medicamentos o les asignen citas con especialistas.

Grisélida Jiménez Pertuz, pensionada del Magisterio es afectada por la mala prestación que le brinda la clínica General del Norte. “Durante años la clínica me tiene paseando de especialista en especialista y ninguno da un diagnóstico real en cuanto a los síntomas que presento. Cuando me trasladan para Pivijay, empiezan los inconvenientes, me tocaba venir a cita con especialistas, nunca encontraban lo que tenía, que, si era hernia discal, perdía la voz, una cantidad de síntomas. Por ejemplo, una vez, me atendió un otorrinolaringólogo en Santa Marta, y en uno de los controles me dijo que no sabía que hacer conmigo; le pedí que me remitiera al gastroenterólogo y cuando voy a la cita con él, no me he sentado muy bien cuando ya tenía una orden para hacerme una endoscopia, si duré 5 minutos en la consulta fue mucho”, manifestó la señora Grisélida.

Para ella, su enfermedad ha sido todo un proceso catatónico, puesto que, para ser diagnosticada diabética e hipertensa no controlada, tuvo que asistir a un médico particular y realizarse análisis con su propio pecunio, debido a que los médicos de la clínica le manifestaron que la entidad no los cubría.

Luego de ser valorada y diagnosticada, se dirigió con la gerente de la Clínica General del Norte para contarle su situación y pedir la asignación de una cita con médico internista para que le transcribieran la fórmula, pero no le cumplieron, ante esta situación empieza a comprar los medicamentos; después de 3 meses pasa las facturas a la clínica y la respuesta de esta fue comprar las tres cajas de pastillas y enviárselas a su domicilio para no reembolsar el dinero.

Grisélida Jiménez, lleva tres años con este tratamiento, donde la mayor parte de su costo lo asumido ella. “Esto ha sido un proceso dispendioso, a veces llego a la clínica a pedir los medicamentos y parece que fuera a pedir limosna, en algunas ocasiones me dicen que debo asistir a cita con médico general, ni siquiera con internista, para que me puedan seguir dando los medicamentos, cuando voy, o falta una cosa o falta la otra, pero son raros los meses que me los dan completo. El año pasado solamente me dieron dos veces las pastillas, porque según una de las trabajadoras de la farmacia, ellos ya no estaban manejando ese medicamento, entonces me tocó comprarlos, y las facturas me las pagaron cuando ellos quisieron, por ejemplo, la que metí en enero me la pagaron en mayo”, comentó Grisélida Jiménez, pensionada del magisterio.

Varios de los docentes y pensionados, afirman que la clínica General del Norte, está presentando con frecuencia estos casos, a parte del estrés que les genera esperar por horas la fórmula médica, dicen que pueden perder toda una mañana reclamando medicamentos o esperando ser atendidos.

OTROS CASOS

Otro de los afectados es el docente Edgardo David Jiménez Pertuz, afiliado a la clínica desde 1998, quien manifiesta que, a principio del mes de enero de 2016, empiezan sus problemas de salud y así mismo con la entidad prestadora del servicio, puesto que empieza a asistir al médico general y a realizarse ciertos exámenes de sangre.

El diagnóstico emitido por el médico es que el paciente tenía las plaquetas muy por debajo de lo normal, también le realizaron un dúplex color de circulación venoso de miembros inferiores.

“Preocupado por esta situación y viendo que los médicos de la clínica no daban con la enfermedad, procedí el día 17 de marzo a contratar los servicios particulares, de un médico internista y un hepatólogo, quienes determinan y me diagnostican como paciente con cirrosis hepática compensada de origen no determinado y una hipertensión portal clínicamente significativa en relación con la presencia de varices esofágicas pequeñas”, afirma el docente Edgardo Jiménez Pertuz.

Un caso más, donde se demuestra que los pacientes deben buscar una segunda opinión médica y que al mismo tiempo es por cuenta de sus bolsillos, puesto que, los 2 o 3 médicos que los examinan en la Clínica General del Norte, no logran dar con un diagnóstico acertado y a tiempo.

Luego de ser prescrito por los médicos particulares, Jiménez Pertuz, empezó con su tratamiento, el cual ha tenido que pagar de su bolsillo. Señala, que le tocaba hacer maravillas para conseguir el dinero y comprar los medicamentos, radicó un derecho de petición el 4 de noviembre de 2016 y hasta el día de hoy no ha obtenido respuesta por parte de la Clínica.

El docente Edgardo Jiménez, le solicitó a la Clínica General del Norte que se manifieste y le den solución a su problema, debido a que él no tiene todos los meses la suma de $500.000 pesos para su tratamiento, lo cual lo ha llevado a endeudarse para estar al día. “Espero que resuelvan mi situación, porque no es justo que yo aporte a la clínica un porcentaje de mi sueldo y tenga que pagar mi tratamiento”, expresó el docente afectado.

Así mismo, confirma la demora que tiene la clínica a la hora de asignar una cita con médico especialista, a la fecha, la clínica apenas programó su cita con el hepatólogo; pero en el mes de noviembre de 2016 le informaron que no había agenda con este médico porque estaba copado, lo mismo en diciembre, ahora en enero le confirman que la cita es para el 3 de marzo de 2017.

“Yo que tengo una cirrosis hepática y la primera cita que tengo con el hepatólogo de la clínica es el 3 de marzo, si me hubiese dormido con esta enfermedad desde el año pasado hasta la fecha, ya me hubiese muerto”, afirmó Edgardo Jiménez, docente afiliado a la Clínica General del Norte.

Además de los docentes anteriores que presentan inconformidad con respecto a la atención por parte de la Clínica General del Norte, la docente pensionada Eva María Molinares Felipe, afiliada a la clínica en 1980 afirma, que su salud se vio desmejorada debido a los viajes frecuentes que realizaba por el trabajo y hoy no cuenta con su riñón izquierdo

La señora Eva Molinares indica, que la Clínica tiene problemas de atención al usuario, pero que a ellos como afiliados les toca poner de su parte. Sin embargo, agrega que no se justifica esta situación donde sus derechos se están vulnerando y el gobierno no se apersona de la situación.

Actualmente, la docente pensionada se ayuda con su mesada para pagar su tratamiento que tiene un valor mensual de $194.000 pesos. “La clínica justifica que no cubre el valor del medicamento, y en otras ocasiones, el médico lo conciencia a uno diciendo que nos va a mandar un medicamento, pero que nos toca colaborar y eso significa que uno lo tiene que comprar. No se justifica, hay que pelear por nuestros derechos”.

Igual que muchos de los pacientes, Eva Molinares presenta quejas en cuanto a las largas horas que pierden en las filas para la entrega de medicamentos, en la transcripción de fórmulas, porque el que está en la rosca, es el que cuenta con atención inmediata. En cuanto a la asignación de citas con médicos especialistas, la pensionada Eva Molinares aseguró para el medio, “le doy gracias a Dios que me tocó un buen médico, pero el problema es el tiempo que demoran para asignar una cita con especialistas. En el mes de diciembre de 2016, cuando fui a apartar mi cita de control, me dicen que no tienen contrato con este, y desde entonces me ha tocado verlo como particular”.

Estos son algunos ejemplos de la lista de docentes y pensionados, que presentan quejas con respecto a la atención prestada por su empresa de salud, que en este caso es la Clínica General del Norte.

Cabe resaltar, que los reclamos constantes se relacionan con la no entrega oportuna del medicamento correcto, la demora en la asignación de citas con médicos especialistas, el reembolso de facturas y trato no adecuado por una parte del personal, tanto administrativo como médico.

ATENCIÓN PREFERENCIAL

El gremio de educadores del Magdalena y Santa Marta, ha indicado que la clínica General del Norte muestra un trato preferencial para los afiliados de Fopep y Ferrocarriles.

En este sentido, la gerente de la clínica General del Norte, Lorena Pérez, aclara, que “el plan de los programas Puerto, Ferrocarriles y Magisterio es muy parecido y así como un usuario del magisterio puede presentar inconformidades acerca de un diagnóstico y su tratamiento, también puede ocurrir con los de Fopep y Fenoco”.

“Al principio la atención era totalmente diferente, no había tanta rosca”, señala Eva Molinares.

También la funcionaria de la entidad de salud, especificó, que, debido al volumen de la población docente, a veces la atención es más rápida para los otros usuarios. En cuanto a la ubicación de los afiliados, asegura, que cada contrato exige exclusividad en los procesos de atención y no permiten que en una sede se atienda a alguien de otra vinculación.

La Gerente de la clínica General del Norte, seccional Santa Marta, con respecto al caso de la docente Eva Molinares, aseguró que “en estos momentos hay dos especialistas en urología contratados. Cada caso es de revisión y toca ver que ocurrió con esta señora y poder hacer los correctivos. Respecto a los medicamentos, la compra de estos, es a través de un proceso centralizado y se tiene en cuenta la calidad”.

La clínica General del Norte maneja varias marcas en cuanto a medicamentos genéricos, como Genfar, La Santé y el genérico predominante es MK; cuando el medicamento es comercial, debe ser justificado por el médico tratante. “Los maestros no tienen plan obligatorio de salud, ellos tienen un plan de salud amplio, donde tienen derecho a todo lo existente en el territorio nacional siempre que ello esté garantizado por el Invima, y que no sea parte de una exclusión del plan de beneficio, porque el contrato tiene unas exclusiones.

“Si un usuario del servicio prestado por la Clínica General del Norte, siente que sus derechos han sido vulnerados, pueden dirigirse al departamento de atención al usuario y manifestar su inconformidad, puesto que son los encargados de evaluar lo ocurrido, buscar la causa y brindar las soluciones pertinentes. Cuando se arregla el problema, la clínica interiormente realiza los ajustes en los planes de mejora que se presenten”, explicó la gerente.

QUÉ DICE EL REPRESENTANTE DE LOS DOCENTES

Hugo Campo Torregrosa, es uno de los representantes ante el Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio desde el mes de junio de 2016, y para él no es un secreto las quejas que se presentan con frecuencia con respecto a la atención brindada por la Clínica General del Norte. Pero, muchas veces los docentes no hacen uso del sindicato para manifestar sus inconformidades, teniendo en cuenta que, a mayor cantidad de quejas presentadas por escrito, son mayores las pruebas que se presentan ante el comité regional.

“Nosotros somos un puente para pasar las quejas y velar por los derechos de los docentes. Hoy, contamos con una red de veedores, repartidos entre la clínica La Milagrosa y la clínica General del Norte. Nuestros veedores son, Andrés Pedrozo, René Barranco, Moisés Osorio y Leonardo Marceno”, afirmó Hugo Campo, representante de los docentes.

Ellos como representantes se encargan de radicar las quejas ante la Clínica para dar cumplimiento con el protocolo y así, llevar estas quejas a las reuniones que se realizan cada 8 días con los funcionarios de esta.

Durante la última reunión que se realizó en diciembre con los directivos de la clínica General en Barranquilla, los representantes de los docentes frente al Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio, le plantearon al doctor David Pombo, uno de los socios, la desconfianza por parte del paciente a la hora de comprar los medicamentos, puesto que la prestadora de Salud no hace las devoluciones de manera oportuna. Lo que se busca en realidad, es implementar un plan para que el docente vuelva a confiar en la clínica.

El docente Hugo Campo expresó que “tenemos dificultades serias en cuanto a la asignación de citas con medicina especializada y subespecialidad, la entrega oportuna de los medicamentos, la situación que los maestros tienen con respecto a la atención medico asistencial por parte de la clínica es grave”. A diario, a sus oídos llegan alrededor de 10 o 12 quejas por jornada.

La contratación de los prestadores de este servicio se realiza en Bogotá, pero en los nuevos términos de condiciones se establecen unos mecanismos para prevenir las dificultades por las cuales están pasando los docentes, puesto que en los contratos anteriores no hay una forma para que estos prestadores sean sancionados si se incumple con el contrato.

“Al incumplirnos y hacer la reclamación, la clínica dice que la fiducia le debe y ellos no tienen como cumplir, entonces se hace especie de un arreglo que resulta muy flexible para ellos. En la nueva contratación, que es la que no han querido adjudicar, es totalmente diferente, con esta nueva contratación se buscan mecanismos y sanciones de tipo económico si no se cumple”, aclara Hugo Campo.

Los docentes y pensionados del Departamento y Distrito, quieren una mejora en la calidad de atención por esta empresa prestadora del servicio de la salud, desean que cuiden de su posición como pacientes vinculados y que la clínica General del Norte haga caso de la serie de inconformidades que maneja la mayoría de los docentes.

“Si la Clínica está para prevenir, qué podemos esperar nosotros como docentes del magisterio, con esta situación que se está presentando, uno es el que aporta el dinero para que nos traten como persona, porque a veces uno recibe el trato no adecuado. En algunas ocasiones están las medicinas, pero dicen que no las hay ¿Por qué para unos si y para otros no?”, se pregunta Edgardo Jiménez.

LAS AUTORIDADES

OPINIÓN CARIBE habló con el personero distrital Chadán Rosado, para saber si alguna de estas quejas ha trascendido al Ministerio Público, pero manifestó que en la Personería no hay reporte de quejas relacionadas con la deficiente prestación a los usuarios del magisterio, por parte de la clínica General del Norte.

Así mismo, afirmó, que se encuentran en una política de lucha contra la vulneración de los derechos fundamentales en el área de la salud; cualquier tipo de situación que requiera el magisterio ahí está la Personería y la Superintendencia de Salud, el Ministerio de Salud, la Secretaría y todos los organismos que son rectores para la protección de estos derechos.

“Entiendo que en la Clínica si se han presentado quejas, las he podido observar a través de los medios de comunicación, pero debemos actuar por cada caso de manera individual, para que nosotros podamos estructurar la petición, queja o reclamo, pero no hemos recibido ninguna. Quizás, porque no han ido a la Personería y han acudido a otras instancias”, afirmó Chadán Rosado, personero Distrital.

De igual manera ratifica que los docentes y pensionados tienen la opción de la Personería de Santa Marta para presentar sus inconformidades y así brindarles las soluciones u orientaciones del caso.

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