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Análisis

La Candelaria pos intervención

Opinión Caribe

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El hospital local del municipio de El Banco, fue intervenido en el año 2009 por la Supertintendencia de Salud, además de recibido por esta entidad con un déficit de 5 mil millones de pesos. Pero, para junio de 2014, la Contraloría del Magdalena demostró que dicho arbitraje no había cumplido con los objetivos planteados y a esa fecha, sus deudas superaban tres veces el valor que tenía al momento de su intervención.

OPINIÓN CARIBE visitó las instalaciones de este centro asistencial, el cual es gerenciado desde el 13 de octubre de 2016, por Jesús David Numa Urrea, quien, en conversación con el equipo periodístico, contó el estado en el que recibió la entidad, sus actuales deficiencias y retos para el funcionamiento de esta Empresa Social del Estado.

El gerente narra, que, a pesar de la situación del hospital en esa época, el cual permanecía en una semi crisis a la hora de ser intervenido, operacionalmente era aceptable. Sin embargo, en el transcurso de este proceso, La Candelaria sienta en la silla de gerentes a siete personas, hecho que empeoró la situación por razón de que cada timonel traía una manera de dirigir diferente. Esa inestabilidad en el cargo fue catastrófica. “La crisis financiera pasó de 5.500 millones de pesos a 14.800 millones, con un contingente que podía llegar a los 22 mil millones de pesos, por causa de las demandas que había en curso y que fueron suspendidas por la intervención”, agregó Numa Urrea.

NUEVA SALA DE CIRUGÍA

El 24 de marzo del presente año se inauguró la nueva sala de cirugía, obra que se concretó gracias a un convenio interadministrativo entre la alcaldía de El Banco, quien aportó 150 millones de pesos y el Hospital La Candelaria con 74 millones como resultado de una actividad a la que se le denominó ‘Hospitaltón’. Otra parte salió de recursos propios y el resto apalancado por la Gobernación del Magdalena.

La nueva sala de cirugías que lleva el nombre del fallecido doctor Néstor Casado Revelo, un banqueño que dedicó más de 40 años de su vida al servicio social y medicinal desde las salas de cirugías de este hospital, donde se destacó por su amplio conocimiento, experiencia y talento. Esta moderna sala cuenta con tres quirófanos dotados con todos sus instrumentos y máquinas funcionales, entre las que se destacan, la de anestesia con oxígeno por redes internas.

Asimismo, se pusieron en funcionamiento cinco salas de recuperación con su respectivo monitor multiparámetro de signos vitales, que le permite a los médicos mantener un control de los pacientes en la etapa de recuperación.

Por otra parte, una sala de esterilización completamente equipada con una Autoclave, máquina diseñada para mantener los utensilios como sábanas y toallas en estándares de limpieza requeridos. De igual manera, este lugar cuenta con un sector para la admisión de pacientes, con un consultorio donde los galenos de turno llevan a cabo sus consultas médicas pre-quirúrgicas y vestuarios tanto para damas como para caballeros.

Por lo contrario, las antiguas instalaciones son realmente una vergüenza. Con paredes resquebrajadas por la humedad, baños deteriorados, puertas dañadas, avisos rebuscados y según lo comentado por su gerente, un equipamiento arcaico. Los usuarios de La Candelaria tenían que ser operados en esta sala quirúrgica. Esas locaciones que por mucho tiempo se utilizaron como zona de cirugías, el gerente pretende convertirlas en salas de observación para los pacientes, de acuerdo con su género.

Hoy, el sistema operacional del hospital La Candelaria cuenta en la sección de urgencias con dos médicos de planta las 24 horas del día y un jefe de enfermería. De igual manera, los servicios de hospitalización y pediatría tienen sus respectivos doctores y jefes de enfermería.

La Candelaria tiene, actualmente, una capacidad instalada de 70 camas entre hospitalización de urgencias, pediatría y maternidad.

EL PLAN RESCATE

Para el gerente Jesús David Numa Urrea existen tres estrategias fundamentales a desarrollar en La Candelaria, “no llegar a atomizarse, porque al querer hacerlo todo, al final no se hace nada”.

La primera estrategia es el saneamiento fiscal y financiero; la segunda, la depuración de pasivos y procesos judiciales; y tercera, mejoramiento de la infraestructura y dotación.

“En cuanto a la primera y segunda estrategias, vamos en un 70% de avance”, afirmó Numa.

De acuerdo con las explicaciones del gerente, la Superintendencia de Salud, en su momento, no liquida ni soluciona el déficit, “sino que devuelve al Departamento el hospital en la peor crisis de su historia”. Esta decisión de recibir La Candelaria por parte del gobernador en ese momento, Luís Miguel Cotes, fue para Numa un error, ya que la institución se encontraba en malas condiciones, y no se le manifestó a quien entregó la situación del centro médico. “Se les dio un hospital con 5 mil millones de deuda y lo recibimos con 9 mil millones más de esa deuda, y con una operación totalmente deprimida, porque ya había perdido credibilidad ante la comunidad”, acotó Jesús David Numa.

Al recibir en esas condiciones a la entidad, lo primero que hace es fortalecer la capacidad instalada, porque en talento humano La Candelaria no cubría los 30 días de funcionamiento mensuales en cuanto a la totalidad de las cuatro especialidades básicas, medicina interna, medicina general, pediatría y ginecología, concernientes al segundo nivel de atención que tiene el hospital.

Pero, además de esto, se decide implementar el servicio de ortopedia, estrategia para extender la capacidad asistencial, asimismo como una oportunidad de mercado que aumentara la capacidad adquisitiva del hospital. Esto, a su vez, solucionó un problema que existía en la región, porque los niveles de accidentalidad aumentaron y La Candelaria no contaba con este servicio para recibir y atender las complejidades de fracturas, fisuras y laceraciones.

“Estos dineros se destinaron para el pago de los empleados, como una forma de suplir algunas deudas anteriores”, aclaró Jesús David. Cabe anotar, que esta estrategia mejoró notablemente las condiciones salariales de los trabajadores, porque para la fecha del proceso de intervención, los pagos tenían retrasos hasta de ocho meses. Hoy, por lo contrario, se retrasa solo tres meses, pero se espera que, para finales de año, los empleados tengan sus sueldos al día.

RETOS POR CUMPLIR

“Gracias a un excelente equipo de trabajo y al apoyo del Alcalde y de la Gobernación del Magdalena, hemos mejorado”, reconoció el gerente, quien dejó claro que este proceso no ha sido fácil, pero que con el apoyo recibido y con la gestión que día a día realiza, logre cumplir con los objetivos fijados para La Candelaria.

Para él, el apoyo de la Gobernación del Magdalena, en cabeza de la doctora Rosa Cotes, es de gran importancia a la hora de la formulación y presentación de proyectos para su aprobación y para la canalización de recursos para este centro médico.

“La finalidad que tenía el Ministerio para el hospital La Candelaria hace seis meses, era su liquidación”, pero en el desarrollo de las estrategias planteadas se ha fortalecido la red hospitalaria. Este trabajo ha hecho que el hospital de El Banco tenga credibilidad y se convierta en una referencia para los siete municipios del cono sur del Magdalena; 9 del sur de Bolívar; y cuatro del Cesar.

“Ya la credibilidad se ha recuperado, porque ha habido respuesta inmediata a las situaciones que se presentan en materia de salud, y eso ha permitido que facturemos de manera adecuada, además de fortalecer al equipo interno”.

LAS IPS, UN OBSTÁCULO

Diariamente, el hospital lucha con las EPS, para tratar de canalizar los recursos. “El problema que tenemos con las EPS es que les presentamos la factura los primeros 10 o 15 días de cada mes, por tanto, debían girar el 50% de esa facturación presentada; el 50 % restante es previo a una auditoría”, indicó Jesús David Numa. Sin embargo, la situación con estas empresas es demorada, a pesar de ello, se han logrado algunos convenios de pago con cada una de las EPS que operan en el municipio.

UN LLAMADO AL APOYO

La Secretaría de Salud departamental solicitó recientemente la realización de una integración de la red pública de la región, para que los pacientes puedan ser remitidos a centros asistenciales de mayor nivel, cuando así lo requieran, sobre todo, porque el hospital La Candelaria se encuentra a cuatro horas y media de Santa Marta, capital del departamento, y es una odisea trasladarlos hacia allá.

Es más fácil y menos costoso remitir a sus pacientes a ciudades como Valledupar y Bucaramanga.

Este proyecto debe aprovechar el posicionamiento que todavía mantiene entre los ciudadanos, quienes eligen en una urgencia dada al Hospital, ser más competitivo, además de que le inyecten recursos suficientes.

“El paciente ahora tiene libre albedrío. Ellos escogen donde quieren ser atendidos, donde mejor se sientan.

Para ser más competitivos se debe aprovechar, por tanto, que el 97 % de la comunidad atendida en La Candelaria, pertenece al régimen subsidiado; el 3 % al régimen contributivo. Es en el hospital, al ser empresa social del Estado, donde el usuario puede decir, “No tengo plata para el copago, ayúdeme con la fórmula”, y que a pesar de que, en la última reforma a la salud, a las entidades hospitalarias les agregaron el remoquete de empresas, su verdadera labor es netamente social.

Solo desde aquí podemos hacer concesiones para brindar un mejor servicio a los usuarios”, finalizó Numa Urrea.

 

Para tener en cuenta

Una de las obras en cuanto a salud que pueden afectar la recepción de pacientes al hospital La Candelaria, es la puesta en marcha dentro de muy poco tiempo del hospital regional de Aguachica, en el sur del Cesar, José David Padilla Villafañe. Dicho centro asistencial, que avanza en más del 70%, tendrá una influencia de 500.000 personas de este departamento, y otros aledaños como Bolívar, Norte de Santander, Santander y en llegado caso Magdalena, ya que, al hospital de El Banco, le quedaría este moderno hospital a menos de dos horas de distancia.

 

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